La economía española sigue mostrando una gran capacidad de crecimiento y de resistencia ante los shocks internacionales. El PIB aceleró en el segundo trimestre del año, en medio de la crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio, y consiguió alcanzar un crecimiento del 0,7% en comparación con el primer trimestre. Este avance es una décima superior al registrado en el inicio del año y mantiene el avance interanual en el 2,7%. El dato adelantado este jueves por el INE muestra un alto dinamismo económico que se apoya principalmente sobre el consumo de los hogares, que avanzó también un 0,7% trimestral y generó más de la mitad del avance de la economía. La creación de empleo y el aumento de la población por la inmigración siguen generando una espiral de crecimiento que se retroalimenta. Sin embargo, este consumo interno tiene una vertiente negativa: está generando tensiones inflacionistas que provocan una pérdida de competitividad del país. El INE ha publicado también este jueves los datos del IPC del mes de julio que muestran una aceleración de la inflación hasta el 3,5% en tasa interanual. Se trata del mayor dato de inflación de la actual crisis energética y el peor registro desde mayo de 2024. Estadística explica que esta subida está impulsada por el encarecimiento de los combustibles debido al final de la rebaja del IVA (aunque parcialmente compensada con la reducción del impuesto especial de hidrocarburos). Una mala noticia para los consumidores justo en las primeras semanas del verano. Pero el INE señala que también se encareció el precio de la electrididad, alcanzando así al total del componente energético. La inflación subyacente también repuntó, aunque en menor cuantía: subió una décima hasta el 3%. Esto significa que las tensiones de precios no sólo se deben al componente energético, sino que se está produciendo una subida generalizada. Con este incremento, la inflación subyacente vuelve a alcanzar el pico de mayo, que es el nivel más alto en dos años. El motor del crecimiento La aceleración del PIB en el segundo trimestre se debe a un mejor desempeño de la demanda privada interna. El consumo de los hogares avanzó un 0,7% y la inversión en formación de capital, creció algo más de un 0,4% en tasa trimestral, una décima más que en el inicio del año. Este avance de la inversión estuvo impulsado por la construcción de viviendas, que aumentó un 0,7%, mientras que la inversión empresarial en equipamiento de transporte bajó un 1,4% y suma dos trimestres consecutivos de caídas. El consumo público creció la mitad que en el primer trimestre del año, pasando del 0,6% al 0,3%, lo que modera su contribución al avance del PIB. Una situación que viene siendo habitual en los últimos años, en los que la demanda privada está siendo el gran motor del PIB. La demanda externa volvió a generar una aportación positiva al crecimiento trimestral, con una contribución de 0,1 puntos, la misma que en el primer trimestre del año. Sin embargo, su composición ha cambiado en este periodo. Las exportaciones de bienes volvieron a terreno positivo, con un crecimiento del 0,2%, frente a la dura caída del 2% registrada en el inicio del año. Las exportaciones de servicios mantuvieron un alto dinamismo, con un crecimiento del 1,8%, impulsadas por una aceleración del turismo hasta el 2,3%. La crisis en Oriente Medio está dándole un nuevo impulso al sector turístico con el que no se contaba al inicio del año. En paralelo, las importaciones repuntaron en el segundo trimestre, con un crecimiento del 0,6%, después de caer un 0,9% en el inicio del año. La fuerte demanda interna de los hogares sigue impulsando las compras de bienes en el exterior, con un avance del 0,6%. Sin embargo, el cambio más reseñable estuvo en las importaciones turísticas, esto es, gasto que hicieron los españoles en el extranjero. Estas importaciones turísticas crecieron un 3,6%, lo que indica que la mejora del consumo también se traduce en más viajes al exterior. La economía española sigue mostrando una gran capacidad de crecimiento y de resistencia ante los shocks internacionales. El PIB aceleró en el segundo trimestre del año, en medio de la crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio, y consiguió alcanzar un crecimiento del 0,7% en comparación con el primer trimestre. Este avance es una décima superior al registrado en el inicio del año y mantiene el avance interanual en el 2,7%.
El PIB aceleró en el segundo trimestre con un crecimiento del 0,7% que eleva la inflación al 3,5%
La economía española sigue mostrando un gran dinamismo en un momento económico complejo. El tirón de la demanda interna compensa la incertidumbre internacional, pero sigue acelerando la inflación















