“Pasados los ochenta años, no puedo sentarme a esperar la respuesta de los grandes grupos; quiero seguir escribiendo y publicando”, dice la escritora Silvia Plager, que este martes a las 18 presentará su nueva novela, Sin canje (Hugo Benjamín), en Dain Usina Cultural (Nicaragua 4899), acompañada por su amiga, la escritora y académica María Rosa Lojo. Ambientada en Bariloche y en Ámsterdam, la historia sigue las vidas de Laura y Valeria, tía y sobrina, que enfrentan dilemas eróticos, ideológicos y existenciales, una en la madurez, la otra en la juventud. “Mi hija, la periodista Debora Plager, ya quiere que escriba la continuación porque se quedó con la incógnita de qué iba a pasar con la vida de esa pareja joven, la de Valeria y Lior, que tiene que construir un futuro en un lugar que no es el paraíso”, revela la escritora. Plager, que publicó más de veinte libros, comenzó a escribir después de los treinta años, cuando ya era madre de dos hijos. Fue best seller con varios títulos, entre ellos, La rabina, Las mujeres ocultas de El Greco y Complacer. "Sin canje" (Hugo Benjamin, $ 35.000), nueva novela de Silvia PlagerSin canje es su primer título en la editorial Hugo Benjamín. “Mi primer libro lo publiqué en Galerna, en 1982 –recuerda–. No había tantas editoriales como ahora; Galerna, donde conocí a Hugo, tenía una distribuidora muy buena y muchas librerías. Después tuve la suerte de dar un salto y pasar a editoriales más grandes. Ahora, a los 83 años, cuando escribo un libro, y creo que ese libro vale, no quiero esperar un turno para que me conviertan en best seller. Aspiro a seguir trabajando en lo que me gusta, y lo que más me gusta en el mundo es leer y escribir. Es lo único que me abstrae de una realidad bastante fastidiosa, que no es que fastidiosa ahora, es fastidiosa desde que yo era chica. Ninguna infancia es ideal; la gente cree que existen las infancias ideales. Trato de tomar la vida, no puedo decir con optimismo, pero de no ser una pesimista constante”. Esa premisa está presente en su nueva novela.-¿Qué es lo que no tiene canje?-La esencia del ser humano. Se pueden canjear muchas cosas, pero no podemos cambiar la esencia. Ahora te dicen “reinventate”; te quedás sin trabajo y te dicen “che, reinventate”, algo que me parece muy frívolo. Laura y de Valeria son mujeres muy abiertas e independientes que, sin saberlo, pueden tener simpatía por cualquier causa perdida, como le pasa a Valeria que se enamora de un joven al que empiezan a agredir en Europa por su condición de judío. Lo que no tiene canje es la esencia de esas dos buenas personas. Es difícil que alguien que es intrínsecamente odiador y discriminador se vuelva una persona abierta al diálogo y a la comprensión de la existencia del otro.-¿Y en el caso de Laura?-Ella es una mujer grande, de 75 años, que quiso ser libre, que no se casó pero sabe que quiere amar a alguien, puede ser la sobrina o la hija de un vecino. Esa es su esencia: es una persona servicial y buena, que no deja de tener su sensualidad y sus deseos reprimidos porque es una mujer que todavía apunta al erotismo. Entonces, comienza una relación con un hombre de su edad. -Incorporaste a la historia la cuestión de la oleada de antisemitismo que se dio en Occidente después del ataque terrorista de octubre de 2023. -Cuando empecé a escribir esta novela, pensé en que quería escribir algo que tuviera que ver con el presente, y busqué a un personaje que sufre de rebote el antisemitismo. No lo sufre en carne propia, porque ni Valeria ni Laura son judías."Lo que no tiene canje es la esencia de esas dos buenas personas", dice Plager sobre las mujeres protagonistas de su historia, Laura y Valeria, tía y sobrinaTadeo Bourbon-Desde que empezaste a escribirla hasta hoy, ¿notaste que hubo un cambio?-No, veo que se va modificando constantemente, como pasa actualmente en España con lo de Ceuta, con la guerra de Ucrania que parecía que iba a ser un paseo, incluso lo que pasó durante el Mundial, cuando se armaron pequeñas guerras ideológicas. La acusación de racismo que se hizo contra la Argentina me dolió mucho. -¿A qué lo atribuís?