Con su inconfundible pelo plateado y sus gafas oscuras, construyó un personaje tan reconocible como sus obras y anticipó la era del artista convertido en figura mediática“La idea no es vivir para siempre, la idea es crear algo que sí lo haga”. Pocas frases resumen con tanta autoridad el legado de Andy Warhol, autor de una obra que transformó la manera de entender el arte contemporáneo. Hizo de la cultura de masas, el consumo y las celebridades un lenguaje artístico cuya influencia sigue atravesando museos, galerías y expresiones visuales de todo el mundo.En su legendario estudio neoyorquino, The Factory, convirtió la producción artística en un fenómeno cultural. Formado como ilustrador comercial, trabajó en ese espacio con músicos, cineastas, modelos y figuras de la vanguardia, mientras transformaba latas de sopa Campbell’s y convertía retratos de Marilyn Monroe en algunos de los símbolos más reconocibles del siglo XX.PUBLICIDADWarhol entendió antes que muchos que el futuro estaría dominado por la imagen, la reproducción y los medios de comunicación. Con esa intuición borró las fronteras entre el arte y la cultura popular, redefinió el pop art y convirtió su propia figura en parte inseparable de su obra, que continúa generando debates, interpretaciones e influencia casi cuatro décadas de su muerte."Mi idea de una buena fotografía es aquella que está enfocada y retrata a una persona famosa", dijo