��Es vuestra primera vez? Este festival es �nico, no vais a conocer otro como este�. Y la voz ronca de Ram�n, mientras rebusca en su vieja Igloo unas cervezas heladas, retumba entre un grupo de chicas que busca hidrataci�n para cruzar con sus maletas el terral que las separa de su c�mping. Es la una de la tarde, el sol dispara sobre la amarillenta llanura castellana entre en un ir y venir constante de gente. Es imposible caminar sin toparse con enormes bolsas cargadas de comida de subsistencia -el jam�n de york y las patatas fritas son tendencia-, packs de cerveza y garrafones de agua. En unos minutos, las explanadas se convierten en un hormigueo de coches hasta casi desaparecer. Y las zapatillas reventadas son el oficioso uniforme de todos los presentes.Como cada inicio de agosto, desde hace casi tres d�cadas, Aranda de Duero vive su particular invasi�n. Durante cuatro d�as, esta poblaci�n burgalesa ve c�mo sus vecinos -unos 33.000- se multiplican por cinco, c�mo sus calles se llenan de hordas de gente cargada con pistolas de agua y atuendos pensados minuciosamente por grupo, c�mo sus asadores y bares tienen que multiplicar sus plantillas, c�mo la capital de la Ribera del Duero se transforma en capital de la m�sica nacional. Del lechazo y la copa de vino al mini de calimocho y la m�sica indie atronando. De los kil�metros de bodegas subterr�neas a los ocho escenarios que Sonorama Ribera, desde hace 29 a�os, saca a la superficie.Para saber m�sNo piensen en un festival al uso. Hay m�sica como en otros, s�. Hay un recinto que acoge la mayor parte de conciertos, tambi�n. Hay puestos luminosos de marcas de bebida, por supuesto. Pero, sobre todo, hay un pueblo que se inunda y ve colapsar algunas de sus plazas con conciertos gratuitos sin grandes problemas. Hay una asociaci�n cultural, Art de Troya, formada mayormente por oriundos arandinos, que cada a�o lleva a 150 bandas nacionales, contrata a unos 1.500 trabajadores y re�ne a unas 150.000 personas en la Meseta Norte en agosto para que disfruten, beban y se relacionen con sus artistas favoritos. En tiempos de abonos disparados y grandes fondos controlando estos eventos, el Sonorama sigue con un modelo similar al que en su primera edici�n en 1997 s�lo reuni� a 200 personas en la plaza de toros de esta localidad: m�sica nacional, precios populares -98 euros el bono general de cuatro d�as y 170 el VIP- y la promesa de que nada va a cambiar.Bienvenidos a las entra�as de un modelo en peligro de extinci�n. Pasen y vean la trastienda del indie. Este es un d�a en el Sonorama que nadie conoce.Son las tres y en la diminuta Plaza del Trigo miles de personas esperan para el primero de los conciertos gratuitos sorpresa que el festival ofrece en el casco hist�rico. En una esquina espera un grupo de scouts de Salamanca. En otra, una despedida de soltera con la novia disfrazada de botella de vino -Ribera, claro-. Y, en otra, Juan y Leti, que desde hace 25 a�os, sin interrupci�n, viajan de Santander a Aranda para sumarse a la invasi�n. �Estas son nuestras vacaciones y ya tambi�n las de nuestras hijas que est�n por ah� con su grupo de amigas�, dice ella. Y �l completa: �En realidad seguimos viniendo para creernos que somos j�venes. Pero no lo somos�.Justo en ese momento arranca la m�sica de Barry B, otro vecino de Aranda ahora inmerso en una carrera fulgurante a lo alto del pop espa�ol. El hijo pr�digo en su casa. Con una gigantesca bandera de la localidad cubriendo toda la plaza. Con el cantante volando sobre los brazos de los fans. Y con una visita final inesperada para cerrar el concierto. En el escenario aparece una se�ora que le planta dos besos como dos soles al artista. �Qui�n es? Inma, la madre de Javier Ajenjo, fundador y director del festival. �Uy, es que ese es como si fuera nuestro�, reconocer� ella unas horas m�s tarde en la zona de descanso de los artistas. �No nos cansamos de decir que esto es una familia y hay que demostrarlo. Para nosotros esto nunca fueron n�meros ni negocio, esto es una forma de amor y agradecimiento a nuestro pueblo�, remarcar� el creador del Sonorama.Las duchas del c�mping del SonoramaEn unos minutos, lo �nico que queda en la Plaza del Trigo son los restos pl�sticos de los vasos, las latas pisoteadas y unos operarios de Protecci�n Civil que se han encargado del desalojo para que empiece la limpieza. Con una cuerda que se deja caer desde la fachada de uno de los edificios ya han acotado la zona, la han desalojado y han conducido a los asistentes a las plazas adyacentes para que siga la fiesta. �Esto es tecnolog�a punta, ya la usaban los ganaderos para su trabajo y sigue funcionando�, bromea