En vacaciones, tenemos tiempo para hábitos como la lectura. Además de ser una forma sana de ocio, los expertos de Quirónsalud explican sus beneficios para el neurodesarrollo.El verano es la época perfecta para ponernos al día con nuestras lecturas pendientes. Hacerlo en la playa, en la piscina, en el pueblo o simplemente en casa, acompañados del ventilador o el aire acondicionado, puede convertirse en un plan perfecto para pasar el rato y desconectar. Pero, además de ser una actividad de ocio, el Dr. Daniel Martín Fernández-Mayoralas, especialista en Neurología Infanto-Juvenil del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y de Olympia Centro Médico Pozuelo, señala que “es uno de los hábitos más beneficiosos para el desarrollo cerebral”. En un contexto actual marcado por la sobreexposición a las pantallas y la inmediatez digital, la lectura se consolida como una herramienta eficaz para proteger la salud mental, reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional. Frente al consumo pasivo de contenidos, la lectura exige una implicación activa que favorece la reflexión, la imaginación y la capacidad crítica. Esta exposición a diferentes historias, ideas y puntos de vista amplía los conocimientos, mejora la comunicación y fomenta una visión más amplia del mundo.Cómo la lectura desarrolla nuestro cerebroLa lectura es uno de los procesos cognitivos más complejos que realiza el ser humano. A diferencia del lenguaje oral, que se desarrolla de forma natural, “la lectura requiere la adaptación de múltiples circuitos cerebrales mediante aprendizaje y práctica”, según indica el Dr. Martín Fernández-Mayoralas. Para leer, el cerebro debe coordinar diferentes funciones simultáneas: controlar la atención visual, transformar los signos escritos en sonidos, acceder al significado de las palabras, actualizar la información en la memoria de trabajo, realizar inferencias e inhibir estímulos irrelevantes. Según señala el doctor, desde el punto de vista neuroanatómico, intervienen numerosas regiones cerebrales. La corteza occipital procesa la información visual; el giro angular y el giro supramarginal integran la información visual y lingüística, permitiendo relacionar letras y sonidos; el área de Wernicke aporta significado a las palabras; y el área de Broca participa en la programación del lenguaje. Dr. Daniel Martín Fernández-MayoralasEspecialista en Neurología Infanto-Juvenil del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y de Olympia Centro Médico Pozuelo"La lectura activa una compleja red cerebral que funciona de manera coordinada fortaleciendo conexiones neuronales esenciales para el aprendizaje"A su vez, estructuras profundas como los ganglios basales contribuyen a automatizar la lectura mediante la memoria procedimental. De esta forma, “la lectura activa una compleja red cerebral que funciona de manera coordinada fortaleciendo conexiones neuronales esenciales para el aprendizaje”, añade el doctor.La importancia de leer en la infanciaLa práctica habitual de la lectura favorece el desarrollo de múltiples capacidades cognitivas durante la infancia y la adolescencia. De hecho, los niños que leen con frecuencia suelen desarrollar un vocabulario más amplio, una gramática más rica y mejores habilidades de comprensión verbal, lo que repercute en su rendimiento académico y capacidad para comunicarse.También, el doctor añade que estimula funciones ejecutivas fundamentales como la atención, la memoria de trabajo, la planificación y el razonamiento. Sin olvidar, por supuesto, la imaginación. Durante la lectura, el cerebro recrea personajes, escenarios, voces, emociones y experiencias. A un pequeño lector, le ayuda a construir mentalmente mundos completos a partir de la información escrita, enriqueciendo su creatividad y ampliando su capacidad para comprender diferentes realidades. Los niños a quienes sus padres les leen en voz alta aprenden a leer antes y favorece su desarrollo cognitivo y emocionalCuanto antes se empiece, mejor. Está comprobado que aquellos niños a quienes sus padres les leen en voz alta de forma regular, por ejemplo, el típico “cuento por la noche antes de dormir”, aprenden a leer antes y favorece su desarrollo cognitivo y emocional. Al impulsar antes sus habilidades lectoras, tienen un vocabulario más amplio y muestran un mejor rendimiento en el colegio, incluso en áreas como las matemáticas. Sin olvidar que este entrañable momento fortalece el vínculo entre padres e hijos y crea recuerdos para toda la vida.Un beneficio psicológico que además previene la demencia“La lectura también desempeña un papel relevante en el bienestar psicológico”, destaca el doctor. En una sociedad caracterizada por la hiperconectividad y la sobreestimulación digital, dedicar unos minutos diarios a la lectura favorece la desconexión mental y la reducción del estrés. El momento de leer antes de dormir, especialmente en formato papel o en dispositivos que no emitan luz azul, favorece una mejor calidad del sueño al no interferir con los mecanismos biológicos que regulan el descanso.Un hábito de lectura mantenido a lo largo de los años se asocia con “una mejor preservación de las funciones cognitivas, una mayor reserva cerebral y un posible retraso del deterioro cognitivo relacionado con el envejecimiento”. Aunque las investigaciones relacionadas con este campo continúan avanzando, numerosos estudios sugieren que la lectura, junto con otras actividades intelectualmente estimulantes, podría contribuir a reducir el riesgo de demencia y otras enfermedades neurodegenerativas.Por lo tanto, como concluye el Dr. Daniel Martín Fernández-Mayoralas, especialista en Neurología Infanto-Juvenil del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo y de Olympia Centro Médico Pozuelo: “La lectura constituye mucho más que una actividad cultural o educativa. Es una herramienta de desarrollo cerebral, bienestar emocional y crecimiento personal”.Por eso, ahora que durante el verano que cambian nuestras rutinas y, generalmente, tenemos más tiempo libre, leer tiene muchos beneficios para nuestro neurodesarrollo, además de que un libro puede ser el mejor compañero de viaje.