ESPA�A
Tan dura como la lucha contra el fuego est� si�ndolo la de apuntalar un marco discursivo para sacar ventaja electoral. Ni la "emergencia clim�tica" de S�nchez ni el buc�lico regreso al pastoreo de Vox dan soluci�n a un problema complejo y angustiosoUn hidroavi�n descarga sobre Castell�n.Francisco PascualActualizado Martes,
julio
22:35Audio generado con IATan dura como la batalla contra los incendios est� si�ndolo la de imponer un marco discursivo del que sacar ventaja. El Gobierno no plantea un pacto de Estado contra el fuego sino contra �la emergencia clim�tica�, es decir, contra las alianzas auton�micas de PP y Vox. En el otro extremo, la cat�strofe se circunscribe al abandono de los campos y del pastoreo, un poner, al ecologismo woke que castiga a agricultores y ganaderos. Arde Espa�a y la conversaci�n pol�tica concentra sus esfuerzos en la confirmaci�n de los sesgos de cada bando ante un fen�meno de todo menos simple.En el incendio que consume el valle del Ti�tar coinciden realidades totalmente distintas. La parte abulense es boscosa y rural; la madrile�a, urbanizada e hiperpoblada. La culpa, en todo caso, es de Ayuso por bajar los impuestos y no contratar m�s forestales. O de S�nchez, que s�lo sale de la covachuela para la foto. La b�squeda de s�mbolos que apuntalen uno y otro marco es implacable. A falta del toro bravo, los bisontes son los nuevos bomberos. Si faltan hidroaviones, le cargamos el muerto a la ultraderecha negacionista. Para eso est�n los esl�ganes, para no asumir responsabilidades.Nadie est� libre del relato y yo el que menos. Aqu� va uno. Cruzando la provincia de Orense se llega a una peque�a aldea llamada Soutelo -cuatro casas (�o eran tres?) y un h�rreo- de la que procede la familia de mi amigo Javi. En alguna visita a inflarnos de orujo de Allariz, nos explic� que en las herencias familiares se inclu�an �rboles individuales. Tan modesta posesi�n delimitaba la frontera entre la vida y la muerte. En los a�os de la postguerra, si alg�n ni�o ca�da enfermo, se talaban las ramas y con el calor del fuego, quiz�, pudiera pasar el invierno. Aquello era pobreza energ�tica.Echamos de menos el fr�o y la nieve que hace cien a�os eran sin�nimo de muerte porque no lo hemos sufrido. Tenemos incorporados a nuestra cotidianeidad los insumos cal�ricos como una commodity, tanto en nuestra atm�sfera dom�stica como en nuestra dieta. Las calor�as est�n directamente relacionadas con la renta per c�pita, la esperanza de vida, la salud o con el coeficiente intelectual. La era antropoc�nica, �en la que el ser humano opera como agente del cambio medioambiental global�, Arias Maldonado dixit, ha tenido como protagonistas las fuentes de energ�a basadas en combustibles f�siles, que se caracterizan por su enorme densidad cal�rica. La prosperidad industrial ha generado m�s vida humana y m�s sana que nunca en su historia.El reverso son sus desequilibrios ecol�gicos y sociales. Europa y EEUU deslocalizaron la manufactura a Asia para quitarse de su vista el humo de la contaminaci�n. Ese proceso ha permitido que China abrace el capitalismo y haya sacado de la pobreza a m�s personas de las que habitan en EEUU, la UE y Latinoam�rica juntas (700 millones). �No es eso progreso?Midamos los costes. China tambi�n emite m�s CO2 que EEUU y Europa juntos y su dominio ha precarizado a las clases medias de las antiguas potencias industriales que hoy se han echado en brazos de populistas. Donald Trump en Estados Unidos, Nigel Farage en Reino Unido o el independentismo catal�n en Espa�a no emergieron de ninguna locura colectiva, sino de la promesa de devolver a los obreros el trozo del pastel que les hab�an arrebatado los bur�cratas de Bruselas, los subvencionados, los wokes y los extranjeros. El relato es falso, el empobrecimiento no. Los populistas no desaparecer�n como un mal sue�o mientras no se solucione el problema que los trajo.En honor a la �emergencia clim�tica�, China produce m�s del doble de paneles solares de los que es capaz de consumir el planeta para aplastar cualquier amago de competencia y emplear su dominio en la cadena de suministros para afianzarse como hegem�n mundial. �Es convertir a la antinuclear Europa en su hermano pobre la soluci�n que deseamos?Hoy la carretera que cruza Orense es un p�ramo de ceniza. Ardi� en 2025. Unos lo atribuir�n al abandono de los pastos, otros al calentamiento global. Seguramente, las dos cosas sean ciertas, tanto como que necesitamos una conversaci�n p�blica a la altura de la complejidad del problema. Y dejar de remitirnos a buc�licos pasados en los que sobreviv�amos con troncos o a recetas decrecentistas de apocal�pticos de sal�n.













