Advirt�moslo desde el principio: en un chiringuito, y a 35 grados, es dif�cil estar impecable: llevar el pelo un poco mojado y alg�n que otro grano de arena es lo normal, pues en un saltito apenas se ha pasado de la playa a un restaurante. �Qui�n querr�a, adem�s, estar perfecto, si est� de vacaciones? Imag�nese a un se�or con corbata pujando por coquinas en El tintero (M�laga), uno de nuestros chiringuitos m�s c�lebres, donde no hay reservas y los camareros salen con las viandas y las subastan en la sala. La corbata tampoco acaba de encajar en el Blue Marlin de Cala Jondal, en Ibiza, lo que se conoce como beach club (ambiente VIP, aguas cristalinas y DJ).La cuesti�n es que en ambos lugares se come y se est� a veces a mil�metros del mar o de la arena. Y los expertos en buenas maneras dicen que ese paso de un lado a otro ha de acompa�arse de cierta etiqueta. As� lo confirman cinco expertos en la materia que, por lo pronto, convergen pr�cticamente en todo. Hasta en el uso de chanclas o chancletas: porque s�, se pueden usar para ir a comer.Para saber m�sLa �nica que ha resaltado que tambi�n el chiringuito y sus empleados han de mantener las formas es Roc�o Velasco, presidenta de la Asociaci�n para el Fomento de la Buena Educaci�n (Modales Modernos). As� que empecemos por ella. "Cuando hablamos de saber estar, casi siempre pensamos en el comportamiento de los clientes. La buena educaci�n no consiste s�lo en exigir, sino tambi�n en corresponder. Se refleja en los espacios y se puede dise�ar", especifica.Lo principal es que el chiringuito permite la accesibilidad de cualquier persona. "No es un favor ni un lujo, sino una muestra de respeto. Mesas limpias y un saludo amable del personal (la simpat�a tambi�n forma parte del uniforme), una sonrisa sincera y una despedida cordial suelen recordarse mucho m�s que un plato", resume Velasco.Y m�s all� de brillar en los platos, Velasco pide brillo en los ba�os -"dicen mucho de un lugar"-, as� como cartas en varios idiomas que "evitan los malentendidos". Y sentencia: "La etiqueta y el saber estar no cambian con el paisaje: bajo una l�mpara de ara�a o bajo una sombrilla, el respeto por los dem�s siempre est� de moda. Los modales modernos no entienden exclusivamente de trajes ni de manteles de hilo, tambi�n caben entre la arena, las sombrillas y el sonido de las olas".Ahora que sabemos qu� podemos exigir en los establecimientos, veamos qu� se espera de nosotros cuando acudimos a nuestro chiringuito,un sistema h�brido en el que es f�cil equivocarse porque estamos, como suele decirse, en modo relax. Pero siempre hay unos m�nimos.�Por qu� lo tildamos de h�brido? Porque, como advierte Mar�a Jos� G�mez y Verd�, especialista en protocolo, "el chiringuito es uno de los pocos espacios donde conviven el ba�ador y la manteler�a". "Esa mezcla exige sentido com�n, m�s que rigidez. La verdadera elegancia consiste en entender que uno ha salido de la playa y ha entrado en un restaurante. No hace falta vestir como para una cena, pero tampoco comportarse como si la mesa fuera una extensi�n de la toalla", prosigue.Hay tres pilares a tener en cuenta. Uno, la higiene. "Hay que llegar razonablemente limpio y seco, sin dejar arena por todas partes", se�ala Velasco. Dos, la vestimenta. "No hace falta vestir de ciudad, basta con subir un peque�o escal�n respecto a la arena. El objetivo es encontrar el punto medio entre parecer que acabamos de salir del agua y que estamos a punto de asistir a una boda en Marbella". Y tres, la consideraci�n. �En qu� se traduce ser considerado? La especialista lo resume en: "Controlar el volumen de la conversaci�n, el uso del m�vil y el espacio que ocupamos". Y tener en cuenta, tambi�n, que da igual que estemos en "el chiringuito Pepe o en el Sunset Beach Experience, porque las reglas b�sicas no cambian: "Se saluda al camarero, se da las gracias, y que cuando nos marchemos el recuerdo sea ese y no la monta�a de arena que hemos dejado".El gran asunto es c�mo vestir. Hay que tener en cuenta que existe la frontera del torso porque "comer sin camiseta deber�a reservarse para la arena, no para la mesa". Esto, en relaci�n con ellos, a los que tambi�n se les critica si llevan abiertos casi todos los botones de su camisa, por mucho que sea de lino. G�mez y Verd� destaca que "el criterio es el mismo que en cualquier otro lugar: un par de botones abiertos pueden ser naturales en verano, pero convertir el escote en protagonista suele parecer m�s un intento de llamar la atenci�n que una cuesti�n de estilo". Coincide Velasco y ampl�a: "Una camisa completamente abierta, hasta el ombligo, suele transmitir una imagen exhibicionista. Una camisa de lino ligeramente abierta resulta mucho m�s equilibrada".Para Ana Iriberri, fundadora de AI Asesores de Imagen, "lo ideal es lucir un look sencillo, limpio y pensado para la ocasi�n, porque la improvisaci�n no es buena consejera". En el caso de las mujeres, Iriberri aconseja "una camisa abierta de lino sobre el ba�ador, un vestido ligero o un pareo bien colocado". Y alerta sobre la posibilidad, "muy frecuente", de pasarse de la raya e ir demasiado puesto. "Es igual de inapropiado entrar en un