La mayor transferencia de riqueza de la historia, la IA y la jubilaci�n de veteranos impulsan un cambio profundo en un negocio que mueve billones y donde los 'Millennials' piden paso para tomar las riendas."Soy madre de un ni�o". As� se presenta Krystal Julius en su perfil de LinkedIn antes de a�adir que tambi�n es socia directora de su propio equipo de gesti�n patrimonial: Julius Wealth Management, integrado solo por mujeres, que opera bajo el paraguas de Merrill Lynch en la localidad de Wayzata, en Minnesota, a m�s de 2.000 kil�metros de Wall Street.Se trata de una de las nuevas gestoras estrella de Wall Street que se cuela habitualmente en las primeras posiciones de la mayor�a de r�nkings del pa�s por valor de activos gestionados. Su caso encarna a la perfecci�n la transformaci�n que vive la profesi�n de gestor de patrimonios en el parqu� de Nueva York.Durante d�cadas, la imagen del asesor financiero estadounidense estuvo asociada a un veterano del parqu� vestido con un traje impecable, rodeado de pantallas y pendiente de la apertura de los mercados. Eso ya es cosa del pasado. Los millennials piden paso para hacerse con el control y las grandes fortunas del mundo conf�an en j�venes promesas para gestionar su incalculable patrimonio.La profesi�n vive la mayor transformaci�n de su historia, impulsada por tres fuerzas que est�n cambiando las reglas del juego: la inteligencia artificial, la mayor transferencia generacional de patrimonio de la historia y la inminente jubilaci�n de miles de banqueros privados que durante d�cadas dieron forma a uno de los negocios m�s rentables de Wall Street. El cambio generacional es evidente. En primer lugar, porque muchos ya ni siquiera viven ni operan desde Nueva York.El negocio nunca hab�a sido tan grande. Las principales divisiones de banca privada y gesti�n de patrimonios de Estados Unidos administran cifras r�cord, impulsadas por la recuperaci�n de los mercados, el regreso de las salidas a Bolsa y la creaci�n de una nueva generaci�n de millonarios ligados a la inteligencia artificial, el capital riesgo y las empresas tecnol�gicas.Morgan Stanley, JPMorgan, Bank of America o Wells Fargo han vuelto a registrar m�ximos hist�ricos en activos bajo gesti�n, convirtiendo este negocio en uno de los motores m�s rentables de toda la banca estadounidense.Nuevo perfilEl dinero ya no se gestiona igual bajo este nuevo liderazgo. El gestor del siglo XXI dedica cada vez menos tiempo a preparar informes, tomar notas o elaborar propuestas de inversi�n. Eso es cosa de la IA.Y para quienes temen que los robots sustituyan al talento humano, parad�jicamente cuanto m�s avanza la tecnolog�a, m�s valor adquiere el olfato de los gestores para seguir multiplicando la riqueza. Adem�s, aspectos como la confianza, la empat�a, la planificaci�n patrimonial o la gesti�n de conflictos familiares se est�n convirtiendo en el verdadero elemento diferenciador frente a unos algoritmos que cada vez son mejores realizando tareas t�cnicas.La industria afronta adem�s un desaf�o demogr�fico de enormes dimensiones. Miles de asesores financieros pertenecientes a la generaci�n del Baby Boom se acercan a la jubilaci�n al mismo tiempo que comienza el denominado Great Wealth Transfer, un proceso mediante el cual alrededor de 124 billones de d�lares pasar�n de una generaci�n a la siguiente durante las pr�ximas dos d�cadas. Para las grandes firmas de Wall Street no basta con conservar ese patrimonio: necesitan convencer a los hijos y nietos de sus clientes para que no cambien de asesor cuando hereden las fortunas familiares.En esa batalla se enmarca el esfuerzo de las grandes entidades por buscar perfiles mucho m�s j�venes, con capacidad para conectar con empresarios tecnol�gicos, fundadores de start up, inversores en activos privados y herederos acostumbrados a gestionar buena parte de su vida desde el tel�fono m�vil.Ya no se trata �nicamente de batir a un �ndice burs�til. El trabajo consiste en dise�ar estructuras fiscales internacionales, coordinar sucesiones familiares, gestionar fundaciones, invertir en mercados privados o acompa�ar a emprendedores antes y despu�s de vender sus empresas.La geograf�a del poder econ�mico tambi�n ha cambiado. Nueva York contin�a siendo el gran centro financiero mundial y concentra una parte sustancial del negocio, pero las mayores fortunas hace tiempo que comenzaron a desplazarse hacia otros destinos.Florida se ha consolidado como la puerta de entrada del capital latinoamericano y como refugio fiscal para numerosos multimillonarios procedentes del noreste del pa�s. Texas, por su parte, se ha convertido en el gran polo de atracci�n para empresarios tecnol�gicos, gestores de fondos e inversores que abandonan California atra�dos por una menor presi�n fiscal y un entorno regulatorio m�s favorable.Los mejores asesores han seguido a sus clientes y hoy resulta tan habitual encontrar grandes equipos de banca privada tanto en Miami, Dallas o Austin como en Manhattan.