Aranda de Duero (Burgos) ha vivido esta semana su gran semana festivalera, un evento que ya suma 29 ediciones y que hace tiempo que se convirtió en gran referente de la celebración de la música de España: Sonorama Ribera. Arrancó el miércoles, anoche (sábado) se celebraron los últimos conciertos del recinto principal (en una jornada protagonizada por Leiva, Xoel López y La M.O.D.A.), y en la mañana y primeras horas de la tarde de este domingo se lleva a cabo su traca final en los escenarios de las plazas de la villa. Como es ya tradición, Sonorama reúne una gran constelación de artistas de estilos y generaciones muy variados, en su mayoría de procedencia nacional. Este año, el concierto más multitudinario y plato fuerte del festival ha sido el de Leiva, que ha encabezado la noche del sábado. En un gran show de casi dos horas de puro rock, Leiva y su banda dieron la talla en este baño de masas, conectando con decenas de miles de personas mediante una estupenda y muy trabajada interpretación de más de veinte canciones de diferentes etapas de su carrera. Leiva presentaba su último álbum, Gigante, y alternó esas nuevas canciones con muchas de las más conocidas de su repertorio, entre ellas clásicos de Pereza como Lady Madrid y Princesas. El momento más emotivo llegó cuando pidió silencio al público para brindar una gran versión de El hombre pájaro de Robe Iniesta, con él solo a la guitarra, y continuó acordándose de Robe al tocar la canción que grabó junto a él antes de su triste fallecimiento, Caída libre. La M.O.D.A. (Sonorama Ribera) También hay que destacar muy especialmente a La M.O.D.A. (La Maravillosa Orquesta del Alcohol), uno de los grupos fetiches de Sonorama, que tantas veces hemos visto actuar en este festival, y que tanto siguen significando aquí, no solo por su carisma y su estimulante fusión de indie, folk y rock, sino también porque son de la tierra, de Burgos. Esta vez nos mostraron cómo suenan en directo las canciones de su nuevo disco San Felices, además de, por supuesto, hacernos vibrar con clásicos de su repertorio como Héroes del sábado (oportunamente actuando en la noche del sábado) o 1932. En No te necesito para ser feliz salieron a cantar con ellos las hermanas Iñesta, de Repion, que unas horas antes habían protagonizado su propio concierto con una gran energía y calidad rockera. Algunos de los momentos más señalados del festival han estado protagonizados por grandes bandas de indie pop-rock que son emblemas del Sonorama, y uno de los mayores ejemplos de ello es Love of Lesbian. Con ya casi tres décadas a sus espaldas, Love of Lesbian sigue presentando las canciones de Ejército de salvación (2024), su álbum más reciente, y desatando la catarsis colectiva con sus clásicos de siempre. Algo parecido podría decirse de León Benavente, que con un excelente directo comandado por la inconfundible voz de Abraham Boba hicieron que el público saltase y corease temas como Ser brigada o En el festín. Y si hablamos de referentes del indie pop-rock en España, por supuesto Iván Ferreiro es uno de los más grandes. Han pasado ya tres años de su excelente Trinchera Pop, y ahora su repertorio mira un poco más al pasado, más concretamente a Los Piratas, con más de medio concierto representado por canciones de la mítica banda para deleite de los fans: Hoy por ayer, El equilibrio es imposible, Inerte, M, Mi coco, etc., y por supuesto el momentazo de todo el mundo coreando Años 80. Nuevos héroes musicales Además de reconocer el legado de tantos y tantos artistas de nuestra historia musical, Sonorama también ha apostado siempre por los nuevos talentos, y una de las nuevas estrellas en ese firmamento es Carlos Ares. El año pasado ya actuó por partida doble, y esta vez se ha estrenado en uno de los escenarios principales. Ya con Peregrino empezó a dar mucho que hablar con ese indie folk tan trabajado, y el lanzamiento de La boca del lobo el año pasado le elevó definitivamente como uno de los nombres