Pedro Sánchez compareció ayer en la Moncloa ante la prensa para hacer balance de los seis últimos meses del curso político y presentar el periódico informe de rendición de cuentas, bajo el epígrafe “Cumpliendo”. Como es lógico, el presidente del Gobierno es uno de los más convencidos defensores de su propia tarea. No es de extrañar, pues, que su balance hiciera énfasis en los aspectos más positivos del curso y pasara por episodios menos satisfactorios con cierto sigilo. En este editorial pretendemos analizar sus luces y sombras sin partidismos, compartiendo la perspectiva de los ciudadanos que esperan beneficiarse de la mejor gestión posible, tanto si la dirige este Gobierno como si lo hace otro de distinto ­signo.Atendiendo a la actualidad, marcada por ocho grandes incendios forestales todavía activos en España, Sánchez reiteró su demanda de un gran pacto de Estado, que trascienda legislaturas, para luchar contra una crisis climática cuya relevancia y efectos algunos –por ejemplo, la ultraderecha abonada al negacionismo– todavía se resisten a reconocer. Creemos que Sánchez acierta en esa demanda, como también creemos que no lo hacen quienes evitan asumirla.Sánchez hizo también énfasis en los datos económicos perfilados durante el curso que ahora toca a su fin, y que son positivos, en términos absolutos y también si los comparamos con los de países vecinos, repercutiendo tanto en la tasa de crecimiento como, pongamos por caso, en el aumento del empleo o el precio de la energía. La guinda de este pastel la puso el dato conocido ayer de una tasa de paro del 9,87%, la más baja desde el 2008, acompañada de un récord de ocupación, con casi 22,8 millones de personas trabajando.El presidente reclama a la oposición un gran pacto de Estado para afrontar la crisis climáticaEstos datos son objetivamente apreciables. Pero el balance del curso político sería incompleto si no hiciéramos referencia a sus sombras. Es oportuno subrayar aquí cuatro de ellas.La primera es que España sigue sin presupuestos, tras tres años de prórrogas, y que, si bien Sánchez dijo ayer que los presentaría y que lo haría con el propósito de que fueran aprobados, no precisó en qué fecha ocurrirá una cosa y la otra.La segunda, que la senda de estabilidad propuesta por elGobierno fue tumbada en el Congreso la semana pasada, loque ­complica todavía más el futuro de las cuentas del Estado.La tercera, que sigue demorándose la mejora de la financiación autonómica, que podría reportar a las comunidades 20.975 millones adicionales. Precisamente, el Gobierno decidió aplazar hasta septiembre el Consejo de Política Fiscal y Financiera previsto para ayer, bien es cierto que atendiendo a la petición de las autonomías gobernadas por el PP. El apoyo anunciado por Canarias a la mejora fue de limitado consuelo.El crecimiento no ocultó la falta de presupuestos, de mejor financiación autonómica o de viviendaLa cuarta, que la falta de vivienda asequible sigue siendo un problema central y al alza en España, y que los esfuerzos reali­zados para contenerlo han sido insuficientes. El decreto ley previsto por el Gobierno para avanzar en la resolución de este masivo problema fue retirado de la agenda del Consejo de Ministros de ayer y aplazado hasta septiembre, vista la falta de acuerdo entre los socios de la investidura.El tono del curso político que termina ha sido particularmente bronco y repleto de causas judiciales que investigan presuntas corruptelas que afectan al PSOE. Estos casos han alimentado un discurso de la oposición pródigo en descalificaciones e insultos, ante los que el Gobierno ha respondido en ocasiones de modo simétrico, renunciando a la oportunidad de demostrar un mejor estilo político. Dicho curso ha estado marcado además por las defecciones en la mayoría de la investidura y la debilitante dificultad del Ejecutivo para sacar adelante iniciativas legales. Por ello, el PP denuncia que el Gobierno está sin resuello. Sánchez lo rebate recordando que se han aprobado y publicado 74 iniciativas legales en el BOE en lo que va de mandato.La legislatura restante, tanto si agota su recorrido legal –según volvió a asegurar Sánchez ayer– como si se convocan elecciones anticipadas, no se prevé, y bien que lo lamentamos, menos encarnizada. La agresividad de la oposición es ya su principal rasgo identitario, y el Gobierno no parece dispuesto a callarse ni a abreviar su mandato por decisión propia. Pero, aun ante un horizonte tan borrascoso, queremos recordar a unos y otros que están al servicio de la ciudadanía. Lo cual no es algo que se acredite con airadas opiniones de parte, sino con políticas constructivas y con el mayor grado posible de consenso, que permita progresos colectivos o, al menos, ayude a afrontar con alguna garantía de éxito los problemas que a casi todos nos conciernen.