La tragedia de esta semana en el enclave español de Ceuta, donde una irrupción masiva de 60.000 migrantes terminó con 67 muertos, desencadenó una severa tormenta política en la Unión Europea (UE). Los ministros del Interior de los bloque mantendrán este martes una reunión extraordinaria por videoconferencia para abordar la crisis y exigir medidas urgentes al gobierno de Pedro Sánchez. La cita, fijada por la presidencia rotativa de la UE –en manos de Irlanda–, responde al pedido de un grupo de países liderados por Italia y Dinamarca, los más enfrentados con el líder del gobierno socialista español. El desencadenante directo de la cumbre fue una carta conjunta promovida por una amplia mayoría de estados miembros. En la misiva, los gobiernos afirman categóricamente que tienen “el deber de disuadir de manera efectiva y de combatir sin descanso la inmigración ilegal”. Sin embargo, tras esta aparente unidad formal se esconden profundas divisiones sobre cómo gestionar la seguridad fronteriza sin comprometer los pilares de la integración europea.

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