restaurante pr�cticamente en ba�ador que acudir al chiringuito como si fu�ramos a una boda junto al mar", considera. Ponerse pareo, pamela, sandalias altas, gafas de sol y capazo no es desde luego la opci�n m�s c�moda. Adem�s, Iriberri comenta que "el lujo hoy es comodidad y naturalidad". "La elegancia nunca debe llamar m�s la atenci�n que la persona, se trata de lucir natural", anima.Quiz� lo principal sea interiorizar que "el traje de ba�o debe dejar de ser la �nica prenda porque, al sentarse a la mesa, conviene aportar una m�nima sensaci�n de estar vestido para compartir un espacio gastron�mico", orienta Velasco. Y respecto a las chanclas de goma, cree que son un problema cuando hacen ruido. "Si a cada paso hay un clap, clap, clap digno de una banda sonora, habr� que evitarlas".Tres amigas se divierten en Cala Bassa Beach Club (Ibiza).�Y con la toalla qu� hacemos? "Lo correcto es dejarla en la hamaca, en la bolsa o doblada sin invadir el espacio com�n. Nunca deber�a utilizarse para cubrir una silla o extenderse alrededor de una mesa", sostiene Velasco. Tampoco hay que usarla para evitar que nuestro traje de ba�o o bikini h�medo -porque acabamos de ba�arnos- moje la silla. Esto lo explica bien la creadora de contenido Luc�a Lipperheide, m�s conocida en redes sociales como @home.styles (casi dos millones de seguidores en Instagram). "Lo normal es quitarse la arena antes de sentarse, ponerse una prenda sobre el ba�ador o el bikini y, si vienes de ba�arte, cambiarte el ba�ador o la parte de abajo del bikini antes de comer. Al final, el saber estar no cambia porque estemos de vacaciones". Al igual que uno no se sienta a la mesa de casa a comer en pijama, ni con el pecho al aire en el caso de los hombres. Dice G�mez y Verd� que "la toalla nunca deber�a invadir el espacio del restaurante". "Sacudir arena junto a otras mesas, colocarla sobre una silla o dejar que gotee son peque�os detalles que afectan directamente a la comodidad ajena", apunta.Conviene tambi�n escuchar las palabras de Miguel del Amo, profesor de Educaci�n Social, Protocolo y Etiqueta, pues describen la situaci�n formal del asunto en chiringuitos y tambi�n el contexto general en relaci�n a las buenas maneras. "No hay o no existe un protocolo espec�fico para chiringuitos. Existe un c�digo de vestimenta y unas normas de comportamiento para este tipo de establecimientos. Nadie va a romper o saltarse el protocolo en un chiringuito, o en cualquier otro lugar, empresa o instituci�n. Lo primero es que el protocolo no existe en estos establecimientos y lo segundo es que el protocolo no se rompe ni se salta. Se cumple o se incumple", determina este profesional.Del Amo cree que "se ha producido una enorme democratizaci�n en la etiqueta de cualquier tipo de evento". "En otras palabras, la gente va como le da la gana. Un chiringuito es un espacio informal, a�n as�, tanto hombres como mujeres, debemos cuidar nuestra imagen, no llevar el torso descubierto o aparecer s�lo con el ba�ador". Nos recuerda que "en los tiempos que corren, rodeados de tel�fonos m�viles, es muy f�cil acabar siendo retratados de una forma poco elegante y que nuestra imagen se vea perjudicada" y hace un llamamiento al equilibrio: "Est� claro que no es lo mismo un chiringuito de Ibiza que uno en El Sardinero. Unos son mucho m�s permisivos que otros. Creo que es m�s peligroso pecar de demasiado vulgar que de demasiado elegante. El equilibrio lo debemos de medir nosotros mismos".Porque "la est�tica ha cambiado", observa G�mez y Verd�, pero "los principios siguen siendo los mismos: la elegancia viene marcada por la limpieza, la naturalidad, la proporci�n y por ser coherente con el entorno o contexto en que nos encontramos". Seg�n esta profesional, "hoy buscamos prendas m�s relajadas, en tejidos naturales para crear estilismos sencillos, menos r�gidos que los que se usaban hace unos a�os. Antes pod�amos hablar de un protocolo o conjunto de normas, hoy nos referimos m�s a un estilo de vida".Como sus compa�eras, Del Amo apuesta por "una camisa de lino, un pareo que cubra y haga las tareas de un echarpe, un vestido playero, un calzado adecuado, no sentarnos en la mesa con la ropa h�meda ni con las gafas de sol puestas". Y contin�a: "El tel�fono en el bolso o colgado, nunca en el escote, introducido en el ba�ador o encima de la mesa. En la mesa de un chiringuito nos vamos a comportar como en cualquier otra, la mesa es el espejo que refleja nuestra educaci�n y saber estar. Es una mesa informal, pero nosotros esperaremos nuestro turno para servirnos, utilizaremos la servilleta cada vez que bebamos o hagamos una pausa en la comida, no levantaremos la voz y, si es un picoteo, iremos al mismo tiempo que los dem�s sirvi�ndonos la porci�n adecuada".Un �ltimo apunte: todos nuestros especialistas defienden que compartir la comida forma parte de nuestro estilo mediterr�neo, pero lo adecuado ser�a hacerlo as�: "Servirnos de la fuente en nuestro plato, de forma respetuosa, porque no podemos meter un cubierto que hemos llevado a la boca de nuevo a la fuente". Ahora bien, esto exige que haya en la mesa cubiertos de servir. Si no los hay, p�dalos... y a disfrutar.