Hace un mes y una semana, Valeria y su bebé fueron las primeras personas en presentar su solicitud de regularización en una de las oficinas de Correos habilitadas en Madrid. La ecuatoriana salió sonriente empujando el carro de su hija: ya quedaba menos para tener los papeles. Si todo salía como esperaba, recibiría la admisión a trámite de la petición y el consiguiente permiso de residencia en 15 días, según el plazo establecido por el Ministerio de Inclusión. Pero ya suman 38 días desde entonces y el alivio inicial se ha ido mezclando con una nueva incertidumbre: ¿Habrá pasado algo? ¿Faltaría algo? ¿Harían algo mal en Correos al ser el primer día? ¿La habrán inadmitido? Son algunas de las preguntas que se hacen muchas de las personas que esperan la respuesta de la Administración una vez traspasado el periodo previsto.
Su caso no es anecdótico. Cientos de solicitantes de la regularización extraordinaria han pasado de la ilusión al miedo ante la falta de respuesta en los plazos prometidos, aunque se calman cuando conocen que otras muchas personas están en su misma situación. Los retrasos en el envío de la comunicación de la admisión a trámite, un documento que en la práctica supone la confirmación de la concesión del permiso de residencia y trabajo provisional mientras se estudia la petición, están marcando el procedimiento, según una decena de migrantes afectados, varios abogados y ONG colaboradoras consultadas por elDiario.es.







