BILLINGS, Montana, EE.UU. (AP) — David Cifaldi y sus dos compañeros de excursión cruzaban la siniestra meseta Froze-to-Death de Montana y se acercaban a la cima del pico más alto del estado cuando su aventura dio un giro extraño y peligroso. Cifaldi resbaló y, al caer, se empaló con su bastón de trekking.El bastón, de 112 centímetros (44 pulgadas) y punta de acero, atravesó la carne debajo del brazo izquierdo de Cifaldi, sin alcanzar ningún órgano vital, y le salió por la espalda. Tras consultarlo con sus amigos —y considerar el alto costo de un rescate en helicóptero— Cifaldi supo quién lo salvaría: él mismo.“Les dije ‘Tenemos que bajar de esta montaña’. Y ambos respondieron ‘No estoy tan seguro de eso’”, dijo Cifaldi acerca de la reacción inicial de sus amigos. “Estoy bastante seguro de que esto está fuera de mi pared torácica. No es más que una herida superficial”.
Este enfermero de 32 años, que trabaja en el servicio de atención de heridas de un hospital de Billings, Montana, se hizo una autoevaluación. Estaba lúcido. Apenas tenía dolor ni sangraba. Y el bastón no se movía. El grupo usó un dispositivo de comunicación por satélite, un Garmin inReach, para contactar con las autoridades locales e informarles de su plan de autorrescate.Entonces empezaron el descenso. Bajaron con cuidado desde la meseta por una ruta sin señalizar, abriéndose paso entre rocas y campos nevados antes de avanzar campo a través hasta llegar a un sendero marcado.










