David Cifaldi y dos de sus amigos llevaban unas siete horas subiendo la montaña más alta de Montana el 20 de julio cuando él resbaló en una roca y se cayó. Vio uno de sus bastones de senderismo en el suelo, pero el segundo no aparecía por ninguna parte.

Luego se dio la vuelta. Algo no estaba bien.

“Oh”, recordó. “Tengo esta cosa clavada y me sobresale del cuerpo”.

Cifaldi, de 32 años, se había empalado con el bastón. De inmediato entró en modo enfermero: Cifaldi es enfermero especialista en heridas en el Hospital Regional St. Vincent en Billings, Montana.

El bastón estaba clavado en ángulo en su músculo lateral izquierdo, debajo de su axila, y salía por su espalda. No sentía dolor, no había sangre, podía respirar profundo y podía sentir el bastón de senderismo a través de su piel. Estaba entre unos 3 y 4,8 kilómetros de la cima del pico Granite, a una altitud de unos 3900 metros.