"Me he quitado un gran peso de encima". Douda Larry sonríe mientras intenta explicar qué ha cambiado desde que recibió la resolución favorable de su regularización. Para este joven senegalés de 27 años, tener los papeles significa vivir con la tranquilidad de poder trabajar sin miedo, caminar por la calle con la certeza de que puede quedarse y dejar atrás tres años de incertidumbre desde que llegó a España cruzando el Atlántico en patera.PublicidadHabía huido de Senegal, donde, según cuenta, fue víctima de abusos sexuales durante la infancia. Al llegar a Canarias solicitó la protección internacional, pero tras meses de espera, no se la concedieron. "No tenía ninguna prueba porque salí de mi país con miedo y con mucha prisa", recuerda.La posibilidad de tener que regresar a Senegal -un país al que asegura que no puede volver porque su vida correría peligro- fue minando poco a poco su ánimo. "Hubo un momento en que quería quitarme la vida. Tenía muchos problemas y pensaba constantemente cómo iba a salir de esa situación", confiesa.La solución que tanto esperaba llegó con la regularización aprobada por el Gobierno que le permitió conseguir, hace apenas unas semanas, el permiso de residencia y trabajo. Hoy vive en León, donde tiene trabajo, estudia español, ha hecho amigos y ya tiene cita para tramitar la Tarjeta de Identidad de Extranjero (TIE), el último paso del proceso. "Ahora todo está mejor. Estoy trabajando, estoy tranquilo y muy feliz".Como Douda, más de 11.000 personas ya han recibido una resolución dentro del proceso extraordinario de regularización. En total, 1.174.978 personas presentaron una solicitud antes de que el plazo terminara el pasado 30 de junio, una cifra que desbordó las previsiones del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y que convierte esta medida en el mayor proceso de regularización de las últimas décadas en España.PublicidadDetrás de ese millón de solicitudes destacan especialmente las personas procedentes de Colombia, que encabeza la lista de nacionalidades con 304.319 solicitudes, el 26% del total. Helbert Sandoval es uno de esos colombianos que llevaba tiempo esperando una oportunidad para empezar de nuevo. Cuando aterrizó en España, las personas que debían ayudarle a instalarse nunca aparecieron y se encontró solo en un nuevo país, sin dinero y sin un lugar donde dormir. "Me tocó vivir en situación de calle durante meses, pasando frío y sin recursos. Fue muy duro", recuerda.Cuando conoció la noticia de la regularización, presentó la solicitud con el apoyo del equipo jurídico de Accem y, pocas semanas después, ya recibió la autorización provisional para trabajar. Un mes más tarde llegó la resolución favorable. Mientras conversa con Público acaba de entregar la documentación para incorporarse a un nuevo empleo en un centro logístico. En Colombia dejó un negocio y una vida que abandonó por las extorsiones que sufría. "Allí había grupos que nos amenazaban y teníamos que pagar una extorsión cada mes, lo llamaban la vacuna, para poder seguir adelante con mi empresa", explica. Ahora, asegura que está viviendo un "cambio excelente" en su vida, al tener "la oportunidad de por fin tener más derechos y construir una vida tranquila",PublicidadLa última espera de VerónicaVerónica también llegó desde Colombia. Vino sola hace poco más de un año y, desde entonces, no ha dejado de trabajar. Lo hacía, sin embargo, con la sensación de inestabilidad constante. "Sin papeles era muy difícil conseguir un contrato indefinido. Era una situación de mucha incertidumbre", señala.Hoy trabaja como cajera y reponedora en un supermercado y dice que lo que más ha cambiado no es solo el empleo, sino la manera de vivir. "La regularización me dio estabilidad, tanto laboral como emocional. Ahora puedo hacer mi vida con normalidad", asegura Verónica, que ha contado con el apoyo de CEAR durante todo el procedimiento.Aunque ya ha recibido la resolución favorable, todavía no le ha llegado la cita para registrar las huellas y obtener la Tarjeta de Identidad de Extranjero (TIE). Las organizaciones de personas migrantes temen que el cuello de botella en el sistema de citas para la TIE, que ya existía antes de la regularización extraordinaria, se agrave con el volumen de expedientes pendientes.Pero Verónica confía en que sea la última espera para alcanzar la plena estabilidad. "Solo queremos trabajar, hacer las cosas bien y construir un futuro con dignidad. Ya estábamos aportando a esta sociedad. Lo único que faltaba era que nos reconocieran ese lugar", concluye.
Las historias de los primeros migrantes en recibir los papeles tras la regularización: "Solo queremos trabajar y construir un futuro con dignidad"
Douda, Helbert y Verónica cuentan a 'Público' cómo la regularización les ha permitido dejar atrás años de incertidumbre y empezar a vivir con la tranquilidad que buscaban desde su llegada a España.









