NoticiaLa tragedia de este lunes 10 de agosto pone sobre la mesa la urgencia de actualizar una normativa que lleva 16 años sin transformaciones de fondo.Cali noche de terremoto Foto: EL TIEMPOSUBDIRECTOR VIDA11.08.2026 12:08 Actualizado: 11.08.2026 12:08

Colombia volvió a temblar el lunes, y volvió a hacerlo con la misma pregunta de siempre flotando sobre los escombros: ¿está el país realmente preparado para esto? El terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto, que hasta el cierre de esta nota deja más de 180 muertos según la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales, no solo puso a prueba a Cali, Pereira, Manizales y Quibdó. Puso a prueba, otra vez, una norma que lleva 15 años sin una revisión de fondo. LEA TAMBIÉN Esa norma es la NSR-10, la que rige hoy el diseño y la construcción sismo resistente en todo el territorio colombiano. Y la conclusión de los expertos consultados por EL TIEMPO es unánime: está desactualizada frente a los avances técnicos e internacionales, y su reforma —de la que ya existe en documento de propuesta, pero no en decreto— es urgente.El sismo del lunes, con epicentro en San Juan del Palmar, Chocó, y sentido en 16 departamentos, fue apenas el disparador. El fondo del problema es otro: una norma de 2010 que no incorpora 16 años de nueva información geológica, un país donde el 83 por ciento de la población vive en zonas de amenaza sísmica alta o intermedia, y una actualización que sigue esperando la firma que se convierta en norma.Graves afectaciones en Pereira tras fuerte terremoto. Foto:Sergio Cárdenas / EL TIEMPO.Quince años sin una revisión de fondoLa historia normativa en sismorresistencia del país está marcada por el terremoto de Popayán, ocurrido el 31 de marzo de 1983, uno de los más destructivos que ha vivido Colombia. Un año después, en 1984, se expidió el primer código sismo resistente del país, en respuesta directa a esa tragedia. "Colombia tiene una historia ya importante en el tema de sismorresistencia. La primera norma sismorresistente se dio en el año 1984, posterior al sismo de Popayán de 1983, uno de los más destructivos en el país", explicó Juan Francisco Correal, ingeniero estructural y profesor del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de los Andes.Esa primera norma rigió 14 años. En 1997 el Congreso aprobó la Ley 400, marco legal bajo el cual se expidió la NSR-98 y, después, su actualización de 2010: la NSR-10, la que hoy sigue rigiendo la construcción en todo el país."En el 2010 se dio la última norma de sismorresistencia, la NSR-10, pero desde entonces no la actualizamos de fondo", advirtió Correal. "Ya hay una propuesta de actualización que se viene discutiendo hace un par de años, con unos avances nuevos en el tema de sismorresistencia e incluso antisismicidad".Desde su expedición mediante el Decreto 926 de 2010, la NSR-10 solo ha recibido modificaciones puntuales, en los años 2010, 2011, 2012 y 2017. El cuerpo central del reglamento, basado en el conocimiento sísmico de hace más de 15 años, no ha tenido una revisión estructural. La comparación con el estándar internacional que la propia norma colombiana toma como referencia es diciente: el International Building Code de Estados Unidos se actualiza cada tres años.En 2025 sí llegó un ajuste parcial: una nueva zonificación sísmica, basada en estudios geológicos recientes, reclasificó 18 municipios a amenaza sísmica alta, varios de ellos en el Eje Cafetero, que antes se consideraban de riesgo intermedio. Pero se trata de un parche puntual, no de la actualización de fondo que reclaman los expertos. LEA TAMBIÉN El salto que piden los gremios: de resistir a seguir funcionandoPara el gremio de la industria del acero, CamAcero, la discusión no debería limitarse al cumplimiento de las condiciones actuales. Su presidente, Óscar Ramírez, considera que Colombia debe empezar a incorporar tecnologías que ya se usan en otros países para reducir los daños de los terremotos. Uno de los ejemplos que menciona es Japón, donde se emplean sistemas de aislamiento sísmico que desacoplan parcialmente las edificaciones del movimiento de la cimentación. "Colombia está en mora de dar ese salto", sostuvo Ramírez."No podemos construir las ciudades del 2050 con estándares que simplemente aceptemos por costumbre; debemos incorporar desde hoy la tecnología, los