Jenny Johnson estaba en el cine con sus hijos cuando sonó su teléfono. Salió de la sala y entre olor a palomitas recién hechas atendió la llamada. “¿Cuál es tu oferta final?”. Al otro lado del teléfono, según reconstruyó Financial Times, estaba Nelson Peltz. El inversor activista tenía el 10% de la gestora de fondos Legg Mason y quería exprimir al máximo el valor de su paquete accionarial. La consejera delegada de Franklin Templeton le facilitó la cifra que había aprobado el consejo para la opa: 4.500 millones de dólares. Esta cantidad, a la que había que sumar otros 2.000 millones de deuda de Legg Mason, era la suma más alta jamás pagada en una operación corporativa por la firma de inversión que había fundado su abuelo en 1947 y una de las más altas de la historia dentro de la industria de gestión de activos. Tras colgar, la ejecutiva regresó a la sala para terminar de ver la película.
La jugada era arriesgada. No solo por el precio, que muchos analistas consideraron excesivo, sino por el momento elegido. El anuncio oficial se hizo en febrero de 2020. Pocos días después llegó la pandemia. Sin embargo, si algo ha demostrado Johnson desde que fue nombrada presidenta y consejera delegada de Franklin Templeton en 2019 es que no le tiembla el pulso ante los retos. En los últimos cinco años ha realizado 10 adquisiciones gracias a las cuales los activos bajo gestión han pasado de 700.000 millones a 1,68 billones de dólares.






