Caf� steinerLa apertura por parte de la UE y la OTAN de un centro de seguimiento dedicado a las amenazas h�bridas en el sur de Europa, Norte de �frica y Sahel ser�a muy recomendableMigrantes en la playa El trampol�n de Ceuta.EFEActualizado Domingo,
agosto
22:55Audio generado con IALa crisis ceut� ofrece un caso ejemplar de la p�rdida de control por parte de los estados ante las redes sociales. Los gobiernos espa�ol y marroqu� fueron incapaces de detectar el tsunami humano que inund� Ceuta, y muchos gobernantes y pol�ticos, dentro y fuera de Espa�a, reaccionaron al otro tsunami, el de las redes sociales, replicando y amplificando la desinformaci�n que alimentaba al primero, con decisiones absurdas y da�inas para todos como la introducci�n de controles fronterizos.Si no vivi�ramos en un pa�s roto por la polarizaci�n, la Comisi�n Mixta Congreso-Senado de Seguridad Nacional abrir�a una investigaci�n rigurosa e independiente para averiguar por qu� los 45.000 millones de euros que suman el presupuesto combinado de los ministerios de Interior y Defensa y los 285.000 polic�as, guardias civiles y militares en activo no alcanzaron para detectar y repeler una violaci�n tan grave a la soberan�a como la vivida en Ceuta.La respuesta seguramente apuntar�a a la incapacidad de nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad para monitorear el espacio digital con la misma eficacia que el f�sico. Hacerlo hubiera permitido detectar la din�mica generada por la sentencia del Supremo sobre entradas a nado —que el propio Tribunal anticip�, incluso se�alando c�mo corregirla— y coordinarse con las autoridades marroqu�es de forma temprana. As�, al menos, hubi�ramos verificado su disposici�n a cooperar en lugar de hipotetizar sobre ella y sus motivaciones.Las lecciones de esta crisis trascienden el espacio digital. En el mundo de hoy todas las interdependencias e interconexiones son, per se, vulnerabilidades esperando a ser explotadas y convertidas en amenazas por terceros: la informaci�n, las fronteras, la inmigraci�n, la tecnolog�a, los alimentos, la energ�a, las infraestructuras, el comercio o las inversiones. Eso significa que el espectro de amenazas que enfrentamos desborda el marco cl�sico y se adentra en una amplia zona gris que afecta e interpela a toda la sociedad, no solo a polic�as y militares.La apertura por parte de la UE y la OTAN de un centro de seguimiento dedicado a las amenazas h�bridas en el sur de Europa, Norte de �frica y Sahel —equivalente al que desde Helsinki se encarga de monitorizar el flanco oriental— ser�a un primer paso muy recomendable para adentrarse en ese nuevo paradigma de amenazas h�bridas.













