El �ltimo esca�oDe la invasi�n de Ceuta lo m�s inquietante es el n�mero de pa�ses europeos que se han mostrado m�s duros con Espa�a que con MarruecosSoldados espa�oles controlan la salida de CeutaAFPActualizado Viernes,
julio
23:14Audio generado con IACuando la corrupci�n y la p�rdida de la mayor�a parlamentaria paralizaron la acci�n del Gobierno, salvo el caro agit-prop, Pedro S�nchez apost� en la pol�tica internacional por jugar muy duro, siendo apenas un peso ligero, con el af�n de construirse un perfil propio para seguir vivo en la pol�tica dom�stica. Opt� por apartarse del consenso de Bruselas-Washington en cuestiones estrat�gicas como la relaci�n con China, la inmigraci�n, el antisemitismo o el rearme de la OTAN frente a Rusia, y adopt�, con un discurso empapado de viejo poscolonialismo izquierdista, el rol de portavoz europeo del Sur Global (el frente anti occidental liderado por China, India, Brasil e Ir�n).De manera paulatina, S�nchez sac� a la pol�tica exterior espa�ola del espacio central y transversal, molestando a muchos de sus tradicionales socios que ahora han visto en la crisis de Ceuta y Melilla la ocasi�n de pasarle algunas facturas pendientes.La orquestada invasi�n de Ceuta -�de la que el CNI no se enter� de nada?- es especialmente compleja porque confluyen en ella diferentes intereses. El m�s obvio, la agresiva estrategia de Marruecos con estudiados movimientos -las narcolanchas por el estrecho o la ofensiva para quedarse con la final del Mundial 2030...-, que buscan poner en evidencia la debilidad espa�ola. Una par�lisis del Gobierno ante Rabat que da verosimilitud todas las teor�as del kompromat a trav�s de un posible espionaje de los m�viles. De hecho, el repentino giro hist�rico respecto al S�hara, una infame traici�n, se da en ese contexto de sumisi�n.Luego est�n las ganas de Netanyahu y Trump de poner en su sitio a S�nchez. Desde hace meses, centros de estudios israel�es y dirigentes trumpistas propagan la narrativa marroqu� que presenta a Ceuta y Melilla como un vestigio colonial cuya soluci�n pasa por la renuncia espa�ola a su soberan�a. Esta tesis, a la que se suman voces de la extrema izquierda francesa y anglosajona ahora, es otra forma de invasi�n marroqu� que Espa�a debe hacer frente.No obstante, de todos los elementos sobre el tapete, el m�s alarmante es la dura reacci�n hacia Espa�a de Francia, Italia, Finlandia, Polonia, Chequia, Alemania... al presentar lo sucedido como una crisis migratoria cuya responsabilidad recae en la mala gesti�n del Gobierno, y no como un acto de guerra h�brida con el que Marruecos viol� la soberan�a de Espa�a y de la UE. Tal como hizo Bielorrusia con Polonia por orden de Putin.Quiz� el mejor resumen de lo que piensan de S�nchez muchos dirigentes de la UE lo expres� el primer ministro polaco, Donald Tusk, a trav�s de su cuenta oficial de X: "Hemos invertido miles de millones y movilizado a miles de soldados y polic�as para defender nuestras fronteras, Espa�a debe seguir nuestro ejemplo si Schengen ha de sobrevivir".Esta posici�n de importantes socios europeos, evitando el choque con Rabat -pera regocijo de Mohamed-, es irresponsable, taimada y da�a el proyecto de la Uni�n Europea. Ciertamente. Pero al mismo tiempo es la fotograf�a del desprecio que sienten por S�nchez tras a�os yendo por su cuenta, rompiendo consensos y pol�ticas comunes de Europa. Un enfado con el estadista S�nchez que pagaremos muy caro todos los espa�oles y no solo en Ceuta.












