Opinión¿La actualización del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente fortalecerá la seguridad o reducirá los niveles de protección en el país?10.08.2026 22:01 Actualizado: 10.08.2026 22:01 ¿Aceptaríamos que los hospitales, colegios y edificios que construyamos fueran diseñados para resistir fuerzas sísmicas menores a las consideradas adecuadas durante las últimas décadas? Esa no es una pregunta hipotética. Es el debate que hoy tiene Colombia.El gobierno saliente, que terminó el 6 de agosto, puso en consulta pública un proyecto de decreto para adoptar el Modelo Nacional de Amenaza Sísmica de Colombia, desarrollado por el Servicio Geológico Colombiano, como base para actualizar el Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente. Lo que está en juego es la seguridad de las edificaciones donde vivirán nuestros hijos, funcionarán nuestros hospitales y estudiarán las próximas generaciones.Como ingeniero estructural, no me preocupa que existan nuevas metodologías para estimar la amenaza sísmica. La ciencia avanza cuestionando y mejorando sus herramientas. Lo que preocupa es que Colombia pueda terminar reduciendo las fuerzas sísmicas con las que diseñará sus futuras edificaciones sin una explicación clara de cómo se mantendría el nivel de seguridad construido durante décadas.Cada gran terremoto deja una lección. San Francisco, México, Chile, Japón, Venezuela y el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en Colombia el 10 de agosto de 2026 en San José del Palmar (Chocó), que causó múltiples colapsos de edificaciones en departamentos circundantes, son prueba de ello. La ingeniería sismorresistente ha evolucionado gracias a esas experiencias: después de cada desastre se fortalecen investigaciones, reglamentos y estándares. En otras palabras, aprendemos. Colombia no puede desaprender.Por eso, la discusión no es si hay que actualizar la norma. La verdadera pregunta es si esa actualización fortalecerá la seguridad o reducirá los niveles de protección consolidados durante más de cuarenta años.Hoy existen dos propuestas técnicas: una del Servicio Geológico Colombiano y otra del Comité AIS 300 de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica. Ambos son ejercicios científicos serios. El verdadero debate está en sus consecuencias sobre el diseño estructural.Los edificios nuevos diseñados con la amenaza propuesta por el Servicio Geológico tendrían menos capacidad que los diseñados bajo las normas de 1998 y 2010.Los ingenieros no diseñamos edificios con modelos probabilísticos; diseñamos con fuerzas sísmicas. Y los análisis comparativos discutidos en la Comisión Asesora Permanente para el Régimen de Construcciones Sismo Resistentes –cuyas actas son públicas– muestran que la propuesta del Servicio Geológico Colombiano conduce, en una parte importante de los casos, a fuerzas de diseño inferiores a las utilizadas actualmente por la NSR, mientras que la propuesta del Comité AIS 300 mantiene niveles más cercanos al reglamento vigente.En Bogotá, Cúcuta y Mocoa, la propuesta del Servicio Geológico Colombiano conduce a reducciones cercanas al 50 por ciento en las demandas sísmicas de diseño frente al reglamento vigente. En términos sencillos, muchas edificaciones podrían diseñarse para resistir fuerzas menores que aquellas con las cuales Colombia ha construido durante décadas.Esta no es una crítica al Servicio Geológico Colombiano. Es una invitación a responder: ¿qué evidencia analizó el gobierno saliente para concluir que reducir las fuerzas sísmicas permitirá conservar el mismo nivel de seguridad y resiliencia construido durante décadas?En ingeniería estructural, si dos edificaciones idénticas se diseñan para resistir fuerzas diferentes, aquella concebida para menores acciones sísmicas tendrá, en principio, un menor margen de capacidad frente a terremotos severos. Los edificios nuevos diseñados con la amenaza propuesta por el Servicio Geológico tendrían menos capacidad que los diseñados bajo las normas de 1998 y 2010.Las normas sismorresistentes son una decisión colectiva sobre el nivel de protección que queremos ofrecer.Cuando ocurra el próximo gran terremoto -porque ocurrirá, aunque nadie pueda decir cuándo- no será el decreto el que responda al movimiento del suelo. Serán las estructuras que decidimos construir hoy.*Profesor del Departamento de Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana(Lea a todos los columnistas de EL TIEMPO, aquí) Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.