-A que hay mucho dinero detrás. Los que más ganan en el mundo son los laboratorios y los fabricantes de armas. Entonces, los países en guerra “hacen falta”. Y un país chiquito como Israel, rodeado de países árabes, ¿en qué los modifica? Se dicen muchas cosas falsas, sin ningún fundamento y por ignorancia. No es una cuestión entre judíos y palestinos, hay una cuestión que excede eso: es Irán, Qatar, son los grandes petrodólares que manejan el mundo y que les conviene la guerra. -¿El paso del tiempo te da más libertad para escribir?-Ya no me importa nada de lo que pueda decir la gente. Si alguien me dice que exagero, le puedo contar de personas a las que agreden en la calle por el solo hecho de ser judíos; hijos de amigos que estudian en universidades extranjeras que esconden su origen para no tener problemas; dicen que son rusos. Esos son los daños colaterales de lo que pasó en Israel después del ataque de octubre de 2023. No quiero hablar de política, pero tenemos a muchos locos en el poder. Ves las caras de la pareja que gobierna Nicaragua y meten miedo. A pesar de todo, pienso que nuestra sociedad no está tan enferma.-¿Qué tenés en común con las protagonistas de Sin canje?-El deseo de amar y de proteger. Quise contar eso a través del mundo femenino, de la ensoñación de una mujer mayor que quiere amar, de una joven que quiere proteger a su tía. Es el sueño de otras mujeres. La literatura me permite comprender mejor el mundo; siempre digo que razono mejor cuando estoy escribiendo. También quise destacar la importancia de que ni tu amiga del alma ni el hombre con el que te casás tienen que ser iguales a vos, lo que en mi caso hubiera sido una tortura, imaginate tener a otro como yo en casa. -¿Le pediste el prólogo a María Rosa Lojo o lo hizo el editor?-Se lo pedí yo. La quiero y la admiro, y somos muy distintas: María Rosa hizo una carrera académica y literaria; toda mi vida fue a los ponchazos y haciendo las cosas sola. Siempre tuve un gran complejo, ahora no me importa decirlo, que fue haber tenido que estudiar literatura de manera autodidacta, solamente a través de la lectura.-Ahora estás dando un taller de lectura sobre la obra de Borges con Irma Carbia.-Borges me fascinó desde que lo comencé a leer, con él comprendí lo que es la genialidad. La obra de otros autores, por ejemplo Gabriel García Márquez, me puede gustar mucho o parecer original, de una imaginación frondosa, darme mucho placer, pero al leer a Borges siento que es un genio. En la novela incluyo su poema sobre el filósofo Baruch Spinoza, que llegó a Ámsterdam huyendo de la Inquisición.-¿Qué expectativas tenés con la novela? -Espero que no me traten mal. Tenía un amigo, el periodista y escritor Ignacio Xurxo, que decía que, entre los escritores, hay coroneles, generales, soldados rasos, y que existe una especie de discriminación. Me reía de eso, pero ahora creo que es así. Somos pocos y tenemos un pequeño espacio de venta. Cuando yo vendía mucho, me invitaban seguido a programas de televisión. No es que era un genio, pero era bonita y podía hablar de corrido; las novelas se leían, se reeditaban. Y de repente ahora, en las grandes editoriales, cuando pregunto si les interesa un libro mío, me responden que están “cubiertos”. El 5 de noviembre cumplo 84 años, así que no me voy a sentar a esperar la decisión de los ejecutivos.-¿Te invitan a la Feria del Libro y a los festivales literarios?-Sí, aunque menos que antes. A veces creo que se olvidaron de que existo o pienso que mirarán el almanaque y, como saben que soy muy grande, tendrán miedo que me muera en el trayecto. -¿Qué opinás del estado de la cultura en el país?-Debe prevalecer sobre otros intereses; un país sin cultura es un país con poco futuro. Necesitamos de la cultura; no se puede hacer economía con la cultura, la educación y la salud. No es una cuestión de ideología política, es una cuestión de sentido común de una mujer grande que tiene hijos, nietos y bisnietos. Todos tienen el derecho de acceder a la cultura y a la educación y superarse. Arte y CulturaLiteratura argentinaLibros