Da mucha rabia cuando nos dicen que estamos haciendo algo mal, cierto. Y no digamos esos manuales que insisten en explicar prácticas tan populares y aparentemente sencillas como beber una simple cerveza. Pero en un país eminentemente cervecero como éste y en pleno verano cuando esta bebida se convierte en la más apetecible, sí hay algunas recomendaciones de expertos en la materia que merece la pena tener en cuenta si se quiere disfrutar en condiciones de una cerveza. Empezando por, guste o no, desterrar esa práctica tan extendida y a veces placentera de beber la cerveza directamente de la botella.No se trata de ser sibaritas, pero la forma de tomar una cerveza es un factor determinante. “El recipiente puede modificar de manera muy notable la percepción de los aromas, la espuma, la carbonatación e incluso la textura en boca”, explica Mikel Rius, director del Barcelona Beer Fest y uno de los mayores expertos y divulgadores de la cerveza artesana en el país. No es algo exclusivo de este movimiento artesano, porque también desde el mundo de la cerveza industrial se reivindica la importancia del servicio. Y se asume que en España esta bebida nunca ha tenido el mismo cuidado que el vino.El recipiente puede modificar de manera muy notable la percepción de los aromas, la espuma, la carbonatación e incluso la textura en boca”Mikel RiusDirector del Barcelona Beer FestNos lo explica Carlos Cervantes, ya jubilado, pero durante décadas uno de los responsables del departamento de hostelería de Damm, un auténtico apasionado de la cerveza y coleccionista de copas. Vaya, que si alguien sabe tirar bien una caña en este país es él. También ha sido y sigue siendo implacable a la hora de señalar el vaso de tubo como una aberración para servir una cerveza. Es algo ya superado, pero en su momento “se estandarizó, y es una idea horrible”, recuerda.Cervezas en distintos formatosCedidasEl problema de la botellaYa superada aquella fase, hay otra forma de beber la cerveza que no tiene el visto bueno de los expertos: la botella. Es, según el Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España, el formato más popular de venta, junto a la lata (ambos con un 37%) y relegando a la caña al 25%. Según estos mismos datos, pese al empate entre botella y lata, la percepción de ambos recipientes por parte del consumidor es muy diferente y más del 60% relaciona el cristal con una cerveza de mayor calidad. Algo que, por cierto, ha quedado demostrado en catas a ciegas ser totalmente subjetivo.Pero una cosa es el recipiente en el que se comercializa y otra dónde se bebe. No hay ningún estudio con datos precisos al respecto, pero diversas fuentes si señalan a España como uno de los países más dados a beber la cerveza directamente de la botella. Una práctica en la que Estados Unidos parece ser el claro referente ya que en ese país hay encuestas que hablan de un 40% de consumidores que se inclinan por esta práctica.“La cerveza no está pensada para consumirla de la botella”, apunta tajante Cervantes. No es una cuestión de gustos, sino de física, con dos problemas evidentes para la botella: se pierde totalmente la percepción del aroma de la cerveza, lo que anula parte de la experiencia organoléptica y, por otro lado, el gas no se disipa con lo que se acaba ingiriendo más carbónico.El acto socialGas que, claro, acabará saliendo por algún lado, por si hace falta añadir ese apunte escatológico a la ecuación. No hay que olvidar, por cierto, que España viene de una gran historia y cultura de producción de gaseosa, con lo que las cervezas son tradicionalmente más gasificadas que en otros países. Otro dato a tener en cuenta: ese extra de gas al beber de la botella hace que se cree antes una sensación de saciedad, lo que no invita a seguir bebiendo otra cerveza. Para la salud, en cierto modo, una buena noticia. Para los bares, no tanto.Aunque resulta más impensable beber vino directamente de la botella o en una lata o, en todo caso, se asocia a referencias de no muy buena calidad, en el caso de la cerveza en innegable el factor social y de disfrute de tomar una cerveza fría