Al contrario que el dinosaurio, cuando la señora consiguió ponerse las gafas, el eclipse ya no estaba allí. Mala suerte. Cien años desde el último eclipse solar no son nada, mujer. Sin embargo, otros, a las 19.15 h ya lo veían y se decían uno al otro: “fíjate, ya hay un punto por abajo y por la derecha”.
En la playa de la Mar Bella en Sant Martí, a las 19.30 h se escucha por megafonía el aviso de que, a partir de ese momento, no hay socorristas, que si usted decide ahogarse, llame antes al 112. Decepciona que no avisen del peligro del eclipse. Por aquí hay gafas homologadas, sin homologar, gafas de sol y gente que guiña ahora un ojo, ahora otro, en un intento supremo de engañar con sus respectivas retinas. Yo soy de estos últimos. Decidí apurar hoy y en la farmacia del barrio no me han dejado ni acabar la pregunta por estúpida.
El eclipse les va a saber a pocoUna experta en astronomía casera avisa que necesitamos paciencia porque “entre que empieza y se hace la unión ésa, tarda”. Los bancos de piedra del paseo tienen gente a los dos lados. Hoy el mar no es el único protagonista. El otro, está a sus espaldas, saliendo y escondiéndose entre los edificios. Hay personas detenidas en los puentes y los espigones. Unos levantan las manos y me recuerdan al final de Sinuhé El Egipcio, antes de la hecatombe, pero es solo que están haciendo gimnasia, y eso es un síntoma de lo que está pasando.














