El complejo caso de Juana Rivas, que se arrastra en los tribunales desde hace 10 años, aunque las primeras denuncias son de 2009, ha despejado una de las dos incógnitas judiciales que aún seguían abiertas en Italia, la de la vía civil. El Tribunal de Casación, equivalente al Supremo, ha confirmado que la custodia de su hijo menor, Daniel, de 12 años, es de su padre, el italiano Francesco Arcuri, después de rechazar el último recurso presentado por la española. Según la resolución, Rivas “es una persona inestable que utiliza a los hijos en un conflicto que mantiene con el padre, mientras que este garantiza el cuidado, la estabilidad y una adecuada integración social”, informa Efe.Es el final de un larguísimo expediente, con la lentitud que demasiadas veces aflige a la justicia italiana, en el que la primera decisión inicial en ese sentido del Tribunal de Apelación de Cagliari en 2019 ya fue anulada por la de Casación y le dio la razón a Rivas. El proceso empezó de nuevo, y la instancia sarda volvió a decidir lo mismo en enero de 2025. Finalmente el alto tribunal italiano ha acabado por ratificar la decisión, según ha anunciado este martes el equipo de abogados de Rivas.“Acudiremos a tribunales internacionales para que examinen la respuesta que los tribunales italianos y españoles, civiles y penales, están dando a un caso que comenzó hace más de diez años, y que se ha convertido en un laberinto jurídico que está destrozando la vida de Daniel, Gabriel y Juana”, ha declarado en un comunicado el bufete Aránguez, que representa a Juana Rivas. La referencia a la justicia internacional es al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo. No obstante, este solo es uno de los frentes judiciales abiertos. Queda en pie uno en Italia, el juicio penal contra Arcuri por malos tratos a sus hijos, que en caso de condena puede reabrir la cuestión de la custodia de Daniel; y otro en España, la querella contra Rivas por sustracción de menores en 2025. En Cerdeña está en marcha desde septiembre de 2025 un juicio penal que en estos años se ha cruzado con el de la custodia, sin que incidiera en él, pues según la ley italiana una causa penal contra una persona no suspende la custodia de un menor a su cargo ―como sí establece la legislación española aunque no siempre se cumple―. En este proceso, que está aún en la fase de declaración de testigos y seguirá después del verano, Arcuri está siendo juzgado por presuntos malos tratos a Daniel y su hermano mayor. La sentencia se espera para final de año o inicios del próximo, y fuentes de la defensa de Rivas en Italia confirman que, en caso de que fuera condenatoria, abriría de nuevo la cuestión de la custodia del hijo menor.Este juicio también está marcado por un enorme retraso, pues en un principio las denuncias se desestimaron y fue reabierto años más tarde. Rivas presentó desde 2017 en Cerdeña numerosas denuncias de maltrato a sus hijos contra su expareja, pero siempre fueron archivadas por la Fiscalía sarda sin hacer ninguna comprobación o diligencia, según los abogados de la española. En la decisión de los fiscales pudo pesar la condena a Rivas en España en 2018 por sustracción de menores. Sin embargo, la Fiscalía General del Cagliari revisó el caso, vio indicios de delito, lo asumió directamente en 2022 y ordenó reabrirlo. Es más, luego incluso el propio fiscal general de Cagliari escribió a la abogada de Rivas en junio de 2024 para pedirle disculpas por “el inadmisible retraso”. El juez decidió abrir un proceso en mayo de 2025, y finalmente empezó en septiembre.El comunicado del equipo jurídico de Rivas se ha referido a todo este proceso como otro aspecto, en su opinión, incomprensible: “Hemos instado todos los recursos posibles para evitar lo que a nuestro juicio es una barbaridad: que un niño tenga que convivir y depender de su padre, sentado en el banquillo por maltratarle. (...) Es una nueva incoherencia en este largo proceso, en el que se están violando derechos fundamentales de la infancia y de las victimas del delito que consagra la normativa nacional y europea”. En estos años Daniel siempre ha estado con su padre y sigue con él, en su casa de Carloforte, en Cerdeña. Su hermano Gabriel, al alcanzar la mayoría de edad, decidió vivir con su madre y en el actual juicio que se sigue en Italia por malos tratos ha declarado contra su padre. Este lunes por la tarde Juana Rivas envió una carta a los medios en la que aseguró que llevaba un año sin poder hablar por teléfono con su hijo menor. Los abogados de Arcuri lo negaron y aseguraron que no ha habido ningún impedimento por su parte.Estos años Rivas tenía derecho a visitar a sus hijos regularmente en Italia y a algunos días de custodia en España. Hasta el año pasado, cuando sucedió el último percance que volvió a poner el foco mediático en el caso. En julio de 2025, la justicia española ordenó que el hijo menor le fuera entregado al padre, después de que Rivas se negara a enviarlo de vuelta a Italia en las vacaciones de Navidad y terminara el resto del curso en España. Era la segunda vez que ocurría lo mismo. El caso había salido a la luz en 2016, cuando Rivas dejó Italia con sus dos hijos y regresó a Maracena, su pueblo de Granada, y denunció a su pareja por malos tratos. Sin embargo, finalmente fue condenada por sustracción de menores en julio de 2018, por no permitir a los menores volver con su padre en Navidad. Fue condenada en primera instancia a cinco años de prisión, luego fue reducida a dos años y medio. Después recibió en 2021 un indulto parcial del Gobierno que rebajó la pena a un año y tres meses y quedó en libertad.Este precedente es el que hace que el nuevo incidente de hace un año, en el que Arcuri volvió a presentar una querella contra su expareja por sustracción de menores, otro proceso que sigue abierto en España en la Audiencia de Granada, pueda invalidar el indulto. Una de las condiciones fue precisamente no cometer el mismo delito en un plazo de cuatro años. El desenlace de este procedimiento marcará de nuevo el caso.En realidad la historia viene de mucho más atrás. Rivas ya denunció por primera vez por malos tratos a su pareja en 2009, y Arcuri fue condenado a tres meses de prisión con una orden de alejamiento. Ya tenían al hijo mayor, pero luego se reconciliaron y se fueron a vivir a Cerdeña, donde nació el segundo hijo. El conflicto volvió a surgir en 2016, cuando ella abandonó el domicilio familiar y se fue con los niños a España. Fue entonces cuando saltó a la luz pública.