EditorialEconomía, salud y seguridad deben ser frentes prioritarios para el nuevo Gobierno Nacional.27.06.2026 20:50 Actualizado: 27.06.2026 23:30 El acto protocolario en el que el Consejo Nacional Electoral les entregó a Abelardo de la Espriella y a José Manuel Restrepo sus credenciales como presidente y vicepresidente de Colombia para el período 2026-2030, al día siguiente de que el excandidato Iván Cepeda aceptara su derrota, marcó el comienzo de una nueva etapa en el proceso electoral de este año en el país. La del empalme y la de identificar los principales desafíos del nuevo gobierno, que no son pocos y que son enormes.Sobresalen cuatro por razones de verdadera urgencia: la economía, la salud y la seguridad, además de la justicia. Sobre el primero, es claro que la nueva administración recibirá una economía que demanda acciones primordiales en varios frentes. El primer gran reto será el fiscal. El país no puede seguir financiando gasto permanente con ingresos inciertos, ni continuar trasladando una cuenta de cobro cada vez más onerosa. La más reciente revisión del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) estima para este 2026 la deuda neta en 61 por ciento del PIB –la más alta de la historia– y un déficit fiscal de 7,4 por ciento del PIB –cercano a niveles de pandemia–.Desde ya tendrá De la Espriella que combinar austeridad inteligente, recorte del gasto público desbordado y ejecución eficiente. En línea con lo planteado durante su campaña, cualquier discusión sobre impuestos debe estimular la inversión, en vez de castigarla, y proteger la capacidad de las empresas para generar empleo y reducir la informalidad. Se trata de ordenar unas finanzas públicas deterioradas y presentar una senda realista de ajuste.Tendrá también que devolverle dinamismo a una economía que crece, pero a menos de media marcha. Además, se requiere un plan de reactivación para motores económicos como vivienda, infraestructura, energía, minería e hidrocarburos. Enfrentar el fenómeno de El Niño y evitar un apagón deberá ser una prioridad.En salud, que vive una indignante crisis por cuenta de las decisiones del actual gobierno, urge estabilizar la prestación de los servicios y garantizar la entrega oportuna de medicamentos, al tiempo que se consiguen recursos frescos en un contexto de estrechez fiscal. La asignación de esos recursos, anunciados en el “plan de choque”, será su primera gran prueba. El gobierno entrante tendrá que priorizar y racionalizar los giros con rigor, siempre en función de los pacientes.De igual forma, atender las urgencias del sistema no puede aplazar la necesidad de emprender un rescate estructural. Ese proceso debe empezar por definir el futuro de la Nueva EPS y de las demás EPS intervenidas, que hoy afilian cerca del 40 % de la población. También exige una revisión de fondo del financiamiento del sistema –sus fuentes y usos– y la recuperación de la confianza y la legitimidad mediante mecanismos que hagan visibles y trazables los recursos de la salud. Para ello es vital deponer intereses particulares, alinear los incentivos entre sus agentes y construir nuevos acuerdos. El elegido para manejar esa cartera deberá tener la capacidad de liderar y articular a todos los actores del sistema.De fondo, lo que esperan los colombianos es que el nuevo gobierno lidere la recuperación de la convicción de que el delito no manda, que tan golpeada se vio en los últimos añosEn seguridad, la nueva administración llega con la tarea inaplazable de enmendar los yerros de la 'paz total' y sus nefastas consecuencias en la seguridad de las regiones. Particular atención merecerá el departamento del Cauca, golpeado sin clemencia por los esbirros de alias Mordisco, y la proyección de esa situación sobre el Valle, especialmente sobre Jamundí y Cali. Igual que otras grandes zonas del territorio. Para ello, la reingeniería de la Fuerza Pública es una prioridad. La pérdida de capacidades operativas y de inteligencia es una realidad que se vive en las regiones. Podría el presidente De la Espriella evaluar si entre los más de 80 generales y almirantes descabezados por esta administración hay algunos que deben volver a las filas.En cuanto a la justicia, el nuevo mandatario envió una positiva señal con su visita al Palacio de Justicia, sede de las altas cortes. Así, parece abrirse un escenario de colaboración armónica que será clave de cara a los enormes retos del sector. Y es que la crisis larvada en el sistema penal acusatorio, el desgobierno carcelario y la impunidad rampante son flagelos que necesitan conjurarse. Y tiene el nuevo presidente la herencia de los mayores cultivos de coca en la historia del país y la mayor productividad de cocaína desde que se llevan registros. Enmendar la plana requerirá la adecuada combinación de mano dura y programas eficientes de sustitución de narcosiembras. La realidad es que los colombianos esperan que lidere la recuperación de la convicción de que el delito no manda.Son todos retos colosales. Y hay un país que en mayoría votó con esperanza por soluciones. La nueva administración tendrá que emplearse a fondo, pero también todos los actores de la sociedad deberán contribuir de forma constructiva. Un mejor futuro es asunto de todos.EDITORIALeditorial@eltiempo.com Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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