El producto interior bruto (PIB) de la economía española creció un 0,6% en el primer trimestre del año, un periodo en el que ya impactó de lleno la incertidumbre y la subida de los precios energéticos y la incertidumbre provocadas por la guerra en Oriente Medio, gracias al vigor de la demanda interna de la economía, de acuerdo con los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El dato de principio de año, a pesar de que arroja una ligera desaceleración en comparación con el 0,8% que creció la economía a cierre de 2025, muestra la resistencia del tejido productivo a pesar de los vientos de cara de la guerra. La demanda interna de la economía se mantuvo fuerte gracias a la fuerza del consumo de los hogares, que avanzó un 0,6%, alimentado por el buen comportamiento del mercado laboral y las medidas desplegadas por el Ejecutivo para amortiguar el impacto de la subida de los precios.

El hecho de que las importaciones (que 'restan' crecimiento al efectuar compras en otros países) cayeran un 1%, con más fuerza de lo que se corrigieron las exportaciones (-0,6%), provocó que el sector exterior también contribuyera en positivo al crecimiento de la economía española. De ese 0,6%, medio punto se explica por la fuerza de la pata interna de la economía y una décima por la actividad exterior.