La guardia civil Laura Cruz -despedida ayer en Llanes en un multitudinario y sentido funeral- y su agresor, D�maso Fern�ndez, tambi�n agente del Cuerpo, nunca estuvieron casados. Mantuvieron una relaci�n que se rompi� sobre 2012, cuando ella estaba embarazada de las gemelas y el hijo mayor -quien ayer llev� a hombros el f�retro de su madre- ten�a seis a�os. ��l se fue a Girona para prepararse para lo de los perros [era gu�a canino, formaba parte del Grupo Cinol�gico de la Guardia Civil de Zamora] y ya nunca regres� a Llanes�, relata una persona que conoc�a muy de cerca a Laura y los detalles de su calvario personal y judicial.En 2014 decidieron separarse y formalizaron las medidas sobre los tres hijos que ten�an en com�n. �l se instal� en Zamora y ella abandon� la vivienda que hab�an comprado juntos en Llanes para trasladarse a la casa cuartel de la localidad. �Entonces empez� a ejercer maltrato psicol�gico sobre ella de forma constante�, relata esta fuente. �Cuando iba a ver a los ni�os a Llanes, no la avisaba con el tiempo suficiente. Se acord� que �l pod�a usar la vivienda en com�n s�lo cuando fuera a las visitas de los ni�os pero la usaba muchas veces sin que hubiera visitas o instalaba en ella a su madre�.En los cinco a�os siguientes a la separaci�n, entre 2014 y 2019, �l la denunci� en �45 ocasiones aproximadamente�. �Le pon�a una denuncia el viernes cuando llegaba para ver a los ni�os y otra el d�a que se iba. Como ella era encargada de las denuncias de violencia de g�nero y acud�a frecuentemente al juzgado, algunas se las entregaban los funcionarios en mano: 'Toma, Laura, tienes otras dos'. Eran cosas como 'llegu� al piso y no hab�a s�banas', 'no me dio las sillitas de las ni�as', 'me entreg� los ni�os tarde'. De otras ni se enteraba porque todas se archivaban�.D�maso no presentaba demandas ejecutivas civiles, como correspond�a si consideraba que se estaba incumpliendo el convenio regulador, sino denuncias por la v�a penal. �Porque su objetivo no era que se cumpliera nada sino maltratarla psicol�gicamente; sab�a perfectamente que se iban a archivar. Muchas las presentaba en el propio cuartel donde ella trabajaba�.A juicio del Comandante del cuartel, el objetivo de estas denuncias era �joderla�, seg�n declarar�a posteriormente el mando cuando se abri� procedimiento contra D�maso por un delito de violencia de g�nero.�Ella tem�a que lo echaran de la Guardia Civil; para �l era todo�Ella s� le interpuso una demanda ejecutiva contra �l porque no pagaba las extraescolares de los ni�os. La gan�. S�lo unos d�as despu�s, 28 de julio de 2019, sucedi� lo siguiente: ��l ten�a que entregar a los ni�os en la puerta del cuartel, fuera. Ella pidi� por activa y por pasiva que no se le dejara entrar porque le ten�a miedo. Laura sab�a perfectamente que la iba a matar. Ese d�a, aprovechando que sal�a un veh�culo del cuartel, hizo un trompo y entr� con su coche; casi atropella a Laura. Se baj� y se dirigi� al maletero del coche y lo abri�. Mientras, Laura fue a quitar las llaves del contacto. Cuando �l vio que cog�a las llaves, se olvid� del maletero y fue a por ella. Luego se comprob� que ten�a una pistola en el maletero, pero dijo que estaba buscando unos juguetes de los ni�os. Fue a por ella y la agredi�. Hab�a 12 testigos. Testigos ajenos a la Guardia Civil y a Laura que estaban de visita declararon que la agresi�n fue brutal. Gracias a Dios, s�lo sufri� la rotura de un diente y golpes y moratones. Al agente que se lo quit� a Laura de encima le dio un golpe en la nariz�.Los tres menores presenciaron la agresi�n. D�maso no volvi� a verlos, porque a partir de entonces se le suspendi� el r�gimen de visitas.El juicio por los hechos se tuvo que repetir tres veces porque hubo dos nulidades. Finalmente, el caso se cerr� el pasado 15 de julio de 2025 con una sentencia de la Audiencia Provincial de Oviedo que ratificaba la condena impuesta por el Juzgado de lo Penal n�mero 4 de Gij�n en marzo de 2024, que lo hab�a condenado por un delito de malos tratos y otro de coacciones en el �mbito familiar. Las penas por ambos sumaban un a�o y ocho meses de prisi�n, cuatro a�os de privaci�n del derecho a la tenencia y porte de armas, una orden de alejamiento de Laura y sus tres hijos de 1.000 metros y tres a�os de inhabilitaci�n para el ejercicio de la patria potestad sobre los menores.En diciembre le denegaron ampliar la orden de alejamientoPoco antes -julio, 2025-, Laura hab�a aparentemente logrado por fin un acuerdo con D�maso respecto al piso en com�n. Ella se iba a quedar la vivienda, sobre la que pesaba una deuda alta debido a que no se hab�a estado pagando la hipoteca, pero �l no se ratific� en la cesi�n. La Audiencia Provincial a�n no lo hab�a condenado cuando D�maso le escribi� a la del banco en estos t�rminos: �Aceptar� las condiciones de la escritura si ella retira la denuncia penal que tiene interpuesta contra m��.Ello provoc� que el 5 de agosto de 2025 -justo un a�o antes de su asesinato-, Laura lo denunciara de nuevo. Argumentaba que segu�a sometida econ�micamente a la hipoteca por su negativa a firmar y unas posibles coacciones y quebrantamiento de la prohibici�n de comunicaci�n por el mensaje que hab�a enviado al banco.A Laura le inquietaba adem�s la cercan�a del fin de la orden de alejamiento - 17 de diciembre de 2025-, por lo que su abogada, Isabel Buj, pidi� la extensi�n de la medida pero no se le concedi�. �En el juzgado la mala era ella. Laura nunca fue el prototipo de mujer maltratada. Se lo com�a todo por dentro. Como era guardia civil, grande y fuerte, y era la que tramitaba las denuncias de VioG�n...�, dice la fuente allegada a Laura, quien lamenta tambi�n que a la guardia civil asesinada no se le comunicara que D�maso acababa de ser apartado de la Guardia Civil como consecuencia del expediente interno que se le abri� por violencia de g�nero. �Si lo hubiera sabido, hubiera estado alerta. Era a lo que m�s miedo ten�a Laura, a que lo echaran, porque la Guardia Civil para �l lo era todo. Ya no ten�a nada que perder�.