La dificultad para aportar documentos y seguir de cerca el trámite pone a los inmigrantes sin hogar en desventaja para ser beneficiarios de la medida

Si para muchos inmigrantes completar con éxito el expediente para la regularización extraordinaria es un desafío, para los extranjeros sin techo es una epopeya.

Mohamed, argelino, veintitantos, entra en una pequeña sala de la entidad Arrels, en Barcelona. Parece un espacio polivalente: hay una camilla y un equipo de música y una pequeña mesa cuadrada, en el centro, donde le esperan dos abogadas. Toma asiento frente a ellas, la gorra gris puesta del revés, y saca una carpeta con documentos. Entre el poco español de él y el algo de francés de ellas, la conversación sale adelante.

—Llegaste a España en junio de 2025, ¿cómo lo hiciste?

—…