La deriva autoritaria internacional ha vuelto a poner el enfoque identitario en un primer plano. Y es en el universo de exaltación nacional, nativismo, pureza racial y supremacismo que nos envuelve donde encaja como anillo al dedo el principio de la "prioridad nacional". El concepto, de dudosa legitimidad, ha sido el gran reclamo de Vox en las últimas elecciones, y el PP lo ha adoptado con calculado disimulo bajo el matiz de "arraigo en el territorio". Pero, más allá de la terminología utilizada, en el acuerdo recientemente firmado en Andalucía por ambos partidos, el acceso a todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas se inspira en el principio discriminatorio y excluyente que es la "prioridad nacional". Este viernes, en Valencia, se prevé que el pleno de Les Corts apruebe la ley de acompañamiento a los Presupuestos, los primeros que regulan por ley la "prioridad nacional" en una comunidad autónoma.PublicidadEl uso de la expresión de "prioridad nacional" en nuestro país ha ido seguido de su adopción casi automática por parte de los medios, que han multiplicado su difusión como un eco infinito, muy a menudo sin la distancia epistemológica aconsejable. Si hoy nos parece interesante analizar la base argumentativa que subyace al concepto se debe a que, más allá del evidente conflicto jurídico que plantea (por ejemplo, con el artículo 14 de la CE), es un artefacto retórico que normaliza un discurso discriminador, y, en este sentido, constituye una amenaza para el Estado de Derecho.Las fuerzas de derecha han presentado la expresión como manifestación del "orden natural" de las cosas: es habitual que las clases dominantes compartan sus intereses de clase como si se tratara de eternas "leyes naturales". Como constelación de creencias que son, las ideologías se dan por sentado; se presentan con el disfraz del "sentido común", lo cual explica que raramente sean cuestionadas, quizás también porque su transmisión se lleva a cabo de forma implícita. Una vez interiorizada, la ideología constituye el marco desde el que contemplamos la realidad. Sin embargo, el "orden natural" no es ninguna realidad objetiva impuesta por la naturaleza de las cosas, sino una construcción social diseñada para presentar una visión particular del mundo como si fuera la única opción válida, indiscutible e inmutable. Así, la expresión ha sido utilizada por autores como F. A. von Hayek o Hans-Hermann Hoppe para designar al anarcocapitalismo, alternativa a la democracia, que, según ellos, sería la principal causa de la descivilización que habría invadido el mundo desde la Primera Guerra Mundial, y que, por tanto, debería ser deslegitimada.Junto al concepto del "orden natural", el marco retórico de la escasez o "suma cero" constituye la base argumentativa sobre la que se construye la idea de la "prioridad nacional": partiendo de una visión estática de la economía como administración de un conjunto de recursos limitados y escasos, el aumento de la población es vivido como una amenaza, pues el beneficio del otro equivaldría a nuestra pérdida: a más beneficiarios externos, menos recursos para los internos. No cuesta trabajo identificar discursos que responden a esta lógica; Feijóo, por ejemplo, ha advertido que España "no tiene capacidad financiera ni recursos adecuados" para asumir un aumento poblacional de casi 8 millones de personas. Aparte de que presenta torticeramente lo que es el resultado de un proceso escalonado, ocurrido durante un periodo de 7 años, como si se tratara de una súbita "avalancha", hay que aclarar que en esa cifra reúne a la inmigración desde 2019 junto con la procedente de la regularización extraordinaria actual y la resultante de la "Ley de nietos". Conviene decirlo con claridad, sobre todo para dejar de alimentar la hipérbole, que despierta la alarma y genera tanto miedo.Con el mismo sentido apocalíptico, Isabel Díaz Ayuso ha vinculado reiteradamente la inmigración con el colapso -nuevamente, el léxico hiperbólico- de los servicios públicos, señalando que las políticas de inmigración del Gobierno central saturan la demanda en sanidad, educación y servicios sociales. Para despertar más terror, aclara que "la inmigración masiva está provocada por el gobierno para reventar el país".PublicidadSi