El 12 de agosto de 2026 será un miércoles diferente para Antonio García, su hijo Alejandro, su amigo Paco Natera y un par de personas más. Quedarán por la mañana, llegarán antes de mediodía al aparcamiento que ya tienen localizado en Google Maps (y que, por supuesto, no revela), vaciarán el maletero de los coches y bajarán por un sendero cargados como sherpas. Comida, agua, sombra, algo de abrigo, cámaras y aparejos fotográficos: todo lo necesario para plantar un campamento base con vistas al mar.
Con los dedos cruzados para que el lugar no se llene, esperarán. Una, dos, cinco, ocho horas. Suficiente para encuadrar, componer, ensayar. Cuando, pasadas las siete y media de la tarde, la luna empiece a tapar el sol, será el momento de la verdad. No todos los días se retrata un eclipse total: el motivo que llevará a estos aficionados a la fotografía –miembros de un colectivo conocido como Tu Foto de Ibiza– a ser turistas en su propia isla. Una misión complicada en mitad de la temporada alta.
En las mismas fechas, el año pasado había más de 320.000 personas por Eivissa, según el Índice de Presión Humana del Institut d’Estadística de les Illes Balears. El doble de los habitantes censados en un territorio de apenas 577 kilómetros cuadrados. Pero el eclipse es un reclamo que salta por encima de la masificación. La costa de Poniente y el momento en el que se producirá –pleno atardecer: treinta minutos antes de la puesta de sol– llaman a observarlo desde la isla. Para los bolsillos que se lo puedan permitir.










