El sol del mediodía cae con fuerza sobre Sant Elm. Los camareros ultiman las terrazas mientras los turistas buscan refugio bajo las sombrillas y las embarcaciones se balancean frente a la silueta de sa Dragonera. A simple vista, nada hace pensar que este pequeño núcleo costero pueda convertirse dentro de unas semanas en uno de los puntos más codiciados de Europa: a poco más de un mes del eclipse solar total del próximo 12 de agosto, que convertirá Mallorca en uno de los mejores observatorios para contemplarlo, los primeros síntomas ya son evidentes. La jornada puede poner a prueba la capacidad de una de las zonas más sensibles de la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.
“Da un poquito de miedo porque se espera mucha masificación. Yo me quedaré en casa”, señala Jero, residente de este núcleo del suroeste de la isla. El eclipse del próximo mes forma parte de una secuencia excepcional que recorrerá España durante tres veranos consecutivos -2026, 2027 y 2028-, aunque el de Mallorca será uno de los más anhelados por producirse al atardecer, con el sol muy bajo sobre el horizonte del Mediterráneo. Esa singularidad ha disparado el interés internacional: en los últimos meses, hoteles, alojamientos vacacionales y empresas de excursiones han visto disparadas sus reservas, con especial interés en enclaves como Sóller y otras zonas que ofrecen buenas condiciones de visibilidad.