decimos que el concepto de "prioridad nacional" es un artefacto retórico que supone una amenaza para el Estado de Derecho es porque, sobre esa base lógica del orden natural y la escasez, saca los derechos del ámbito de los principios inalienables del ser humano, y los sitúa en la hoja de cálculo de la contabilidad del mercado. Al asociarlos a rasgos externos -raza, nacionalidad, sexo, religión- niega su carácter universal y a priori, el vínculo esencial que los asocia con la dignidad humana y la igualdad, las cuales se sustraen a la lógica del coste-beneficio y operan -al menos así debería ser en un entorno democrático- como principios innegociables, base de la sociedad contemporánea.Y es que los marcos actúan como una lupa, su área de acción abarca no solo la zona que iluminan con su foco, sino también el amplio margen de sombra que proyectan y logra ocultar otros elementos. El esquema de la escasez difumina ese vínculo esencial y convierte a los derechos en privilegios, pues en un contexto de supervivencia lo material se impone con una urgencia ineludible. Y una vez sobre la mesa el trágico dilema del "o nosotros o ellos", automáticamente dejan de plantearse el problema ético y legal relativo a los derechos sociales, así como la cuestión política de la gestión y redistribución de los recursos.Aparte de cuestionar consensos democráticos conquistados, la "prioridad nacional" desplaza el eje del debate desde las razones estructurales que generan la desigualdad hacia una cuestión identitaria. Así planteada, la dualidad nacional / extranjero sirve de coartada para encubrir cómo las élites han acaparado todos los recursos y cómo estas evaden reiteradamente su responsabilidad en la justa y necesaria aportación al bienestar común. Todo se ve reducido a una lucha a muerte por la supervivencia en un contexto de incertidumbre y desamparo. Ocurre que el marco de la escasez, aunque desmentido profusamente con los datos de científicos y expertos, funciona muy bien a nivel electoral, porque activa una pulsión muy primitiva del ser humano: el miedo a verse abandonado, sin comida o sin refugio. Sin embargo, es incapaz de explicar la prosperidad moderna, la cual nace precisamente de la capacidad humana para cooperar, producir y multiplicar los recursos disponibles.PublicidadEn una escena de la película clásica Solo el cielo lo sabe (All That Heave Allows, dirigida por Douglas Sirk) el personaje que interpreta Rock Hudson le explica a Cary (Jane Wyman) su visión de las relaciones humanas: la sociedad suele enseñarnos a entender el amor, el tiempo o el afecto como un pastel, un recurso limitado y escaso, de modo que si le das un trozo a alguien, te queda menos para los demás. Frente a ese modelo, el protagonista propone que el amor funciona como una dinamo o una planta de energía: no se agota al compartirlo; al contrario, al generar y entregar amor creamos más energía y potencia para los demás y para uno mismo.Me acuerdo ahora de esta metáfora cinematográfica porque, aplicada a la economía, contradice directamente la falacia de "suma cero". Mientras que el marco de la escasez nos hace competir por el pastel, la perspectiva de la central eléctrica propone un modelo de sinergia y abundancia, donde el intercambio multiplica el bienestar general en lugar de agotarlo. Si interpretáramos la realidad conforme a esta metáfora de la central eléctrica, podríamos pasar de un enfoque asistencialista de "reparto de la miseria" a otro de inversión social y retornos multiplicadores. Por ejemplo, el gasto en educación infantil o nutrición no es una pérdida de dinero, sino una activación de la productividad futura. Cada euro invertido en capacitación laboral genera más empleo, más impuestos y menos dependencia de subsidios. La energía inicial invertida se multiplica.Al mismo tiempo, si se contempla a los ciudadanos no como agujeros negros que absorben riqueza, sino como productores que la crean, se les empodera y se contribuye a desarrollar en ellos la conciencia de ser sujetos activos que aportan a la comunidad. Esta conciencia es importante: no olvidemos que el bienestar no solo depende del dinero del Estado, sino de los lazos de confianza entre los ciudadanos. Y la confianza y la cooperación mutua tampoco se gastan