Análisis Exclusivo suscriptores La posesión, el discurso y los primeros actos del nuevo presidente dan cuenta de los timonazos en temas de seguridad y economía en el país. Abelardo De La Espriella, presidente de Colombia Foto: PresidenciaSUBEDITOR DE POLÍTICA08.08.2026 22:30 Actualizado: 08.08.2026 22:30
De La Espriella arrancó con contundentes mensajes que permiten vislumbrar cómo serán los destinos de la Nación durante los próximos cuatro años. Más allá de lo simbólico en cuanto a la realización de una inédita posesión en Cali y dar su primer discurso en un batallón, ya el mandatario tomó las primeras decisiones que dejan claro que la tarea, de arranque, es hacer timonazos de urgencia de 180 grados frente al rumbo que Gustavo Petro le dio a Colombia durante el último período y que hoy tiene al país con todas las alarmas encendidas en seguridad, economía, salud y soberanía energética. Uno de los mensajes centrales del presidente De La Espriella fue el llamado a la unidad nacional y un gobierno “para todos”, como ya lo había anunciado el 21 de junio, cuando ganó las presidenciales. Pero también dejó en claro que, para él, pensar en el bienestar de todos los colombianos pasa por una profunda corrección de decisiones del pasado gobierno en todos los sectores.José Manuel Restrepo y Abelardo De La Espriella. Foto:Archivo EL TIEMPO“Colombia reclama una regeneración moral en el ejercicio del poder. Una regeneración institucional que devuelva fortaleza y autoridad al Estado. Una regeneración administrativa que haga de la eficiencia y de la transparencia reglas inquebrantables del servicio público. Una regeneración económica que fortalezca la iniciativa privada, la inversión, la confianza y el empleo digno. Una regeneración que destierre el odio y el resentimiento, para volver a reconocernos como hijos de una misma patria y, por encima de nuestras diferencias ideológicas, podamos abrazarnos bajo el mismo tricolor”, dijo en el batallón Pichincha, de Cali. Los vientos de cambio y esperanza que soplan para muchos en Colombia se vieron reforzados este mismo viernes con el anuncio de los mil millones de dólares en ayudas para el país que entregará el gobierno de Donald Trump y que demuestran hasta dónde Washington está dispuesto a jugársela por el éxito del proyecto de la Patria Milagro, después de la peor crisis en la diplomacia binacional desde la pérdida de Panamá, hace más de un siglo. “De La Espriella mandó señales correctas en muchos de los temas que le preocupan a la ciudadanía: orden público, lucha contra la corrupción, seguridad energética y la recuperación del sistema de salud, al margen de las ideologías. Le hizo falta una propuesta más concreta en materia de educación. Pero celebro, en cambio, el giro de 180 grados con relación al apoyo al sector productivo; ese fue uno de los anuncios más valiosos. En términos generales, sus primeros mensajes responden a las necesidades urgentes del país”, señala Thierry Ways, analista y columnista de este diario. Abelardo De La Espriella Foto:Presidencia}Gabriel Cifuentes, también analista, considera que el mensaje fue correcto en cuanto a que muestra la magnitud de los retos: “Dio las primeras puntadas de las que serán las prioridades de su gobierno. Seguridad, ajuste de las cuentas fiscales, salud, recuperación económica y del sector energético, lucha contra la corrupción, descentralización, relaciones internacionales. Ahora bien, más que un gobierno reformista, será un gobierno que como él mismo lo anunció buscará una regeneración en varios niveles: moral, administrativa y económica”.Autoridad, la base Desde el primer momento, el mandatario se puso a trabajar. Una vez concluyó la ceremonia oficial en la que se convirtió en el presidente 61 de Colombia luego de que Honorio Henríquez, cabeza del Congreso, le impuso la banda presidencial comenzaron las reuniones oficiales como gobierno. Lo primero que hizo De La Espriella fue posesionar a sus ministros, un movimiento clave para iniciar el proceso de expedición de más de 100 decretos con los que la nueva administración busca hacerles frente a los principales problemas que hoy enfrenta el país y que en las próximas horas serán conocidos por los colombianos. Esa estrategia, la de ajustar lo que sea posible