8 fotosUn retrato de ocho personas a través de los documentos y pertenencias personales que les acompañan a lo largo del proceso de regularizaciónCuando solo le quedaba un documento para presentar la solicitud de la regularización, Fran Quinto Sánchez, peruano de 32 años, decidió pasar dos noches durmiendo en la cola ante una ONG. Allí le darían el certificado de vulnerabilidad, que todavía guarda en una carpeta. Fue “lo más difícil de conseguir” de todo el proceso, dice mientras señala el sello.ESCUELA DE PERIODISMO UAM-EL PAÍSUna cruz y una estampa del Divino Niño acompañan a Sofía Irala, de 27 años, desde que llegó a España desde Paraguay en 2024 para cursar un máster de un año. Su madre se los regaló al despedirse, sin imaginar que no volvería. Durante los estudios, Irala encontró un empleo y eso la llevó a considerar la opción de enfrentarse a la odisea burocrática de la regularización, después de que caducara su visado estudiantil.Escuela de Periodismo UAM - EL PAÍSDesde que Kamal Akachchach, de 31 años, dejó Tetuán (Marruecos) y llegó a Madrid en 2024, se ha formado en un restaurante en el distrito de Usera, donde ha aprendido los distintos cortes de la carne y las técnicas de cocina a la parrilla. Es un conocimiento que él sabe que va a llevar siempre consigo. Tras pasar por la regularización, ha logrado el permiso y podrá firmar un contrato en el mismo restaurante en el que ha aprendido el oficio.Escuela de Periodismo UAM - EL PAÍSDugleikys Torcan, de 31 años, llegó a Madrid desde Caracas (Venezuela) hace un año con sus dos hijos para reunirse con su marido. Ha renunciado a su solicitud de asilo para acogerse a la regularización, pero todavía guarda esos documentos, porque le sirvieron para el proceso. Ahora, que ya ha conseguido el permiso, se forma para ejercer como esteticista de manera regular.Escuela de Periodismo UAM - EL PAÍSMoisés García, de 55 años, siempre lleva consigo en la cartera cuatro dólares estadounidenses que le regaló un amigo como “un talismán de la prosperidad”. Desde que llegó a España desde Colombia en diciembre de 2024 ha trabajado en la construcción, un sector en el que reconoce haber pasado momentos difíciles. “Ha habido momentos en los que los he necesitado, pero nunca los he gastado”, dice.Escuela de Periodismo UAM - EL PAÍSCuando Karen Lorena Bolívar, de 22 años, hizo las prácticas en 2023 en el Aeropuerto Internacional El Dorado en Bogotá (Colombia) se dio cuenta de que su sueño era ser tripulante de cabina en una de las grandes aerolíneas europeas. Al llegar a Madrid en marzo de 2025 para estudiar en una escuela especializada para azafatas, descubrió que su visado de estudiante no le permitía trabajar las horas que exigían las compañías aéreas. Ahora espera que la regularización le permita por fin cumplir su sueño y, también, regresar a ver a su familia, a la que hace más de un año que no ve. Por eso, la lleva siempre consigo en un relicario en forma de collar.Escuela de Periodismo UAM - EL PAÍSHenrique Sordi, de 32 años, comenzó a trabajar como monitor infantil mientras estudiaba en la universidad en São Paulo (Brasil) para ganar un poco de dinero. Al mudarse a El Escorial (Madrid) para reunirse con su familia en 2024, conoció a un grupo de brasileños que le propuso trabajar de lo mismo pero en B. Cada vez que va a una fiesta infantil, lleva globos para hacer figuras. Ahora, a la espera de saber el resultado de la regularización, aspira a que le permita trabajar en lo que se formó realmente: la comunicación, la publicidad o los medios.Escuela de Periodismo UAM - EL PAÍSYoy Sosa, de 29 años, siempre lleva dos cosas en su monedero desde que se fue de Lima (Perú) en 2023: una estampita de un santo, que saca cuando quiere acordarse de su abuela, y la fotocopia de su tarjeta roja de solicitante de asilo, por si se lo pide la policía. Aunque ya solo espera la toma de huellas para completar su regularización, aún la lleva consigo. “Soy muy precavido”, admite. Tras esa cita, prevista para agosto, sustituirá la fotocopia por su autorización de residencia.Escuela de Periodismo UAM - EL PAÍS