Mallorca se convirtió este miércoles en un gigantesco mirador. Desde las playas hasta los acantilados, pasando por las embarcaciones que salieron a mar abierto, miles de personas buscaron un lugar desde el que contemplar el eclipse solar total, uno de los fenómenos astronómicos más excepcionales de las últimas décadas. Santa Ponça, Playa de Palma, el Molinar, Es Trenc, Es Marqués, Alcúdia o el cabo de Formentor fueron algunos de los escenarios elegidos para esperar al momento en que la Luna ocultó por completo el Sol.

Sobre las 19.35 horas, tal y como estaba previsto, la Luna comenzó a interponerse entre la Tierra y el Sol. El disco solar fue menguando progresivamente hasta que, alrededor de las 20.32 horas, llegó el momento esperado: durante cerca de un minuto y medio, la totalidad convirtió el día en noche. La luz se apagó de golpe, las temperaturas descendieron y, durante unos instantes, las estrellas pudieron hacerse visibles en pleno atardecer. Después, el proceso se invirtió y el Sol volvió a aparecer mientras descendía hacia el horizonte.

La escena se repitió en distintos puntos de Mallorca, aunque cada lugar tuvo su propia manera de vivirla. Santa Ponça, uno de los grandes núcleos turísticos de Calvià, se convirtió durante la tarde en uno de los principales puntos de observación del eclipse.