a través de decretos, será según Cifuentes uno de los sellos de la nueva administración en el arranque, en buena medida porque fue por la vía de los decretos que Petro impuso algunas de sus medidas más cuestionadas. A diferencia de otras posesiones presidenciales, no hubo tiempo para fiestas ni celebraciones, ni para descansar. Luego de dejar listos los nombramientos de los 18 ministros, el jefe de Estado lideró un consejo de seguridad en el mismo cantón Pichincha, donde previamente se realizó el reconocimiento de las tropas. La cita, que se dio con la actual cúpula militar —se espera que en los próximos días se produzca el relevo—, comenzó casi a las 10 de la noche del viernes y se prolongó hasta la 1:30 de la mañana. Es precisamente el tema de seguridad sobre el cual gira la primera gran señal de De La Espriella y ya dejó claro, tal y como lo prometió en campaña, que recuperar el imperio del Estado será una de las prioridades de su gobierno. Abelardo De La Espriella nuevo presidente de Colombia. Foto:EL TIEMPO“Recuperar la seguridad significa devolverle la tranquilidad al ciudadano, que todos los días enfrenta el miedo. Significa que el trabajador honrado no tenga que entregar el fruto de su esfuerzo al delincuente que lo extorsiona. Que la mujer trabajadora pueda utilizar el transporte público sin temor a ser víctima del delito. Que los padres puedan ver jugar a sus hijos en las calles sin miedo a que una pandilla les arrebate su futuro. Que el empresario pueda abrir las puertas de su negocio sin recibir amenazas de quienes viven de la intimidación”, dijo el nuevo mandatario en su primer discurso de gobierno.Las correcciones inmediatas de la ‘herencia’ de Petro empezaron a cumplirse el mismo 7 de agosto: el traslado de presos a cárceles más seguras, entre ellos varios de los capos que compartieron el polémico ‘tarimazo’ con el ahora exmandatario y que tuvieron grandes gabelas, entre ellas el regreso a sus zonas de influencia a pesar de su poder criminal, con la excusa de la fallida ‘paz total’. Las imágenes del traslado de los ‘señores’ que mandaban en las bandas desde la cárcel de Itagüí sorprendieron ayer a muchos colombianos. “La seguridad y la defensa nacional regresan a la agenda de las políticas públicas y serán una prioridad en el cuatrienio del presidente Abelardo De La Espriella”, dice el catedrático Jairo Libreros. A diferencia del discurso ‘blando’ frente al crimen de la pasada administración, incluso desde antes de asumir el poder el nuevo presidente está trabajando en estrategias regionales puntuales —entre ellas los bloques de seguridad urbana— y en borrones totales frente a directrices que ataron a la Fuerza Pública desde el 2022 y permitieron la expansión del poder criminal. De entrada, se acabaron las negociaciones políticas y solo quedará la ruta del sometimiento a la justicia. El regreso de la lucha frontal contra los narcocultivos —disparados hoy por encima de las 263.000 hectáreas y, por consiguiente, con las más altas producciones de cocaína en la historia, más de 3.000 toneladas métricas por año— pasa por el regreso de la fumigación de coca utilizando todas las tecnologías, así como por la orden de perseguir judicialmente a los que instrumentalizan a comunidades para tratar de frenar las brigadas de erradicación manual. En los cuatro años del gobierno Petro se erradicaron apenas 48.000 hectáreas de coca. Cifras en rojo si se tiene en cuenta que en los anteriores gobiernos hubo metas cumplidas de erradicación manual superiores a las 100.000 hectáreas por año. El entierro de la fracasada política de la ‘paz total’ de Petro pasa por la recuperación del territorio, y para eso está a punto de expedirse una nueva directiva que reclasifica a los grupos armados para permitir que grandes bandas de narcos responsables de centenares de crímenes, como las disidencias de alias Calarcá, puedan ser blanco del arma más poderosa del Estado: los bombardeos. Al hablar del capítulo de seguridad, De La Espriella aprovechó para enviarle un guiño al expresidente Álvaro Uribe Vélez, con quien hubo tensiones durante las últimas semanas por cuenta de la puja por la presidencia del Senado, pero que fue un jugador clave para el éxito de su proyecto. “A comienzos de este siglo, bajo el