El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, va a verse las caras con sus homólogos europeos por primera vez tras el ácido cruce de declaraciones y comunicados a raíz de la crisis desatada la semana pasada por la entrada irregular de decenas de miles de personas en Ceuta. Este martes, los titulares de Interior de los 27 socios de la UE mantendrán una reunión por videoconferencia para analizar las repercusiones del episodio, que ha dejado 88 muertos, según datos del Gobierno ceutí. Y fuentes de Interior explican que Marlaska tiene intención de denunciar la actitud “egoísta e insolidaria” que, considera el Ejecutivo, han mantenido socios como Italia ante la crisis, además de exponer que las llegadas de migrantes irregulares a la frontera española se han reducido en los últimos dos años.
El encuentro se mantendrá a petición, por una parte, de España, y por otra, de los 22 Estados miembros que el sábado pasado firmaron una dura carta —a iniciativa de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni— denunciando las “políticas que puedan servir como factores de atracción, tales como la regularización de un número muy elevado de migrantes irregulares”. La alusión al proceso de regularización puesto en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez era muy clara aunque no citase expresamente el caso de España, puesto que los firmantes aseguraban que no se puede permitir “que los cruces masivos incontrolados, la instrumentalización de la migración u otras amenazas híbridas generen la percepción de que la entrada ilegal en la UE es posible” o de que “la entrada ilegal de un migrante pueda convertirse en una estancia legal”.










