"Una novela coral que reflexiona acerca del desencanto generacional, la amistad y la pérdida de refugios para todas las tormentas que vienen". Así describe Casilla vacía (Alianza) el escritor Santiago Mazarrasa, quien se sumerge en sus recuerdos estivales en este cuestionario veraniego.Publicidad¿Cuál es su primer recuerdo del verano?El suelo de una piscina. Baldosas compuestas con un montón de piedras de diferentes formas, tamaños y colores. Miles, todas diferentes. Uno de nosotros elegía una, la describía de manera muy precaria y los demás jugábamos a encontrarla. Es uno de esos recuerdos que atraviesa toda una infancia. También recuerdo un empacho agónico de gateau basque, un pastel que mi abuela compró para trece nietos, pero me comí yo.¿Mar, río, piscina o ducha?Mar, sin duda, pero no tanto la playa. No tanto las multitudes, creo.¿Qué película o serie recomendaría para sobrellevar la canícula?Muchas temporadas, capítulos largos y una lección narrativa, una obviedad: Los Soprano. Da igual, en realidad, que haga frío o calor, que se tenga o no tiempo libre.¿Qué libro no ha conseguido leerse en vacaciones?Los hermanos Karamazov. No lo he terminado nunca: me pueden los nombres triples y los problemas con Dios. Sospecho que el problema, sin embargo, es mío.PublicidadNo hay verano sin una canción o un disco de…Whitest Boy on the Beach, de Fat White Family, es una buena canción para bajar a la playa. No tengo opciones para el optimismo estival, pero este verano, cuando bajo la ventanilla del coche, se oye casi todo el tiempo el primer disco de Big Thief. Una última, perdón: Alfredo II, de Freddie Gibbs y The Alchemist. Está a punto de cumplir un año y viene muy bien para conducir de noche, en verano y por la costa.¿Qué debería llevar un país decente en la maleta?No solo durante las vacaciones, pero elijo una política cultural de la que pueda sentirse orgulloso, sólida, que apoye la creación desde la base y no desde las alturas: becas por renta, instituciones públicas locales con presupuesto y una visión a largo plazo.¿A quién no le gustaría encontrarse en vacaciones?Trabajo de cara al público cuando no escribo, así que me basta con no encontrarme a todo ese público.Publicidad¿Qué plato lo reconcilia con la humanidad cuando aprieta el calor?Gazpacho casero. Es imbatible. Ahora no tengo batidora, así que lo echo de menos.¿A quién mandaría para siempre de vacaciones?A los influencers sin oficio. A los opinadores. A los tertulianos. A la fauna farandulera, en general.El optimismo estival es otra forma de ficción¿Qué le parece más urgente: bajar la temperatura del termómetro, de la política o de las redes sociales?Personalmente, la del termómetro. La de la política solo me toca cuando pongo el telediario y la de las redes la esquivo con toda mi energía. Deberían bajar, está claro, porque las alternativas son la ceguera y la desafección, ambas muy tristes.¿Un tormento de verano?Los macrofestivales y las muñecas adornadas con pulseras de macrofestivales.¿Qué país le gustaría encontrarse al volver de vacaciones?Un salario digno y a mi gato desesperado por verme.¿Cómo titularía esta entrevista?El optimismo estival, otra forma de ficción.
Santiago Mazarrasa: "El optimismo estival es otra forma de ficción"
El autor de la novela Casilla vacía (Alianza) se sumerge en sus recuerdos estivales en este cuestionario veraniego.









