En el duro intercambio de dos textos sobre la crisis migratoria de Ceuta entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, de un lado, y el grupo de 22 primeros ministros de Estados miembros, liderados por Italia y Dinamarca, había, al menos, un punto en común: reclamar cuanto antes una reunión de los 27 titulares de Interior de la UE y la Comisión Europea. Se celebrará el martes. Y ahí podrá hacerse el primer balance de daños de una crisis que ha mostrado lo tóxico y divisivo que es el debate sobre migración en la Unión. En esa reunión, España —también en la preparatoria que mantendrán los embajadores de este lunes— podrá hablar de la rápida devolución de las 50.000 personas que cruzaron la frontera de forma irregular el jueves. Ya lo decía Sánchez este sábado en su texto enviado a las autoridades europeas: “En menos de 48 horas, mi Gobierno ha logrado recuperar el control de la frontera plenamente”. Pero ahí se encontrará con una veintena de países dispuestos a girar a los españoles la factura de la regularización masiva que puso en marcha el Ejecutivo hace meses. Los tratados de la UE dejan esta competencia en manos de los gobiernos nacionales, pero el paso de Sánchez no cayó bien al resto de capitales. Ese amplísimo grupo de Estados miembros considera que ha tenido “efecto llamada”. Ambos textos muestran las diferencias que han marcado la reacción a esta crisis, que incluso han aparecido en los mensajes de la propia presidenta de la Comisión en redes sociales, la única vía a través de la que se ha expresado estos días. El viernes tuvo una reacción gélida; en medio de las propuestas que salían desde Italia, Dinamarca o Finlandia para suspender a España en el espacio Schengen, la alemana no tuvo una sola palabra de solidaridad con el país que había sufrido la avalancha migratoria y lo que parece un claro ataque híbrido. En cambio, un día después, rebajó la tensión asumiendo, plenamente, la versión española de la situación en ese momento: “Las buenas noticias son que la inmensa mayoría de quienes llegaron ilegalmente [a Ceuta] han vuelto a Marruecos [...]. Ni una sola persona ha alcanzado suelo continental español”. I held a conference call with Commissioners @magnusbrunner and @dubravkasuica for an update on the situation in Ceuta.The good news is that the vast majority of those who arrived illegally have returned to Morocco, due to the effective work of Spanish and Moroccan law…— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) August 1, 2026