Baleares vivió un eclipse perfecto y lo hizo desde un mirador excepcional: el balcón natural que son las propias islas desde las que ver el Mediterráneo como no se había visto hace más de 100 años y como no se volverá a ver en otros 100.
El cielo quedó ayer a oscuras en dos ocasiones con pocos minutos de diferencia. La Luna tapó el Sol totalmente pasadas las 20.30 y se retiró para poder volver a ver el astro rey apenas unos minutos antes de que desapareciera de nuevo en el horizonte mediterráneo. Ofreció un espectáculo que, en el sur de Mallorca y el norte de Menorca, pudo contemplarse prácticamente a la perfección y con algunas nubes en Eivissa que empañaron parcialmente la visión.
Unas 60.000 personas se concentraron en la Platja de PalmaFue el desenlace de una jornada marcada tanto por la expectación astronómica como por la enorme presión turística que soportan las islas en pleno mes de agosto.
En Palma, unas 60.000 personas se concentraron en la Platja de Palma para asistir al momento de oscuridad total. La principal zona turística de la capital fue, por unas horas, recuperada por los residentes. El atractivo del eclipse había convertido enclaves habituales del turismo de verano en privilegiados puntos de observación astronómica y el fenómeno llegó, además, en el momento de mayor ocupación turística del año, con miles de personas que habían viajado expresamente a las islas para disfrutar de este fenómeno.












