Plásticos, metales, vidrios… así hasta una tonelada de basura encontrada en una sima de difícil acceso situada en los Picos de Europa. La Federación Cántabra de Deportes de Montaña y Escalada, junto a la de Espeleología, han sido los encargados de extraer hasta ocho sacas de residuos que permanecían acumulados en una cavidad natural. La iniciativa forma parte del Apadrinamiento de Espacios Naturales del Proyecto LIBERA, creado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, y busca concienciar de la importancia de cuidar la naturaleza cuando se sale al monte.PublicidadLa mayoría de desperdicios llevaban allí varias décadas, lo que demuestra lo que tardan en descomponerse algunos materiales. Es por ello que aquella operación sirve más como aviso para navegantes que para otra cosa. La mayoría de montañeros tienen el respeto al medio como parte intrínseca de su afición. Sin embargo, ante la popularización del deporte y la llegada de posibles advenedizos, nunca está de más recordar algunas normas básicas que permitan que los demás puedan seguir disfrutando de la montaña en los años venideros.1. Baja toda la basura que generesEs la norma de oro de la montaña: todo lo que sube contigo, debe bajar contigo. Al preparar la mochila cargamos con comida, agua o un botiquín para estar prevenidos, por lo que generar algún residuo es inevitable. La clave está en planificar ese retorno. Se debe reservar siempre un compartimento o una bolsa estanca en la mochila para guardar los desperdicios, y así depositarlos en un contenedor adecuado al regreso.2. No dejes restos orgánicos en el monte¿Y los restos orgánicos? Existe la falsa creencia de que, por ser biodegradables, podemos dejar los restos orgánicos en la naturaleza. Sin embargo, lo recomendable es bajarlos con el resto de basura generada por una simple razón: tardan mucho más en descomponerse de lo que pudiera parecer.PublicidadAdemás, pueden tener un impacto en la fauna local que no es necesariamente positivo. Hay que tener en cuenta que la comida humana no forma parte de la dieta natural de los animales silvestres, por lo que según qué alimentos les puede sentar mal en caso de consumirlos al encontrarlos por el bosque. No es solo una cuestión animal, sino que la flora también se puede ver afectada por esta práctica. Al fin y al cabo, algunas semillas pueden terminar germinando en un ecosistema en el que son una especie alienígena, alterando en consecuencia el equilibrio autóctono.3. Lleva siempre una botella o cantimplora reutilizableEl agua es indispensable en la mochila de todo montañero. Para portarla, lo ideal es llevar una cantimplora o botella de acero inoxidable o aluminio y nunca de plásticos de un solo uso. Primero, por un asunto puramente práctico: son capaces de mantener el agua fresca durante más tiempo en las jornadas calurosas. Además, evitan la exposición a posibles microplásticos. Pero, además, estos recipientes reutilizables evitan la tentación de abandonar el envase desechable en la ruta, además de ser mucho más resistente a posibles roturas.4. Utiliza siempre los senderos habilitadosEn el fondo, todas las medidas se pueden resumir en una sola: no dejes huella. La idea es que el impacto de los montañeros sea el mínimo posible. Por ello, también se recomienda encarecidamente no abandonar los senderos habilitados al realizar una ruta.PublicidadCaminar fuera de las sendas marcadas, e incluso la extendida práctica de acortar en las curvas, causa un daño invisible pero profundo en el entorno. Las pisadas generan una compactación del terreno que impide que el suelo absorba el agua de lluvia, acelerando su erosión y arrastrando la capa fértil necesaria para la vegetación. Además, la flora de montaña es de crecimiento muy lento, por lo que pisar fuera del camino destruye especies autóctonas y facilita la entrada de plantas invasoras que alteran el equilibrio del ecosistema.Esta práctica afecta también de forma directa a la fauna local. Muchas aves de montaña, reptiles y pequeños mamíferos anidan o se refugian entre las rocas y el matorral bajo. Salirse de la ruta destruye sus espacios