gobierno del presidente Álvaro Uribe, Colombia enfrentó con firmeza al terrorismo y restableció la autoridad del Estado. Aprendimos que cuando el Gobierno respalda a la Fuerza Pública y cumple su deber, la violencia retrocede y la gente recupera la tranquilidad. Aquella experiencia nos confirmó que la seguridad no se construye con concesiones al crimen, sino con autoridad y constancia”, aseveró. Javier Mieli y Abelardo De La Espriella Foto:Gobierno de ArgentinaEste 7 de agosto, tanto el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, como el nuevo mandatario evocaron la memoria del senador Miguel Uribe Turbay, asesinado por los interlocutores del régimen que hoy ha terminado”, dijo De La Espriella. El también asesinado líder conservador Álvaro Gómez Hurtado; el ‘padre’ de la Regeneración nacional, Rafael Núñez, y el presidente Marco Fidel Suárez también aparecieron en el discurso presidencial como figuras históricas que dieron ejemplo a la Nación. La economía es otra preocupación urgente para el nuevo gobierno, que recibe de la administración Petro no solo la olla raspada, sino con enormes huecos de contratación billonaria a las carreras. Una de las primeras medidas fue la congelación del gasto oficial, disparado en los últimos cuatro años, pero sin menoscabo de los programas de asistencia social. “La recuperación económica de Colombia comienza por la conquista de la confianza, que es uno de los bienes más valiosos que puede tener una Nación. Ninguna economía prospera cuando el Estado gasta sin control, desalienta la inversión, pierde el respeto por el dinero de los contribuyentes y compromete irresponsablemente el futuro de las nuevas generaciones”, dijo el presidente De La Espriella.Además, el mandatario manifestó: “Antes de emprender las grandes transformaciones económicas que Colombia necesita, tenemos que poner la casa en orden. Ese será el primer deber de mi gobierno. La austeridad no recaerá sobre quienes más necesitan la protección del Estado. Tengan la certeza de que los programas dirigidos a la población más vulnerable serán preservados”. En los próximos días se espera que se radique una reforma tributaria y las mayorías del Congreso estarían listas para acompañar la iniciativa del oficialismo. Así lo hizo saber el presidente del Senado, el uribista Honorio Henríquez, quien insistió en que las mayorías y el consenso están para acompañar la leyes que beneficien a Colombia (ver notas anexas). Otra plana que De La Espriella ya empezó a corregir del gobierno Petro es la del respeto por la Constitución del 91 y de la separación de poderes, y en ese sentido, una parte clave de su primer mensaje oficial a los colombianos se ocupó de ponderar el papel que representan para la democracia los jueces de la República. “Seré el Presidente de todos los colombianos: de quienes me honraron con su voto y de quienes, en ejercicio de su libertad, depositaron su confianza en otras opciones políticas. Ejerceré esta responsabilidad al servicio de todos, con convicciones claras y un programa sólido, porque una administración sin principios está inexorablemente condenada al fracaso. Quienes no creyeron en mi propuesta encontrarán en los hechos la demostración de que este proyecto sirve al bien común y al progreso de toda la Nación. En el gobierno que hoy comienza no hay espacio para la intransigencia. Todo lo contrario: llego con el ánimo de convocar a todos mis compatriotas”, aseguró De La Espriella. Precisamente, el empresariado está listo para aportar en esta nueva etapa política. Abelardo De La Espriella, presidente de Colombia. Foto:PresidenciaAsí lo dejó claro Bruce Mac Master, presidente de la Andi: “Encuentra (el nuevo gobierno) un país ávido de poder trabajar colectivamente en las soluciones de los temas más urgentes, así como la de los más importantes y estructurales”.Con un Congreso que le copia, aunque capaz de dar claras señales de independencia, como pasó el 20 de julio, con una oposición recalcitrante pero que no logró mayor eco en sus intentos por interferir en la posesión presidencial, y con un país a la expectativa, Abelardo De La Espriella empieza los cuatro años de su Patria Milagro. MATEO GARCÍASUBEDITOR DE POLÍTICA Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











