En España, la llamada hostelería (bares y restaurantes) es uno de los sectores laborales con mayor demanda y, también, uno de los más complejos. Muchas horas de trabajo, turnos que cambian a menudo, contratos precarios, bajos salarios y un largo etcétera lo ponen casi siempre en el centro del debate.Es un sector importante de la economía española y está en pleno crecimiento, gracias a su estrecho vínculo con el turismo. España es el segundo país más visitado del mundo, después de Francia, y, en 2025, podría llegar a los 100 millones de turistas según las estimaciones más optimistas.La hostelería aglutina a unas 300.000 empresas, con 1,8 millones de empleados. Es decir, casi el 10% del total registrado, estimado en unos 22 millones de trabajadores.Sobre el trabajo en bares y restaurantes ha reflexionado el cocinero Carlos Maestre, con más de dos décadas en el sector y que tiene un activo canal en TikTok (@chef_maestre). En un estilo directo se pregunta: “¿Por qué hay que seguir aguantando ciertas porquerías por trabajar en la hostelería?”. Y se responde:“Hace un tiempo, si trabajabas como una bestia, eras un profesional. Vamos, un trabajador y punto. Me gustaba esa vida: aguantaba lo que me echaran, me sentía importante y eso te engancha”.Sin embargo, explica que todo eso, pese a la pasión, es algo que no compensa: “Casi 20 años después, pienso: ¿Para qué ha servido? Pues para que mi cuerpo esté hecho una seta. Noches sin poder dormir por si se me ha olvidado pedir algo y lo que más me ha jodido de todo es la cantidad de planes que me he perdido con mi familia y mis amigos”.Con su habitual ironía, Maestre bromea sobre las promesas vacías del sector: “Todavía sigo buscando al cocinero que ponía en mi contrato al que me iba a ayudar”. Una forma de denunciar las irregularidades laborales que aún persisten en muchos restaurantes.También anuncia que creará una sección en sus redes para que la gente del sector pueda desahogarse, los lunes, que es el día cuando la mayoría de los locales están cerrados. “Porque el lunes suele ser el día libre del gremio y el fin de semana nos toca trabajar como cabrones”, apunta con sarcasmo.Antes de terminar, da un consejo a los jóvenes que se acercan a estas profesiones: “Me encanta cocinar, amo esta profesión… Lo que quiero es que los jóvenes de ahora la elijan con la misma pasión que, pero con otras condiciones”.