más relevantes del panorama nacional actual. Además de por su talento y su voz, su propuesta funciona muy bien gracias a los estupendos músicos de los que se rodea en su amplia banda, como hemos visto en Sonorama. Y la puesta en escena cada vez tiene más recursos: esta vez montaron en el escenario una palloza (cabaña gallega) como guiño a su identidad y homenaje al mundo rural, de la que salieron los miembros de la banda. En cuanto a Rigoberta Bandini, sorprendió al actuar embarazada, lo cual no le impidió ofrecer un gran show en el que no dejó de moverse e interactuar con el público, cantando las canciones de su último disco, Jesucrista Superstar, y sus grandes himnos como Ay mamá o Perra. Puso a bailar a miles de personas, en un concierto que fue uno de los grandes momentos de los escenarios principales de esta edición. Otro artista que se ha consolidado como estrella en los últimos años es Guitarricadelafuente, quien conectó enormemente con el público gracias a la variedad y calidad de su propuesta. Combinó las canciones más folk e intimistas de sus inicios con los temazos más animados del álbum Spanish Leather, uno de los grandes fenómenos musicales de nuestro país del último año. El grupo La M.O.D.A. durante su actuación en el festival Sonorama Ribera. (EFE/Paco Santamaría) El “solape” más doloroso de todo el festival fue muy probablemente el que se produjo anoche sábado entre Xoel López (en uno de los escenarios principales) y Él Mató a un Policía Motorizado (en uno de los secundarios). Teniendo en cuenta que eran dos de los conciertos más apetecibles del cartel, algunos no pudimos resistirnos a alternar un poco entre ambos. Xoel, sin duda uno de los mejores artistas de la música española de lo que llevamos de siglo, sigue sin dar puntada sin hilo en su extraordinaria trayectoria con el nuevo álbum Oniria Popular, que incluye un fantástico homenaje a Antonio Machado (Campos de Castilla para siempre), que al mismo tiempo es un guiño a Strawberry Fields Forever de los Beatles. De hecho, el concierto fue introducido por la emblemática Cantares de Serrat con poemas de Machado. Por su parte, Él Mató es historia viva del indie rock argentino, y tenerlos en Sonorama interpretando temazos como Chica de oro o Mi próximo movimiento ha sido un sueño. La fiesta de Karavana Hablando de horarios, en un principio parecía que programar a un grupazo como Karavana tan temprano, a las 7 de la tarde de un jueves, era desaprovecharlo, aunque fuese en el escenario principal. Pero nada más lejos de la realidad: quienes sabían, sabían, y nada más abrir el recinto sus puertas ese día, fueron muchos los que entraron para llevarse su ración de frenesí rock. ¿Quizás nadie había reventado tanto antes el festival en esa franja horaria? Pudo más el arsenal de himnos de Karavana que el sol o la siesta, y el público allí congregado se volvió saludablemente loco brincando, haciendo pogos y cantando temazos como Verano de los 27, Strokes o Resaca Pop, así como una versión de Extremoduro (Salir) que en esta gira interpretan en homenaje a “Robe, el más grande que ha parido España” (por lo que no solo Leiva tuvo su momento de recuerdo para ese gran artista). Tampoco podemos olvidarnos de conciertos que tan buen recuerdo han dejado estos días, como la rumba pop rock de La Cabra Mecánica, el estimulante indie rock de Niña Polaca, Nacho Vegas presentando su nuevo álbum Vidas semipreciosas, el rock psicodélico de Ángel Stanich, nuevas estrellas del pop como Samuraï o Rusowsky, la curiosidad de ver actuar a alguien como Ramoncín, o fórmulas ya muy conocidas pero siempre efectivas y divertidas como las de La Pegatina o Crystal Fighters. Mención especial merece Valeria Castro, una de las mejores cantautoras jóvenes que han surgido en los últimos años en España, a la que se vio muy cómoda sobre el escenario de Sonorama y cantó a un grandísimo nivel sobre el amor, los seres queridos y sus raíces canarias. Y, como suele ocurrir en