Ciudad abiertaDesde la crisis de la vivienda hasta la p�rdida de poder adquisitivo, hay muchos espa�oles que llevan a�os haciendo un balance muy distinto del que expone S�nchezEl presidente Pedro S�nchez en la Moncloa.AFPActualizado Mi�rcoles,
julio
23:01Audio generado con IA�Qu� balance har� Pedro S�nchez de su etapa de gobierno si, como sugieren las encuestas, acaba perdiendo el poder en 2027? Es probable que su discurso futuro no se aleje mucho del que dio este martes, cuando convirti� su comentario anual sobre el curso pol�tico en una larga disertaci�n sobre el impacto de sus Ejecutivos desde 2018. La idea central ser�a esta: los a�os de S�nchez en la Moncloa impulsaron un avance sin precedentes de Espa�a, generando crecimiento econ�mico, igualdad social y cohesi�n territorial. Si un Gobierno con esa hoja de servicios perdi� el poder -seguir�a explicando el S�nchez futuro, siguiendo el guion del actual-, fue por la corrupci�n. O, m�s bien, por una imagen falsa de corrupci�n. Porque la espectacularidad de algunas manzanas podridas opac� la ejemplar firmeza con la que el presidente depur� responsabilidades. Y tambi�n porque se produjo una cacer�a sin precedentes contra su familia, una acci�n coordinada de actores deshonestos con un �nico objetivo: desgastar a un Gobierno progresista. Hay mucho en este relato que no ser� cierto. Pero lo m�s enga�oso ser� atribuir el desgaste del Gobierno fundamentalmente a la corrupci�n. Es posible, s�, que el calvario judicial sea lo que hunda definitivamente al sanchismo. Sin embargo, S�nchez ya era un presidente impopular antes de que estallaran los casos que han definido esta legislatura. Siete meses antes de la detenci�n de Koldo Garc�a, el PSOE ya qued� segundo en unas elecciones generales; y solo pudo mantenerse en el poder mediante una amnist�a que agrav� a�n m�s su impopularidad. Lo mismo puede decirse de su p�simo desempe�o en las autonom�as: la p�rdida de casi todo su poder territorial es anterior a las investigaciones que implican al entorno de S�nchez.La conclusi�n es sencilla: las fuentes de la insatisfacci�n con este Gobierno son antiguas y profundas. Tienen que ver con lo que siempre se le critic�: su elecci�n de socios y el precio que ha pagado para mantener su apoyo. Pero tambi�n tiene que ver con lo que siempre ha intentado reivindicar: su desempe�o como gestor econ�mico y social. Desde la crisis de la vivienda hasta la p�rdida de poder adquisitivo, hay muchos espa�oles que llevan a�os haciendo un balance muy distinto del que expone S�nchez. Y lo seguir�n haciendo en el futuro.













