La economía española moderó su expansión en el inicio del año después de un cuarto trimestre que sorprendió a todos los analistas. El PIB creció un 0,6% en los tres primeros meses del año en tasa intertrimestral, casi dos décimas menos que en el trimestre anterior. Una ralentización que se debe, principalmente, al sector privado. El consumo de los hogares frenó su crecimiento en tres décimas, hasta el 0,6% y la inversión productiva (FBCF) sufrió un parón hasta el 0,1%, frente al avance del 1,7% registrado en el trimestre anterior. El INE ha confirmado el dato de crecimiento avanzado hace dos meses, aunque con algunos pequeños cambios en su composición, por ejemplo, un mayor dinamismo del consumo público, que avanzó un 0,5% frente al 0,2% que estimó inicialmente. En tasa interanual, la economía mantiene un alto ritmo de crecimiento alcanzando el 2,7%. De esta forma, España se consolida como una de las locomotoras de la economía europea a las puertas de la llegada de una nueva crisis energética. Esta ralentización todavía no se puede achacar al impacto de la guerra en Oriente Medio, sino que es consecuencia de una normalización de la economía tras la sorpresa positiva del cuarto trimestre de 2025, impulsado por una campaña navideña que superó las expectativas. La demanda interna redujo su aportación al crecimiento económico, pasando de generar 0,9 puntos en el cuarto trimestre de 2025, a 0,5 puntos en el inicio del año. Esta desaceleración se compensó con una aportación positiva de la demanda exterior, que generó algo más de 0,1 puntos de crecimiento mientras que en el trimestre anterior había restado 0,1 puntos porcentuales. Esta mejoría se explica íntegramente por una reducción de las importaciones, que estaban creciendo intensamente en 2025 y sufrieron una contracción en el inicio del año. En concreto, las importaciones se redujeron un 1% con respecto al trimestre anterior, con un descenso del 1,5% de las importaciones de bienes. Por su parte, las exportaciones de bienes sufrieron un brusco parón en el inicio del año, con una caída del 2%. De esta forma, suma ya tres trimestres consecutivos de caídas, lo que refleja las debilidades del contexto internacional. Por el contrario, las exportaciones de bienes mantienen un alto dinamismo con un crecimiento del 1,8%. [Última hora. Próxima ampliación] La economía española moderó su expansión en el inicio del año después de un cuarto trimestre que sorprendió a todos los analistas. El PIB creció un 0,6% en los tres primeros meses del año en tasa intertrimestral, casi dos décimas menos que en el trimestre anterior. Una ralentización que se debe, principalmente, al sector privado. El consumo de los hogares frenó su crecimiento en tres décimas, hasta el 0,6% y la inversión productiva (FBCF) sufrió un parón hasta el 0,1%, frente al avance del 1,7% registrado en el trimestre anterior.