Pocas joyas de nuestra gastronomía costera son capaces de despertar tantas pasiones como unas buenas almejas a la marinera. Este clásico imbatible del recetario tradicional demuestra que, cuando el producto es de primera categoría, la sencillez en la cocina es el camino más directo al éxito. Sin embargo, lograr que el molusco quede en su punto exacto de jugosidad, sin un solo grano de arena molesto y con una salsa trabada que invite a un moje de pan sin fin, tiene su técnica.
Para que triunfes rotundamente en la mesa, reunimos cuatro trucos imprescindibles con los que elevarás esta receta tradicional al nivel de alta taberna, junto con las mejores ideas para maridarla y convertirla en la gran protagonista de tu menú.
Según los datos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), la almeja destaca por ser un alimento muy ligero, con un bajo contenido en grasa pero de elevado perfil nutricional. Es una excelente fuente de proteínas de calidad y ácidos grasos omega-3, destacando sobre todo por su extraordinaria riqueza en micronutrientes. Entre sus minerales sobresale el hierro, hasta el punto de que una sola ración cubre más del 74% de las ingestas recomendadas diarias para mujeres y supera el 100% en los hombres.