festivales como este, algunos de los momentos más interesantes y de mayor calidad se vivieron en los escenarios secundarios. Depresión Sonora puso a bailar a un público entregado con su post-punk descarnado, hubo un momento de diversión nostálgica con el pop punk de Los Romeos (que por temas de marca actuaron con el nombre Mi Vida Rosa) y de rock desenfadado con Kitai (ahora con su nueva cantante femenina, un gran fichaje), y también tuvimos a una de las nuevas promesas del punk inglés, la banda The Molotovs. Entre los artistas internacionales estuvo asimismo la mítica banda estadounidense de indie rock We Are Scientists, todo un lujo tenerlos en Sonorama. A horas más intempestivas de la madrugada, quienes resistían en esos pequeños escenarios se llevaron recompensas de inmenso valor como Sobrinus, banda de culto de rock y funk que brilló demostrando su prodigiosa técnica con los instrumentos y la fuerza de su repertorio. Público de Sexy Zebras. (Sonorama Ribera) También a las tantas de una de las noches estuvieron Bum Motion Club, excelente banda de shoegaze al estilo My Bloody Valentine que brilló con sus poderosas guitarras y unas melodías que resuenan en la cabeza (su bajista Iris Banegas, por cierto, hizo doblete ya que también toca con Repion). La organización les cortó antes de que pudiesen hacer su última canción, lo cual provocó la indignación (con razón) de esos entregadísimos asistentes casi a las 5 de la mañana, que querían más de esa música tan buena. Por otra parte, la última noche hemos tenido ración doble del rock gallego de la mayor calidad y la energía más motivadora, y en ambos se desataron pogos salvajes. Primero estuvo Grande Amore, el proyecto del carismático Nuno García Pico, que convirtió el escenario más pequeño del recinto en una locura con sus brutales temazos, y que reveló que en próximas giras abandonará su habitual formato trío y lo veremos con banda completa. Poco después fue el turno del rock ultrabailable de The Rapants, que generó un gran desmadre colectivo y donde volvió a aparecer Nuno de Grande Amore para participar en una de las canciones. La magia de la plaza del Trigo Hasta ahora hemos estado hablando de lo que ha ocurrido estos días en el recinto principal de Sonorama Ribera, pero quienes han ido alguna vez a este festival saben que su verdadera esencia se vive durante el día en los espacios públicos del centro de Aranda de Duero, y muy especialmente en la mítica plaza del Trigo. Allí, aunque el sol aprieta, el jolgorio es continuado, y los manguerazos de agua que caen frecuentemente sobre el público son siempre una bendición (aunque conviene llevar algún estuche de plástico para que no se moje el móvil). Arde Bogotá, en la plaza del Trigo. (Sonorama Ribera) Además de pasarlo en grande allí con conciertos tan divertidos como el de Las Petunias, la mayor magia del Trigo se vive cada día con sus sorpresas. En cada jornada, una banda apareció sin haber sido anunciada previamente, aunque a veces eran secretos a voces. La sorpresa más multitudinaria fue la de Arde Bogotá el viernes, que desbordó la plaza con uno de los conciertos que más ha dado que hablar en esta edición del Sonorama. Hace ya tiempo que la banda cartagenera se ha convertido en uno de los grupos más populares y mediáticos de España, y tenerlos en un lugar tan icónico como el Trigo ha sido todo un acontecimiento. El numeroso público vibró y saltó con canciones tan conocidas como Los perros o Qué vida tan dura, así como con la nueva Bigger Splash. También fue un acierto la sorpresa en el Trigo de Barry B, el artista de Aranda de Duero que más famoso se ha vuelto en toda España, que el año pasado ya actuó en el escenario principal. “Estas canciones hablan de cosas que pasaron aquí”, dijo el popular artista, que mezcla con mucho gancho la música urbana y el rock, y que reivindicó su localidad desplegando sobre el público una bandera gigante de Aranda de Duero. Barry B, en la plaza del Trigo. (Sonorama