Luc�a, una de las trabajadoras que se afana en la tarea mientras un grupo de chavales se ducha en plena calle bajo la manguera que uno de los vecinos ha sacado desde su balc�n. �Esto es la vida, bro�, espeta uno de ellos.Son las siete, y tras un par de horas de letargo, de comidas m�s o menos copiosas -del sandwich fr�o al asado- la verdadera maquinaria empieza a funcionar en el recinto ferial que sirve tambi�n como recinto del festival. A la inmensa explanada de asfalto empiezan a llegar con cuentagotas los primeros fans, pero la vida ya se mueve en la parte trasera de los escenarios. Las cajas de instrumentos van de un sitio a otro, los decorados de cada grupo esperan a que llegue su momento, los artistas ocupan sus camerinos. Pero la coreograf�a es calmada. No hay acelerones en el trasiego de t�cnicos, los organizadores del festival se mueven de un lado a otro con aparente tranquilidad y los artistas parecen relajados. �Nos tiramos m�s de un a�o para prepararlo, Javier te puede mandar una nota de voz cualquier d�a a las dos de la ma�ana con una idea y estos d�as somos los bomberos todo el d�a apagando fuegos. Pero lo hacemos en familia, eso es lo que hemos construido y lo vas a ver aqu��, comparte Ver�nica Ortu�o, vicepresidenta de Art de Troya y una de las manos derechas del director del Sonorama, con m�s de dos d�cadas en el equipo.Y, aunque lo de la familia pueda sonar a t�pico y a eslogan vac�o, la realidad es que la situaci�n no difiere en exceso de cualquier comida familiar protot�pica en este pa�s. En el �rea de descanso junto a los camerinos, Nacho Vegas fuma un cigarrillo mientras saluda a algunos de los trabajadores del festival que conoci� hace 20 a�os. Parte del equipo de Rigoberta Bandini juega al futbol�n y otros, ella incluida, cena unos tallarines, unas hamburguesas y unos pinchos de chistorra. Los integrantes de Oslo Ovnies, que han llegado desde �balos, en La Rioja, corriendo por una apuesta, graban un v�deo para promocionar su bolo del s�bado en la Plaza del Trigo, el primero que tendr�n en el festival. �Es un puto sue�o estar aqu� para nosotros. Si esto parece nuestra casa, es para quedarse aqu� a vivir. Que alguien apueste por nosotros aqu� es la hostia. Es para disfrutarlo, aunque hay algunos que estamos cagados con ese escenario�, se�alan sus integrantes.Los t�cnicos preparan los escenarios para el festivalTodos van interactuando con gente en un constante ir y venir sin explicaciones. Alguien lleva una botella de Red Label y una caja de fresas a uno de los camerinos y se para a saludar a los presentes. Otros charlan con una cerveza entre las manos mientras ultiman los detalles de sus actuaciones. Y otros simplemente est�n. �En el Sonorama pasa todo, lo bueno y lo que es a�n m�s bueno. Este es el sitio al que los artistas vienen porque que quieren venir�, expone Carlos Cancho, m�nager para los directos de Leiva o Guitarricadelafuente. �Este sitio tiene algo de involucrar al pueblo, de crecer sin querer convertirse en un macrofestival, que merece la pena y que tenemos que cuidar para que siga as��, aporta Nacho Vegas. Y cierra David Pejenaute, responsable de Vibra Mahou: �Este espacio se ha convertido, dando oportunidades a las bandas emergentes, en un referente musical en Espa�a�.�Esto no puede ser solo un negocio, tiene que ser un cartel, una motivaci�n para que haya m�s grupos que se lo crean, un cartel y una oportunidad para esa gente. Y quiero pensar que seguimos siendo eso. Yo ayer estaba con dos personas que son de mi equipo desde hace 29 a�os viendo a Iv�n Ferreiro, cantando Turnedo abrazados y eso es el puto Sonorama. Eso y estar aqu� a las siete de la tarde para darle un abrazo a Nacho Vegas y agradecerle a Leiva que sea el �nico festival al que va�, resume Javier Ajenjo, que se ofrece a ense�ar un espacio exclusivo para los trabajadores y que explica ese esp�ritu. Tras los escenarios, hay que cruzar todo un terral y, en mitad de este, aparece una valla recubierta de una tela blanca. Una vez apartada se deja ver una mesa larga de pl�stico con sillas a su alrededor. Tres de los integrantes del equipo del festival est�n sentados all� frente a una tortilla de patatas y unas latas de cerveza flanqueados por un cartel luminoso en el que se puede leer Villa Tara. All� es donde el equipo del Sonarama va a reunirse para charlar, a llorar de la emoci�n o a pegar cuatro gritos para soltar la tensi�n del trabajo. El nombre es por el apodo que ten�a uno de sus compa�eros que falleci� hace un par de a�os. �Ese es el verdadero coraz�n del festival�, repiten en tres conversaciones distintas tres miembros del festival.Rigoberta