La crisis desencadenada en Ceuta, tras la irrupci�n de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos, ha dejado al descubierto las dificultades de la gesti�n fronteriza y diplom�tica de Espa�a. Aunque el Gobierno ha intentado rebajar la alarma aludiendo al retorno de la mayor�a de los migrantes, la gesti�n posterior del conflicto ha abierto una compleja complicaci�n: el cuestionamiento de la libre circulaci�n en el espacio Schengen y una preocupante escalada de tensi�n en Europa. Lo que comenz� como una emergencia de seguridad local ha derivado en un serio desencuentro entre los socios comunitarios. La decisi�n de Italia de suspender temporalmente el acuerdo Schengen con Espa�a, y la consiguiente r�plica de Madrid aplicando controles aleatorios a los viajeros italianos, evidencian una preocupante falta de coordinaci�n. Ha alentado a socios como Dinamarca -cuya primera ministra es socialdem�crata- a sumarse a las cr�ticas contra la gesti�n de las fronteras exteriores, visibilizando una brecha cada vez mayor entre los pa�ses de la Uni�n Europea y debilitando el principio de confianza mutua que sostiene la integraci�n del bloque. Para Espa�a, esta deriva de desconfianza y trabas fronterizas tiene una trascendencia directa y sumamente delicada, dado que su estructura econ�mica mantiene una elevada dependencia del sector tur�stico. Esta actividad representa casi el 14% del PIB nacional y es un motor clave para el empleo. La alarma es palpable. La inquietud ha llegado al sector hotelero ante este perjuicio innecesario derivado de fricciones pol�ticas. Italia es el cuarto mercado emisor de visitantes para Espa�a, con m�s de 5,6 millones de viajeros anuales. La introducci�n de controles, aunque sean aleatorios, genera incertidumbre y demoras que restan competitividad a destinos de gran relevancia en Catalu�a, Andaluc�a y Baleares.La resoluci�n de desaf�os tan complejos como el migratorio no admite respuestas reactivas que acaben comprometiendo la estabilidad econ�mica. Es imprescindible que Espa�a y sus socios europeos abandonen la confrontaci�n bilateral y retomen la v�a de la cooperaci�n multilateral. Solo a trav�s de una pol�tica de fronteras firme y coordinada se podr� garantizar la seguridad de la Uni�n Europea sin menoscabar la libre circulaci�n, un activo indispensable para la prosperidad de la econom�a europea, en general, y de la espa�ola, en particular.
Amenaza al esquema fronterizo europeo
Aunque el Gobierno ha intentado rebajar la alarma aludiendo al retorno de la mayor�a de los migrantes, la gesti�n posterior del conflicto ha abierto una compleja complicaci�n:...







