Santa Ponça se convirtió en uno de los principales puntos de observación del fenómeno en la isla: cientos de personas ocuparon la playa desde horas antes, pertrechadas con sillas, toallas y neveras. Familias, grupos de amigos, turistas y aficionados a la astronomía aguardaron frente al mar hasta que la luz comenzó a cambiar

El eclipse solar del 12 de agosto coincide con la temporada alta de vacaciones y con un verano excepcionalmente cálido.

Establecimientos turísticos exclusivos ofrecen paseos en jet privado, globo, yate y cenas con chefs, entre otros servicios para el día del evento astronómico