Ribera) Por su parte, Sexy Zebras venían de reventarlo la noche del viernes en uno de los escenarios principales y de despedirse diciendo “Nos vemos mañana”, dejando claro que iban a ser la ya no tan sorpresa del sábado en el Trigo. En ambos espacios mostraron su maestría en el arte de generar pogos masivos, con temazos pegadizos que en directo son bombas con las que volverse locos saltando sin parar. Si hubiera que criticarles algo, podríamos decir que su alegato contra la polarización y en favor de la convivencia (que realmente es muy necesario) en Bravo quizás cojea un poco al equiparar conceptos de forma un poco rara, pero sabemos que su intención es buena porque quieren que la gente se lleve bien, y qué mejor que abrazándose en medio de la euforia de un gran pogo. La del Trigo (donde la sorpresa de este domingo es La M.O.D.A., tras su gran noche en el recinto) no es la única plaza de Aranda en la que llevar a cabo la aventura diurna de Sonorama. Muy cerca está la plaza de la Sal con una amplia programación, y también valió la pena visitar el Escenario Charco, junto a la orilla del río Duero, para ver cosas como Colectivo Da Silva y su divertido pop ecléctico. Casi tres décadas de Sonorama Ribera El Sonorama es un festival diferente: por una parte, ofrece una amplísima variedad de propuestas que representan de diferentes maneras la historia y presente de la música de nuestro país (con algunos invitados internacionales muy especiales), y por otra es un fiestón sin tregua tanto en el recinto principal como en las plazas de la villa. Todo ello, con el plus de una gastronomía privilegiada en Aranda, con sus extraordinarios asadores de lechazo asado y su emblemático vino Ribera del Duero. Sin duda son días muy intensos y exigentes, para los que conviene estar preparado física y mentalmente, pero siempre vale la pena ir. Grande Amore. (Sonorama Ribera) Eso sí, el festival también tiene algunas grandes asignaturas pendientes que es importante recordar y exigir que mejoren. Una de las más urgentes es que es absolutamente necesario reforzar de una vez los cuartos de baño en la zona principal, porque no está bien obligar a los asistentes a que pasen ratos tan largos haciendo zigzag en carriles interminables y obligándoles a perderse canciones de los conciertos en esas desesperantes colas. Por otra parte, y aunque la experiencia del Trigo es tan especial, ganaría aún mucho más si pusiesen pantallas y más sonido para que los conciertos llegasen a las filas de más atrás. También se deberían cuidar más ciertos aspectos como repartir más puntos de agua potable, muy especialmente en el camping, donde no deberían escasear tanto en pleno mes de agosto y con miles de personas. Algunos de los afectados por la ausencia de puntos de agua cerca de sus tiendas incluso daban vueltas por el camping coreando en voz alta lemas como: “La zona 3 de acampada está deshidratada, si no nos dan agua, que nos den cerveza”, sosteniendo una improvisada pancarta en la que habían escrito “agua ya” después de que dejase de funcionar la única fuente que había en las cercanías. Sí se ha notado una mejora considerable (que falta hacía) en la limpieza de los aseos del camping, y cosas como las barras del recinto principal han seguido funcionando con agilidad y eficiencia. Dicho todo eso, está claro que Sonorama Ribera sigue siendo y seguirá siendo uno de los mayores planazos del verano en España, unos días locos de música, fiesta y gastronomía. Un festival tremendamente variado, con todo el encanto de Aranda de Duero (que, por cierto, sigue reclamando tren directo a Madrid y Burgos) y con artistas de altísimo nivel en sus respectivos géneros, que este año nos ha dejado momentos gloriosos para el recuerdo como los protagonizados por Leiva, Rigoberta Bandini, Sexy Zebras, La M.O.D.A., Karavana, Barry B, Depresión Sonora, Grande Amore o Bum Motion Club, entre muchos otros. Recordad: la vida es lo que pasa entre Sonorama y Sonorama.