Sillas, bombonas, gran número de bolsas de plástico, vidrios, metales y basura orgánica llevaban décadas ocultos, a unos 35 metros en el interior de una estrecha cavidad de alta montaña, en la zona cántabra del Parque Nacional de los Picos de Europa, que ocupa 14.973 hectáreas, de las 66.030 hectáreas totales de uno de los parques más visitados de España.

Y no es la única ubicación con residuos acumulados durante muchos años en el Parque Nacional, anticipan desde la Federación Cántabra de Deportes de Montaña y Escalada (FCDME), que tiene constancia de más puntos, por otras personas conocedoras del parque.

Los residuos localizados han permanecido mucho tiempo a menos de cinco kilómetros del teleférico de Fuente Dé, en una cavidad no visible a simple vista, pero en un entorno frecuentado por montañeros y visitantes hasta que a finales de julio de 2026, empezaron a ser recogidos por un grupo de especialistas en montaña y espeleología, apoyados por voluntarios ambientales. En total, retiraron más de mil kilos de basura, en alrededor de ocho sacas, de una sima –o abismo vertical– de complejo acceso. Y falta por sacar solo de esa grieta.

La Federación Cántabra de Montaña cambió de directiva en 2024 y fue entonces cuando el nuevo equipo supo de la cavidad a través de montañeros expertos. Entonces, decidió que sacaría la basura de la grieta que, subrayan, llevaba muchas décadas ahí, no era de los últimos años.