cuando se usan. Cuanta más cohesión social existe en un barrio o país, más seguros y prósperos se vuelven sus habitantes.Una variante del marco de la escasez es la falacia de la masa de trabajo. Se asume que en un país hay un número fijo de empleos y que si entra un inmigrante, le "quita" el puesto a un nativo. Sin embargo, el empleo no es fijo. Cada nuevo trabajador es también un nuevo consumidor. Al comprar comida, alquilar una vivienda o adquirir servicios, se genera una nueva demanda. Esa demanda obliga a las empresas a producir más, y, por tanto, a contratar a más personas expandiendo el mercado.En efecto, múltiples datos y evidencias económicas reales sobre el impacto de la migración en los recursos públicos demuestran que la inmigración no resta recursos públicos, sino que genera un impacto fiscal neto positivo aportando más impuestos de los que consume en servicios. Entonces, parece que la percepción de la escasez no tiene su origen en la limitación de los recursos, sino en la mala gestión, en los desajustes en la redistribución del gasto.En su discurso de toma de posesión de su cargo de presidente, Juanma Moreno Bonilla hablaba de humanidad, de empatía, de diálogo como base de la democracia; no mencionaba, ni de pasada, que el acuerdo con VOX abría las puertas de par en par a la privatización de la sanidad, ni a la entrega de la Universidad a las empresas, la potenciación de la educación concertada (centros pagados con dinero público y gestionados privadamente) o la eliminación de los controles medioambientales. Tras esbozar su proyecto, advertía que para desarrollarlo necesitaría que el Estado, el Gobierno central financiara debidamente a la comunidad autónoma. Ocultaba que a principios de 2026 había rechazado la propuesta del Ministerio de Hacienda que asignaba 4800 millones de euros adicionales para Andalucía. Moreno, que había exigido 4000 millones, justificó su rechazo por desacuerdo con el modelo de financiación autonómica. No hay falta de recursos, hay una gestión irresponsable que beneficia a la empresa privada en detrimento de la pública parasitando los recursos del Estado.La "prioridad nacional" es un recurso retórico que retuerce la realidad, porque es un esquema conceptual estático. Al omitir el aspecto dinámico de la economía, ignora que los recursos no son un pastel fijo que se reparte, sino un flujo que crece mediante la actividad humana. La metáfora del pastel convierte a los inmigrantes en competidores, en amenazas, y, por tanto, enemigos a los que conviene expulsar e incluso destruir. Constituye, pues, la base argumentativa necesaria para legitimar la violencia. Como efecto de fondo, su perversión radica en que niega los derechos humanos, particularmente, la igualdad, base de nuestras democracias.PublicidadFrente a este enfoque, la visión dinámica de la central eléctrica pone el énfasis en el factor multiplicador propio de la actividad humana organizada. El punto de vista en el primer marco es de corto plazo, mientras que el segundo proyecta el foco en el crecimiento a largo plazo. Lógicamente, el primero genera miedo y proteccionismo, mientras que el segundo genera esperanza y movilización.Pero por encima de todo esto, marcos como el "orden natural", la "prioridad nacional" o "el espacio vital" (lebensraum) comparten una base conceptual: la creencia en la superioridad de un endogrupo, que se percibe como el único legítimo (ya sea por haber sido "elegido por Dios" o por la selección natural) y un exogrupo, percibido como ilegítimo, extraño y amenazante. La lógica discriminadora justifica que los primeros emprendan todo tipo de acción para defender sus intereses, incluso a costa de la vida de "los otros".En estos días de celebración deportiva en los que se ha hecho tanto hincapié en el trabajo colectivo, recuerdo las palabras de León Felipe: "Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo, porque no es lo que importa llegar solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo".
La normalización del discurso excluyente: el marco de la escasez y la "prioridad nacional"
El concepto de “prioridad nacional”saca los derechos del ámbito de los principios inalienables del ser humano, y los sitúa en la hoja de cálculo de la contabilidad del mercado...