materiales y la ingeniería capaces de hacerlas más seguras", afirmó. El gremio propone incorporar progresivamente estas tecnologías, comenzando por hospitales, colegios y edificaciones esenciales.Ese "salto" al que se refiere Ramírez tiene un nombre técnico. Una estructura sismorresistente —el mínimo que exige la NSR-10— está diseñada para soportar el sismo sin colapsar, aunque se deforme o se agriete en el proceso. Una estructura antisísmica, en cambio, busca que el efecto del sismo sobre el edificio sea el menor posible, mediante aisladores sísmicos, que reducen la transmisión del movimiento del suelo hacia la estructura, o disipadores de energía, que absorben parte de la energía sísmica ya dentro del edificio.El detalle no es menor. Muchas estructuras no llegan a colapsar, pero quedan inhabilitadas porque la Defensa Civil o demás organismos detectan grietas o fallas estructurales graves que impiden habitar las edificaciones, por lo que se ordena su cierre hasta que sean reparadas. Ese es justamente el problema que resuelve la tecnología antisísmica en edificaciones críticas como hospitales: no basta con que las personas sobrevivan, tienen que poder operar de inmediato después del sismo. "Construir sismorresistente busca que sobrevivamos al terremoto. El desafío ahora es construir para que nuestras ciudades también puedan funcionar al día siguiente", concluyó Ramírez.Terremoto en Colombia Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOLa brecha entre el papel y lo construidoMás allá de si la norma está o no al día, hay un problema más urgente: buena parte del país no la cumple. "El país enfrenta una alta vulnerabilidad debido a que el 83 por ciento de la población habita en zonas de amenaza alta y persiste un alto porcentaje de construcción informal", señaló Víctor Naynn Piñeros, docente de Estructuras del programa de Ingeniería Civil de Uniagraria.Según el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura, en 2023 al menos el 52 por ciento de los edificios construidos en Colombia fueron levantados antes de que existiera la NSR-10. El mismo Consejo señala que, de cada 5 unidades de vivienda que salen al mercado, 3 son de origen informal, es decir, construidas sin licencia y sin garantía de cumplir los requisitos sismorresistentes vigentes. Sandra Forero, expresidenta de Camacol, el gremio de los constructores, ha señalado que el 40 por ciento de las viviendas del país son producto de autoconstrucción, sin ninguna verificación técnica. Para Piñeros, el desafío de reforzar edificaciones anteriores a 2010 y viviendas autoconstruidas "es técnico, político y económico" a la vez.La respuesta técnica a la desactualización de la norma ya existe, aunque no ha entrado en vigor. La Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica lleva tiempo trabajando en una actualización profunda del reglamento, que se llamaría AIS 100-24. El documento base ya está listo; para que sustituya a la NSR-10 y se convierta en norma de obligatorio cumplimiento, falta que el Gobierno Nacional expida el decreto reglamentario correspondiente, explicó Piñeros.Los cambios que traería no son cosméticos. La actualización incorporaría mapas de amenaza sísmica recalculados con la información geológica acumulada en la última década y media, un rezago de 16 años que la norma actual no logra capturar. También revisaría los coeficientes con los que hoy se calcula el diseño de las edificaciones y, por primera vez, obligaría a incluir aisladores sísmicos en edificios de gran altura y disipadores de energía en construcciones de gran envergadura, dos tecnologías que hasta ahora quedan a discreción de cada proyecto.Uno de los ajustes centrales tiene que ver, además, con la clasificación de suelos: la actualización busca ajustar las exigencias de cimentación según el tipo de terreno, para evitar la licuación de suelos, el fenómeno en el que el terreno se comporta como líquido durante un sismo. Pero mientras la propuesta no se vuelva decreto, Colombia sigue construyendo bajo una norma de 15 años, en un país donde el 83 por ciento de la población vive en zonas de amenaza sísmica alta o intermedia y donde el terremoto de esta semana volvió a poner en evidencia, una vez más, qué tan preparado —o no— está lo que ya está construido.REDACCIÓN VIDA DE HOY Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.