directamente de la botella. Rius coincide en defender que “servir la cerveza en copa permite apreciar mejor los aromas, formar espuma y detectar todos los matices”, pero que hay casos en los que “beber de la botella forma parte del placer”.Carlos Cervantes, ya jubilado, pero durante décadas uno de los responsables del departamento de hostelería de Damm, un auténtico apasionado de la cerveza y coleccionista de copasCedidas¿Hay alguna excepción en la que se pueda dar el visto bueno a la botella? “Una cerveza muy ligera y refrescante”, concede Rius. Carlos Cervantes apunta a Estados Unidos para citar el caso de una de las pocas marcas de cerveza que directamente centra su marketing en el consumo en botella, Budweiser. Una lager muy popular “poco aromática y con muy poco carbónica, pensada directamente para beber a morro”.Pero, volviendo a España, este cierto arraigo del consumo en botella también explica la popularidad de formatos pequeños. El quinto, la botella de 20 centilitros, gusta y triunfa y, en este caso, sí se puede hablar de un consumo muy orientado a la botella. Tiene sentido porque “del primer sorbo al último están en las mismas condiciones de temperatura y de carbónico”, señala.El calor y la querencia por cervezas más frías que en otros países también explica la popularidad de formatos como la caña -en peligro de extinción en muchas ciudades- el zurito y sus equivalentes regionales. La razón es sencilla: consumo rápido para que la cerveza no se caliente.Copa de cervezaCedidas¿Copa o vaso?Algo que nos lleva a la siguiente pregunta. Descartados el vaso de tubo, la botella y la lata, ¿es mejor un vaso o una copa para degustar en condiciones una cerveza? Mikel Rius lo tiene claro: la copa gana por goleada.En su particular top tres de formatos, gana la copa Teku, “Es la referencia actual para la degustación de cerveza. Potencia aromas, mantiene espuma y funciona bien con prácticamente cualquier estilo”, explica. Es verdad, eso sí, que no es habitual encontrarla fuera del circuito de locales especializados en cervezas artesanas.La segunda opción es mucho más fácil de tenerla en cualquier bar: una copa de vino. “Es una opción sorprendentemente buena para muchas cervezas artesanas, sobre todo las más aromáticas o complejas. A veces incluso mejor que algunas copas específicamente cerveceras”, detalla.Y, en tercer lugar, la clásica copa de cerveza que se utiliza en muchos bares y que resulta ser muy correcta y polivalente. “Permite desarrollar espuma y captar aromas mucho mejor que un vaso recto”.Muchas veces el diseño de los vasos responde a campañas de marketing de las marcas más que a criterios técnicos del servicio”Carlos CervantesEx responsable del departamento de hostelería de DammLee también“En España impera la copa única en los bares por un tema de practicidad. Muchas veces el diseño de los vasos responde a campañas de marketing y “coquetería” de las marcas más que a criterios técnicos del servicio”, reconoce Cervantes, que durante décadas ha tratado con la hostelería, así que sabe de lo que habla.El tema, en realidad, tiene decenas de matices que complican simplificar la cuestión en vasos buenos o malos. Influye, por ejemplo, la limpieza y restos de jabón en los vasos, su durabilidad, o costumbres a erradicar, como eso de tener las copas congeladas.Mientras repasa la enorme gama de vajilla que Damm ofrece para sus diferentes variedades, reivindica el vaso corto de caña por su practicidad, aunque reconoce que es imposible que un vaso o copa sirva para todos los estilos. Las lager más ligeras -apunta- funcionan bien en vasos altos y no muy anchos, que mantienen la crema, pero las cervezas con más cuerpo piden más anchura en el vaso o copa para desplegar aromas.Un asunto, en definitiva, tan complejo como una quiera. Explicada la información técnica de los que saben, seguir bebiendo la cerveza en botella como un acto social o una precaución ante una posible cerveza mal tirada es tan válido como, por tradición en el norte, defender el vaso ancho de sidra para todo, también la cerveza, aunque por lo visto también es una mala idea.