El Sol de agosto cae con fuerza sobre el paseo marítimo de Palma y, a primera vista, la bahía parece una tarde cualquiera. Pero basta con acercarse al muelle para entender que no lo es. En el agua, los barcos comienzan a multiplicarse. Veleros, lanchas, catamaranes y embarcaciones de recreo se preparan para abandonar el puerto. Muchos, ataviados con prismáticos, gafas especiales y cámaras, llevan tiempo esperando este momento. Todos persiguen el mismo objetivo: encontrar un pedazo de Mediterráneo desde el que mirar cómo la Luna se come al Sol.
Entre ellos está el Galaxie, el velero desde el que elDiario.es ha seguido este miércoles el eclipse frente a las costas de Mallorca. Sus 21,5 metros de eslora destacan en el muelle mientras la tripulación de la Fundació Joves Navegants termina de preparar la salida. Se trata de una histórica nave recuperada y reconstruida por TrueWorld, convertida ahora en una embarcación de cero emisiones gracias a su sistema de propulsión 100 % eléctrica. Puede acoger hasta doce pasajeros y este miércoles ha transformado su habitual aula flotante en un observatorio privilegiado: durante unos minutos, la lección estará en el cielo.
La bahía parece prepararse para una cita que nadie quiere perderse. Las embarcaciones salen del puerto y buscan su posición mientras, en tierra, miles de personas hacen lo mismo desde playas, miradores y espacios habilitados. El Govern ha establecido 26 zonas oficiales de observación en Balears y las autoridades han preparado un dispositivo extraordinario ante la concentración prevista de personas y embarcaciones. En el mar, la Guardia Civil ha reforzado la vigilancia con el Servicio Marítimo, los GEAS, drones y otras unidades.