de cría y genera un estrés innecesario en los animales, forzándolos a abandonar sus territorios. Es por ello que mantenerse dentro del trazado oficial no solo garantiza tu seguridad, pues es un terreno firme por el que ya han caminado otras personas, sino que además previene que se generen nuevos pasos que, además, no aportan especialmente a los montañeros.5. No arranques plantas ni muevas rocas de manera innecesariaA veces existe la tentación de llevarse un recuerdo del camino, o de amontonar piedras para marcar la ruta o tomar una foto. Sin embargo, alterar los elementos naturales rompe el microcosmos de la montaña. Cada flor o planta cumple una función vital en el ecosistema, ya sea alimentando a insectos polinizadores o sujetando el terreno. Además, si cada visitante arrancase una especie a su paso, el paisaje perdería rápidamente la belleza que fuimos a buscar.Del mismo modo, mover las piedras desprotege el suelo frente a la lluvia y el viento, y destruye el hogar de pequeños reptiles, insectos y musgos que dependen de ese microclima para sobrevivir. Levantar hitos de piedra sin necesidad también puede confundir a otros senderistas y desviarlos de las rutas oficiales. Lo mejor para conservar el entorno es dejar cada elemento exactamente donde y como lo encontraste.6. Qué hacer cuando tienes la necesidad de ir al baño en la montañaEs una situación inevitable en rutas largas, pero su mala gestión provoca uno de los problemas higiénicos y medioambientales más desagradables de la montaña. Si necesitas hacer tus necesidades, aléjate al menos 60 metros de senderos, fuentes y ríos para no contaminar las aguas. Lo ideal es cavar un pequeño hoyo de unos 15 centímetros y enterrar los excrementos al terminar.El gran error que cometen muchos montañeros es dejar el papel higiénico o las toallitas tirados en el suelo, o simplemente tapados con una piedra. Al ser un hábito tan extendido, es común encontrar rincones cerca de los senderos plagados de las llamadas flores blancas, lo que genera una contaminación visual pésima y atrae a insectos y animales carroñeros. Aunque el papel sea biodegradable, en el clima frío o seco de la montaña puede tardar meses o incluso años en descomponerse por completo.PublicidadMención aparte merecen las toallitas húmedas, cada vez más extendidas y que no son biodegradables. En su caso, no existe excusa para no llevárselas de vuelta, ya que sus fibras plásticas contaminan el suelo de forma permanente. Así, la única solución responsable es llevar siempre en la mochila bolsas zip o estancas para guardar el papel usado y bajarlo contigo hasta el contenedor de resto al finalizar la ruta.7. Salir al monte con el perro: qué hacerSon muchos montañeros los que realizan sus rutas acompañados por sus perros, una experiencia fantástica tanto para humanos como para animales. Aun así, es importante respetar unas normas básicas para causar el menor impacto posible en el ecosistema. No en vano, por muy dócil que sea el can, siempre va a seguir sus instintos de rastreo, por lo que puede destruir nidos de aves que crían en el suelo, asustar a la fauna silvestre provocándoles un gran desgaste energético, o alterar al ganado en los pastos de montaña. Así que lo ideal es llevarlo siempre atado, excepto en aquellas zonas en las que esté habilitado de manera explícita que pueda ir suelto.Publicidad8. La contaminación acústica: el nuevo gran retoAunque el ruido no es un residuo per se, sí que se trata de uno de los principales problemas asociados al montañismo en los últimos años. Como decíamos, es cierto que actualmente existe una alta concienciación entre la comunidad que acostumbra a salir de ruta en no dejar basuras tras de sí, sin embargo, no todos tienen en cuenta al silencio como uno de los principales elementos del ecosistema.El uso de altavoces con música, los gritos innecesarios o el tono de voz elevado rompen la tranquilidad del entorno, además de causar estrés y agitación en la fauna. Por ello, mantener un perfil sonoro bajo no solo demuestra respeto hacia los animales que habitan el bosque, sino también hacia los demás montañeros.