OpiniónHay que acompañar al gobierno en su labor épica de reconstruir el país, para impedir que el comunismo sea opción dentro de cuatro años.ABOGADO EN EJERCICIO27.06.2026 23:30 Actualizado: 27.06.2026 23:30 El país sigue embriagado con el triunfo electoral del domingo pasado. No puede ser de otra manera, ante el riesgo de que el petrismo nos dejara sumidos en un régimen dictatorial, al estilo de Cuba o Venezuela. “Nos salvamos del comunismo” es el comentario generalizado. A pesar del optimismo que se vive, no podemos pasar por alto que, en cuatro años, en el 2030, volveremos a medir fuerzas. Será entonces cuando sabremos si, finalmente, Colombia habrá dejado atrás el fantasma del totalitarismo.Las cosas no serán fáciles. Para empezar, porque la mitad de los colombianos se han expresado a favor del Pacto Histórico en las pasadas elecciones. Descontados el voto-fusil, la compra de votos y el populismo gubernamental, es lo cierto que al menos 10 millones de votos pertenecen a la izquierda, algo inimaginable años atrás. Lo han logrado a partir de estimular el discurso de la lucha de clases y de poner el presupuesto nacional al servicio de su asistencialismo improductivo.En estas circunstancias, la primera condición para ganar definitivamente la batalla contra el comunismo criollo será el éxito del gobierno de Abelardo de la Espriella. Hay que decirlo sin ambigüedades, será todo un reto. El ineludible recorte burocrático, para enfrentar la grave situación en que quedaron las finanzas públicas, será necesariamente impopular. En el mismo frente será inevitable meterle la mano a la tributación, lo que —en medio de la crisis fiscal— no puede dar lugar a bajar las cargas tributarias en el corto plazo, y que, en cualquier circunstancia, será insuficiente para atender las demandas ciudadanas. Habrá que afinar el ingenio en el manejo de la hacienda pública y apelar al financiamiento internacional, para hacer el ajuste fiscal, controlando el umbral del dolor.Si a lo anterior se suma que hay que atender, al mismo tiempo y con la misma prioridad, la crisis del sistema de salud, el control del narcotráfico, el déficit energético, la erradicación de los cultivos ilícitos y el sometimiento de los grupos armados irregulares, hay que comprender que la tarea será titánica y seguramente incomprendida. El necesario desmonte de la ‘paz total’, por ejemplo, puede incrementar temporalmente la violencia en los territorios; pero es inevitable, mientras se impone la política de seguridad de la “patria milagro”.A pesar del optimismo que se vive, no podemos pasar por alto que, en cuatro años, en el 2030, volveremos a medir fuerzas. Será entonces cuando sabremos si, finalmente, Colombia habrá dejado atrás el fantasma del totalitarismoEn lo político los desafíos no serán menores. El Pacto Histórico es hoy la colectividad más importante del Congreso, y el nuevo gobierno llega con una bancada minoritaria que difícilmente podrá liderar la buena suerte de sus proyectos. Tendrá que contar con los partidos tradicionales, que hoy son colectividades amorfas y dispersas. Y deberá hacerlo sin recurrir a las prácticas punibles que impuso Petro y que tienen a varios de sus principales colaboradores imputados por la Fiscalía. Rodrigo Lara tiene sobradas condiciones para ser un eficaz ministro de la política; con él llega una nueva generación al espectro público.Además, tendrá la responsabilidad de organizar el país para ganar las elecciones regionales que se llevarán a cabo el año entrante. Sin gobernadores y alcaldes amigos seremos muy poco exitosos en el 2030. Ellos tendrán nuevas responsabilidades con la ley de competencias y ejercen el poder político real, apadrinando los candidatos al Congreso, cuyos miembros incidirán en las próximas candidaturas presidenciales. El Pacto Histórico lo tiene claro, por lo cual desde ya trabaja en hacerse con las principales gobernaciones y alcaldías. Alexánder López en el Valle, Benedetti en Barranquilla, Gustavo Bolívar en Cundinamarca, Carlos Carrillo en Bogotá y Harman en el Meta son algunos de los nombres que ya consolidan sus postulaciones.Hay que acompañar al gobierno en su labor épica de reconstruir el país, para impedir que el comunismo sea opción en el 2030. Porque los miembros de la oposición no se retirarán a sus cuarteles de invierno. Estarán ejerciéndola obstructivamente desde las calles y desde el Congreso. Y lo harán de manera virulenta, para movilizar a sus bases durante este cuatrienio y mantenerlas en permanente estado frenético.Taponazo. Empieza la reconstrucción de la institucionalidad, con la visita de Abelardo de la Espriella a las cortes como primer acto en su condición de presidente electo.NÉSTOR HUMBERTO MARTÍNEZ NEIRA Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. 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