Juan Javier Ríos |
Madrid (EFE).- La caña -ese vaso de 20-25 centilitros de cerveza tirada desde un grifo- afronta un momento crítico porque hay ya una parte del sector hostelero renunciando a servirla en terrazas o incluso en la propia barra en favor de formatos más grandes; una práctica de la que el consumidor debe estar informado.
La patronal Cerveceros de España ha reconocido que la caña pertenece a «nuestra cultura» y responde a una manera «muy concreta» de disfrutar de esta bebida que hoy 7 de agosto celebra su día internacional.
Para Cerveceros, la caña es la «más popular» porque representa «muy bien ese modelo mediterráneo de consumo» basado en la compañía.
Aunque la época del año «influye» en la demanda de formatos, para la patronal uno de los principales factores es el momento elegido para beberla: la caña se asocia «habitualmente» al consumo en barra o a un aperitivo espontáneo mientras que las copas, los dobles u otros vasos suelen estar más presentes en la mesa, acompañando una comida.









