A pesar de las noticias que marcaban la actualidad pol�tica, S�nchez dedic� m�s de 45 minutos a glosar los logros obtenidos por el Gobierno de coalici�n progresista en los �ltimos a�os.El presidente del Gobierno mantuvo en su habitual balance del curso pol�tico la l�nea triunfalista de los ejercicios anteriores. Pedro S�nchez compareci� el martes ante los periodistas en el Palacio de La Moncloa para explicar los logros econ�micos obtenidos durante toda la legislatura. Pero este a�o, el inter�s de la opini�n p�blica no estaba centrado en el magn�fico aumento del PIB, en la ca�da del paro por debajo del 10% de la poblaci�n activa o en el r�cord de 22,8 millones de personas que trabajan en Espa�a. Datos brillantes, sin duda, pero que fueron eclipsados por la situaci�n de los incendios y por la corrupci�n rampante que afectan al PSOE y a la familia de su l�der.A pesar de las noticias que marcaban la actualidad pol�tica, S�nchez dedic� m�s de 45 minutos a glosar los logros obtenidos por el Gobierno de coalici�n progresista en los �ltimos a�os. Pidi� disculpas con la boca peque�a por su largu�sima presentaci�n, pero se le ve�a encantado de haberse conocido. Sin embargo, en su balance se olvid� hablar del problema de la vivienda, de la desigualdad creciente en Espa�a, de su grav�sima debilidad parlamentaria y, sobre todo, de la situaci�n judicial que le tiene acorralado.Fue en el turno de preguntas (s�lo acept� cinco) cuando salieron a relucir los asuntos de inter�s. Ah� se le mud� la cara y se volvi� a ver al presidente nervioso, agresivo y regateador ante las cuestiones m�s complicadas. Hay que destacar su insistencia en llegar a un gran pacto de Estado frente a la emergencia clim�tica, aunque dijo con desd�n que no est� entre sus planes citar al l�der de la oposici�n, Alberto N��ez Feij�o, a una reuni�n. Borde� la cuesti�n acusando al PP y a Vox de "negacionistas clim�ticos". �C�mo se puede plantear un acuerdo nacional sin contar con el partido con m�s diputados en el Congreso?Tampoco quiso precisar cu�ndo presentar� el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2027. Despu�s de tres a�os de incumplir con el mandato constitucional y tener que prorrogar sistem�ticamente los de 2023, aprobados en la anterior legislatura, el l�der socialista se limit� a afirmar que los presentar� y que intentar� aprobarlos. Pero la fecha del env�o a las Cortes de las cuentas p�blicas no es una cuesti�n balad�. La Constituci�n fija la fecha del 1 de octubre y si esta vez el Ejecutivo cumple el plazo es m�s que probable que sean rechazados antes de acabar el a�o.Ah� est� la clave de esa decisi�n. Una vez que el Gobierno fracase en su intento de contar con unos nuevos presupuestos para el pr�ximo a�o, la legislatura deber�a darse por concluida. El propio presidente dej� caer hace unas semanas que si no lo consigue se plantear�a adelantar las elecciones generales. Por lo tanto, si se cumplen los plazos, los comicios podr�an celebrarse en el primer trimestre de 2027.Pero a S�nchez le gusta jugar con los tiempos y crear un poco de misterio sobre sus decisiones futuras. Tal vez por eso, lanz� una amenaza al p�blico: "Todav�a me queda un a�o", afirm� haciendo referencia a que la legislatura puede durar hasta julio de 2023. La verdad es que, a estas alturas, muy pocos piensan que el l�der socialista pueda seguir aguantando en La Moncloa con la imposibilidad de sacar adelante las leyes con las que querr�a recuperar la agenda pol�tica y social.Lo que s� qued� claro el martes es que el presidente est� ya en clave electoral. Dej� caer, no se sabe si intencionadamente o no, lo que podr�a ser el eslogan del PSOE para los pr�ximos comicios. "El Gobierno de la gente", repiti� en varias ocasiones, complement�ndolo con "el Gobierno de la mayor�a social del pa�s". Esos pueden ser los ejes de una campa�a, que se iniciar� con los Presupuestos del Estado m�s expansivos y sociales de la historia, pero que no tienen opci�n alguna de salir adelante.Sobre el problema de la vivienda, uno de los grandes retos para Espa�a, tan solo hizo una menci�n de pasada en el turno de preguntas, afirmando que "queda much�simo por hacer". Lo dijo como si acabara de llegar a La Moncloa, cuando lleva casi ocho a�os gobernando y la situaci�n va a peor. A�adi� que la Ley de Vivienda en las comunidades aut�nomas donde se aplican los l�mites de precios, Pa�s Vasco y Catalu�a, est� limitando los precios del alquiler. Una verdad a medias, porque los topes han generado una enorme reducci�n de la oferta, con lo que el problema sigue creciendo.Cuando lleg� el momento de responder sobre la corrupci�n, S�nchez cambi� de cara y no quiso mencionar los casos de los que fueron sus dos hombres de m�xima confianza, Jos� Luis �balos y Santos Cerd�n. S� defendi� con energ�a la inocencia de su esposa y de su hermano (dijo que sufren "una causa pol�tica") y con menos �nfasis al expresidente Jos� Luis Rodr�guez Zapatero. Prefiri� asegurar que el rescate a la aerol�nea venezolana Plus Ultra hab�a sido impecable, despu�s de decir que "yo no soy el portavoz de Zapatero", aunque insisti� en su presunci�n de inocencia.En definitiva, una nueva puesta en escena perfectamente dise�ada por La Moncloa para destacar los buenos resultados macroecon�micos y obviar muchos de los problemas reales del pa�s. Y, por supuesto, una tanda de ataques a la oposici�n, a la que sigue despreciando. Por cierto, �cu�ntos a�os lleva el presidente sin someterse a un debate sobre el Estado de la Naci�n que se celebraba todos los cursos pol�ticos? S�nchez hablaba en serio cuando dec�a que gobernar�a al margen del Parlamento.