NoticiaCamAcero advierte sobre los riesgos asociados al desprendimiento de elementos no estructurales.Una construcción sismorresistente no es necesariamente una edificación “antisísmica”. Foto: Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOPERIODISTA11.08.2026 07:53 Actualizado: 11.08.2026 08:05

Tras el terremoto de magnitud 7,4 registrado este lunes en Colombia, una de las preguntas que vuelve a ponerse sobre la mesa es por qué algunas edificaciones que fueron construidas bajo criterios sismorresistentes sufrieron daños e incluso dejaron víctimas.Para CamAcero, la respuesta parte de una distinción que considera fundamental y es que una construcción sismorresistente no es necesariamente una edificación “antisísmica”.El gremio explica que la NSR-10 establece las condiciones bajo las cuales deben construirse las edificaciones sismorresistentes y que su propósito principal es proteger la vida de las personas y evitar un colapso súbito durante un terremoto. Esto implica que una estructura puede sufrir daños y deformaciones durante un movimiento telúrico sin que necesariamente se produzca un colapso.En términos sencillos, agregó, una estructura sismorresistente debe tener la capacidad de deformarse y resistir el movimiento sin venirse abajo, de manera que las personas tengan tiempo para evacuar.Sin embargo, Ramírez advierte que cumplir con criterios de sismorresistencia no significa que una edificación vaya a quedar intacta después de un terremoto ni que necesariamente pueda continuar siendo utilizada.CamAcero señala dos problemas que considera críticos para la seguridad de las construcciones en Colombia. El primero está relacionado con el acero de refuerzo que se utiliza en las construcciones. Según el gremio, existe preocupación por la comercialización de acero en milímetros que se ofrece como equivalente de referencias especificadas en pulgadas.Aunque la diferencia pueda parecer pequeña, la entidad sostiene que una reducción en el diámetro implica una menor área efectiva de acero y que, al multiplicarse por las toneladas de material utilizadas en una obra, puede representar una diferencia significativa.“No podemos permitir que constructores inescrupulosos jueguen con esas equivalencias para entregar menos acero del especificado”, afirmó Ramírez.Ramírez insistió en que una reducción de costos en una obra no puede hacerse a costa de la seguridad de quienes ocuparán las edificaciones. “Una cosa es ahorrar en una obra y otra muy distinta ahorrar comprometiendo su seguridad”, señaló.El segundo problema, según el gremio, está relacionado con los elementos que no hacen parte de la estructura principal de una edificación.Ramírez advierte que un edificio no necesita colapsar completamente para causar muertos o heridos. Durante un terremoto, ladrillos, bloques, muros, fachadas y otros elementos pueden desprenderse y convertirse en un riesgo para las personas.Cali fue una de las ciudades más afectadas. Foto:Samir RojasPor esta razón, es clave revisar el uso de mamposterías que no cuenten con sistemas adecuados de confinamiento y anclaje y avanzar hacia materiales que puedan ofrecer mayores condiciones de seguridad.Para el gremio, la discusión no debería limitarse al cumplimiento de las condiciones actuales de sismorresistencia. Ramírez considera que Colombia debe empezar a incorporar tecnologías que ya son utilizadas en otros países para reducir los daños ocasionados por los terremotos.Uno de los ejemplos mencionados es Japón, donde se utilizan sistemas de aislamiento sísmico que permiten desacoplar parcialmente las edificaciones del movimiento de la cimentación.Estos sistemas buscan reducir la cantidad de movimiento que pasa del suelo hacia la estructura, lo que puede disminuir los daños y favorecer que las edificaciones continúen funcionando después de un terremoto. “Colombia está en mora de dar ese salto”, sostuvo Ramírez.Desde Colombia 2050, agregó, se plantea que la planificación del país a largo plazo también debe contemplar la reducción de los riesgos asociados a los terremotos.“No podemos construir las ciudades del 2050 con estándares que simplemente aceptemos por costumbre; debemos incorporar desde hoy la tecnología, los materiales y la ingeniería capaces de hacerlas más seguras”, afirmó.El gremio propone revisar los sistemas constructivos cuyos elementos puedan desprenderse durante un sismo e incorporar progresivamente tecnologías de aislamiento sísmico, comenzando por hospitales, colegios, edificaciones públicas y construcciones esenciales.El desafío no consiste únicamente en lograr que las edificaciones sobrevivan a un terremoto, sino en garantizar que las ciudades puedan recuperar sus funciones después de la emergencia.“Construir sismorresistente busca que sobrevivamos al terremoto. El desafío ahora es construir para que nuestras ciudades también puedan funcionar al día siguiente”, concluyó.REDACCIÓN VIDA DE HOY Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.