Bandini, con su cuerpo de baile, fue una de las grandes atraccionesLa noche est� empezando a caer y el goteo de p�blico es ya un tsunami. Cuesta encontrar huecos libres en la explanada hasta donde la vista alcanza desde el escenario. Los cuatro integrantes de Veintiuno despliegan su pop en�rgico en uno de los dos escenarios principales ante la multitud cuando su bajista, Yago Banet, rompe de la emoci�n y tiene que salir del escenario. Al instante tres miembros del equipo se acercan, se funden en un abrazo y vuelve para cerrar el bolo. En el otro escenario, el estilista de Rigoberta Bandini prepara con cuidado los tres looks que Paula Rib� se pondr� durante la hora de actuaci�n en un improvisado vestuario de lona. Su banda, sus bailarinas y ella misma se funden en otro intenso abrazo antes de repasar las �ltimas indicaciones de los movimientos. Cuando todo ha acabado, rompen en un perreo conjunto y una especie de conga al ritmo de La Mayonesa que les lleva al camerino. De abrazos tambi�n llena Guitarricadelafuente a su equipo antes de ser uno de los cabezas de cartel de la noche. Uno por aqu�, otro por all� y otro m�s lejos antes de un �ltimo momento en solitario, de respirar y para fuera. Ese es el concierto que la madre del director del festival estaba esperando y que repite que quiere ir a ver en la zona de descanso de los artistas. Y all� va.Ya es medianoche y el fervor del p�blico crece al ritmo que lo hace la intensidad de los minis de cerveza y los cubatas. El movimiento en las barras tambi�n se va incrementando. �Creo que ya es buena hora para tomarse un peloti�, dice uno de los chicos que espera en la barra toc�ndose la barriga y estalla en una carcajada con la chica que lo acompa�a. �Yo he currado en unos cuantos festivales para ganar algo de pasta y aqu� hay otro ambiente. Adem�s de que todo va bastante r�pido, la gente no se enfada por tener que esperar�, apunta Mar�a, camarera en una de las barras que se ubican por el per�metro lateral del recinto. Alg�n enfado hay, pero el indignado se acaba entreteniendo y esperando su copa mientras tararea lo que est� cantando el grupo que ocupe alguno de los escenarios. �Se intenta que todo el mundo se sienta c�modo aqu�, la idea es que la gente venga a disfrutar. Para m�, nada vale m�s que estar ah� desde detr�s del escenario y ver las caras de la gente que est� disfrutando. No pido nada m�s�, se�ala Javier Ajenjo.La actuaci�n de Veintinuo llen� de energ�a pop el recintoEsa atenci�n se traslada a todos los �mbitos. Desde hace a�os, los organizadores del festival se re�nen con las asociaciones que trabajan con personas con discapacidad para intentar que estas puedan acudir al festival sin incovenientes, que cualquier pueda ir a disfrutar de la m�sica. �Nos quedan muchas cosas por mejorar, pero creo que es importante escuchar a esta gente y darles una experiencia que sea satisfactoria para ellas�, aporta Sito Cu�llar, presidente de Art de Troya y encargado de la parte de accesibilidad del Sonorama.A medida que va entrando la madrugada, los entresijos de los escenarios empiezan a vaciarse. Solo quedan algunos t�cnicos que van colocando con id�ntica cadencia los elementos para las �ltimas actuaciones. En el �rea de encuentro, el n�mero de personas va tambi�n bajando. El director del festival va de ac� para all� con los �ltimos abrazos a los presentes. Hasta que aparece un hombre con la camiseta de M�xico y ambos se funden en un abrazo de varios segundos. Las l�grimas del reci�n llegado corren. �Este se�or es el que nos lleva y nos hace de gu�a cuando tenemos que ir a M�xico. El a�o pasado no pudo venir porque no le aceptaron los papeles; que hoy est� aqu� es una felicidad para todos nosotros�, explica Javier Ajenjo. Y responde su interlocutor, a�n con las l�grimas en los ojos y con un hilo t�mido de voz por la afon�a: �Para m�, esto es simplemente un sue�o�.��Te digo yo cu�l es la clave de que este festival siga funcionando 29 a�os despu�s? Por supuesto, el trabajo que se hace, pero esto que acabas de ver, que quien entra en nuestra familia ya nunca sale�. Quien lo dice es Eli Ajenjo, hermana del director del Sonorama y otra de las que trabaja en la puesta en marcha del festival, que ya piensa en su pr�xima edici�n, en la n�mero 30, como un cumplea�os especial pero que tendr� los mismos ingredientes. La f�rmula Sonorama.
En las tripas del Sonorama, el gran festival indie de Espa�a: "Quien entra en nuestra familia ya nunca sale"
«�Es vuestra primera vez? Este festival es �nico, no vais a conocer otro como este». Y la voz ronca de Ram�n, mientras rebusca en su vieja Igloo unas cervezas...









